Adolescentes: derechos invisibles en la campaña

Posted on enero 29, 2013

Adolescentes, ellas y ellos, que según la norma son las personas que van de 10 a 19 años; que constituyen un abrumador 20 por ciento de toda la población ecuatoriana; que tienen derechos que aparecen en el Código de Niñez y Adolescencia o en la Constitución; que pueden votar desde los 16, si quieren; y pueden ser candidatos desde los 18, si quieren; ellos y ellas, aparecen esporádicamente en las propuestas de campaña electoral, y casi siempre, desde un análisis que tiene que ver con leyes para juzgarles por sus infracciones, rehabilitarles e insertarles. Sin embargo, ellos y ellas, adolescentes, llenos de presente y futuro, tienen necesidades, es decir, d e r e c h o s, que el Estado, los gobiernos, los candidatos y candidatas, como buenos núcleos de reproducción del modelo social adultocéntrico y patriarcal, desconocen, ya que para ellos son invisibles.

Hablar de derechos de adolescentes en Ecuador, es hablar de derechos que deben dejar de ser invisibles también en la campaña electoral que ha entrado en una fase de intenso ritmo y derroche de… ¿de qué? ¿De propuestas para este sector poblacional? Muy pocas. ¿De iniciativas para que los derechos adolescentes se tornen principio y fin de la competencia electoral? Escasas o ninguna. ¿De nuevas formas de debatir problemas y soluciones y llevarlas a la práctica? Tampoco. Por lo pronto, en la campaña, se evidencia una competencia de todos contra las candidaturas del movimiento oficialista.

Graciosamente, penosamente mejor, los discursos de los recorridos electorales son millones de palabras que pretenden dejar en soletas la gestión del gobierno actual y sus candidatos, sobre todo al presidenciable. Luego, en el esquema discursivo, los otros candidatos, se animan a decir que ellos no harán lo que ha hecho al actual gobierno, que serán diferentes, que darán la vuelta lo que ha hecho. El discurso de campaña, se ha tornado monótono, todos contra uno y uno contra todos, y hay candidatos a quienes mejor les iría callando, porque cada vez que hablan, pierden adeptos.

Ellos y ellas, volviendo al tema que hoy convoca, a d o l e s c e n t e s, requieren la mejor educación a lo largo de su vida, de acuerdo con sus intereses y capacidades, incluyendo educación para la sexualidad integral y científica, no plagada de moralismo y silencio. Tienen derecho a los mejores, confidenciales, oportunos y eficientes servicios de salud, que les proporcionen atención e información para el cuidado completo de su salud, incluyendo servicios de salud sexual y reproductiva. Tienen derecho a una vida sin violencia de ningún tipo, incluyendo la estigmatización que aún persiste en ciertos medios masivos. Tienen derecho a que nadie les utilice para delinquir o para tirar piedras, para modelar pegando afiches o para bailar en tarimas ofreciendo helados. Nadie tiene derecho a utilizar a los y las adolescentes.

Pero, además de estas necesidades obvias, ellos y ellas, tienen derecho para invertir su tiempo propio, es decir, esa franja de tiempo –hasta de seis horas diarias- que les queda luego de estudios y oficios domésticos, en actividades que les permitan crecer y desarrollarse más y mejor: artes plásticas, teatro, danza, música, deportes (que no sean solo fútbol en la calle), ballet, artes marciales, gimnasia, atletismo, natación, escalada, pintura, escultura, artesanías, y un montón más de actividades que nos hacen, a todas las personas, mejores personas. Tienen derecho a tener la oportunidad de dedicar su tiempo libre en cualquiera de estas actividades de forma gratuita, cercana a su casa, de calidad y de forma permanente (no solo en los cursillos vacacionales a los que accede una minoría de adolescentes). Por tanto, tienen derecho a que los gobiernos nacional o local, desarrollen iniciativas para asegurar los espacios (que pueden ser todos los colegios de todo el país) y los o las instructoras de todas las disciplinas para todos y todas las adolescentes de todos los rincones del país. Este es un derecho básico para ellos y ellas.

Por ahora, nadie habla de este derecho. También en la agenda del actual gobierno, es invisible.

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Adolescentes: derechos invisibles en campaña

Posted on enero 24, 2013

Adolescentes, ellas y ellos, que según la norma son las personas que van de 10 a 19 años; que constituyen un abrumador 20 por ciento de toda la población ecuatoriana; que tienen derechos que aparecen en el Código de Niñez y Adolescencia o en la Constitución; que pueden votar desde los 16, si quieren; y pueden ser candidatos desde los 18, si quieren; ellos y ellas, aparecen esporádicamente en las propuestas de campaña electoral, y casi siempre, desde análisis que tiene que ver con leyes para juzgarles por sus infracciones, rehabilitarles e insertarles. Sin embargo, ellos y ellas, adolescentes, llenos de presente y futuro, tienen necesidades, es decir, d e r e c h o s, que el Estado, los gobiernos, los candidatos y candidatas, como buenos núcleos de reproducción del modelo social adultocéntrico y patriarcal, desconocen, ya que para ellos son invisibles.

Hablar de derechos de adolescentes en Ecuador, es hablar de derechos que deben dejar de ser invisibles también en la campaña electoral que ha entrado en una fase de intenso ritmo y derroche de… ¿de qué? ¿De propuestas para este sector poblacional? Muy pocas. ¿De iniciativas para que los derechos adolescentes se tornen principio y fin de la competencia electoral? Escasas o ninguna. ¿De nuevas formas de debatir problemas y soluciones y llevarlas a la práctica? Tampoco. Por lo pronto, en la campaña, se evidencia una competencia de todos contra las candidaturas del movimiento oficialista.

Graciosamente, penosamente mejor, los discursos de los recorridos electorales son millones de palabras que pretenden dejar en soletas la gestión del gobierno actual y sus candidatos, sobre todo al presidenciable. Luego, en el esquema discursivo, los otros candidatos, se animan a decir que ellos no harán lo que ha hecho al actual gobierno, que serán diferentes, que darán la vuelta lo que ha hecho. El discurso de campaña, se ha tornado monótono, todos contra uno y uno contra todos, y hay candidatos qa quienes mejor les iría callando, porque cada vez que hablan, pierden adeptos.

Ellos y ellas, volviendo al tema que hoy convoca, a d o l e s c e n t e s, requieren la mejor educación a lo largo de su vida, de acuerdo con sus intereses y capacidades, incluyendo educación para la sexualidad integral y científica, no plagada de moralismo y silencio. Tienen derecho a los mejores, confidenciales, oportunos y eficientes servicios de salud, que les proporcionen atención e información para el cuidado completo de su salud, incluyendo servicios de salud sexual y reproductiva. Tienen derecho a una vida sin violencia de ningún tipo, incluyendo la estigmatización que aún persiste en ciertos medios masivos. Tienen derecho a que nadie les utilice para delinquir o para tirar piedras, para modelar pegando afiches o para bailar en tarimas ofreciendo helados. Nadie tiene derecho a utilizar a los y las adolescentes.

Pero, además de estas necesidades obvias, ellos y ellas, tienen derecho para invertir su tiempo propio, es decir, esa franja de tiempo diario –hasta de seis horas diarias- que les queda luego de estudios y oficios domésticos, en actividades que les permitan crecer y desarrollarse más y mejor: artes plásticas, teatro, danza, música, deportes (que no sean solo fútbol en la calle), ballet, artes marciales, gimnasia, atletismo, natación, escalada, pintura, escultura, artesanías, y un montón más de actividades que nos hacen, a todas las personas, mejores personas. Tienen de derecho a tener la oportunidad de dedicar su tiempo libre en cualquiera de estas actividades de forma gratuita, cercana a su casa, de calidad y de forma permanente (no solo en los cursillos vacacionales a los que accede una minoría de adolescentes). Por tanto, tienen derecho a que los gobiernos nacional o local, desarrollen iniciativas para asegurar los espacios (que pueden ser todos los colegios de todo el país) y los o las instructoras de todas las disciplinas para todos y todas las adolescentes de todos los rincones del país. Este es un derecho básico para ellos y ellas.

Por ahora, nadie habla de este derecho. También en la agenda del actual gobierno, es invisible.

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25 años… ¿Dónde están los hermanos Restrepo?

Posted on enero 14, 2013

Hace 25 años, dos hermanos, Pedro Andrés y Santiago, ambos adolescentes, fueron detenidos, torturados en un centro de detención en Quito y, posteriormente, fueron asesinados por miembros de la Policía Nacional del Ecuador. El crimen de lesa humanidad, explicable por la política de ciega represión sangrienta que impuso el régimen de ese entonces, fue conocido por altas autoridades y quién sabe, hasta por el mismo presidente del país, León Febres Cordero.

Esas “autoridades”, en cadena de complicidades, decidieron, como los asesinos en serie, ocultarse en la “desaparición” de los cadáveres. Y para que la familia calle y esté quieta, armaron un engranaje de mentiras, perversamente ejecutado por una teniente policía. La inconformidad de la familia Restrepo Arismendi, sin embargo, fue creciendo y rompió el cerco de fábulas puestas para ocultar la verdad del crimen cometido por policías. La terca pregunta de su madre y de su padre ¿dónde están mis hijos?, mil veces repetida en todos los centros penitenciarios, en las oficinas acartonadas del ministro de gobierno, de los políticos de turno, fue una gota de agua golpeando en la roca.

De las preguntas personales y telefonazos, los Restrepo tuvieron que pasar a la calle para que el mundo entero conozca que dos niños aprehendidos por la policía ecuatoriana estaban muertos y desaparecidos, que el crimen se quería esconder bajo siete llaves de perversidad e infamia. Los miércoles se tornaron tribuna pública obligada para la familia de Pedro Andrés y de Santiago. Personas y grupos comprometidos con los derechos humanos hicieron también suya la devoción semanal de repetir la pregunta en los umbrales del palacete de los sucesivos gobiernos que no querían dar razón: ¿Dónde están? Y, por tanto, la demanda: ¡Devuélvannos a nuestros hijos y hermanos!

Las preguntas de seres queridos asesinados o desaparecidos se multiplicaron. No eran solo los hermanos Restrepo, había más violaciones a la dignidad y a la vida cometidas por miembros de las Fuerzas Armadas, obedeciendo a la misma política socialcristiana de matar primero y averiguar después. La bandera blanca con los rostros de Santiago y Andrés encabezó una terca marcha de familiares que, a golpe de miércoles en la Plaza Grande, se volvió un torrente poco manejable para los gobernantes. Al cabo de algunos años, gracias a las mil idas y venidas de la familia de los hermanos Restrepo, se lograron rescatar y armar piezas del rompecabezas. Las piezas más importantes, los restos mortales de los chiquillos inocentes, siguen en la sombra, escondidos por las mismas manos criminales y sus encubridores. Alguien sabe, alguien calla.

Los miércoles de la plaza, los festivales, las celebraciones religiosas, las marchas, los pitos, las canciones, las demandas nacionales e internacionales, y las banderas al viento, lograron que se reconozca la desaparición de los hermanos Restrepo como crimen de Estado. La familia recibió un aliciente que nunca será suficiente, ni de lejos. La pregunta sigue martillando: ¿Dónde están nuestros hijos? ¿Dónde están mis hermanos?

A los 25 años de un crimen depravado y de una gigantesca resistencia interminable de la familia Restrepo, admirable como las de las madres y abuelas de la Plaza de Mayo y de todos los familiares de desaparecidos de Nuestra América, una lección sale a flote: los derechos de las personas no se defienden en el discurso politiquero y electoralista, sino en la búsqueda de justicia y verdad que rompa los hilos del poder que asesina, de la perversidad que lo encubre y del silencio que cobija a los criminales. Alguien exige, alguien grita: ¿Dónde están los hermanos Restrepo?  Alguien sabe, alguien calla.

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Jóvenes Radialistas por los Derechos Humanos

Posted on agosto 20, 2010

Esthela tiene 13 años, vive en Morona Santiago, provincia amazónica, y es la más joven del grupo participante en el taller de Derechos Humanos y Radio para jóvenes, en la sede del MIES, en Macas.  Para ella, es la primera vez haciendo locución en una cabina profesional y con un micrófono delante. El asombro y los nervios se mezclan cuando debe grabar dos minutos con su presentación y una improvisación. El técnico de sonido, Xavier, da la señal y, Esthela, rompe el silencio, se expresa con claridad, cuenta su mini historia y dice su palabra. Más tarde, en la evaluación grupal del “casting”, reconocerá todo lo que puede mejorar en su habilidad como locutora. Al final del taller, Esthela estará en capacidad de hacer guiones sencillos y grabará pequeños programas radiales que incluyen cuñas, radiodrama y canciones, de autoría colectiva, que hablan de los derechos y los sueños de la juventud.

El Colectivo Pro Derechos Humanos, PRODH, en convenio con  la Dirección de Juventud del Ministerio de Inclusión Económica y Social, MIES, desarrollan una nueva experiencia de capacitación con jóvenes en varias ciudades del Ecuador, en el proyecto “JOVENES EMPODERADOS COMUNICANDO SUS DERECHOS”, en asocio con entidades locales, como por ejemplo, en Morona, la Fundación “Código Selva”, que apoya para que jóvenes de su provincia puedan vivir esta experiencia.

El taller comprende una articulada secuencia de actividades de aprendizaje teórico y práctico, de reflexión y construcción participativa de nuevo saber, de cuestionamientos a las actitudes heredadas de una sociedad machista, adulto céntrica,  injusta e inequitativa.

A lo largo del proceso, los chicos y las chicas van reconociendo otras posibilidades de mirar el mundo y la vida, nuevas formas de interpretar lo cotidiano y de comprometerse con un proceso de construcción de una sociedad democrática, menos injusta, solidaria.

La temática en derechos humanos gira alrededor de los principios e historia de la Declaración Universal de Derechos Humanos y la base legal que ofrece la Constitución de Ecuador aprobada en 2008. Los derechos que se analizan son la comunicación, libertad de expresión, la equidad, la participación social, los derechos sexuales y reproductivos y derechos de la naturaleza. Siempre se parte del saber y experiencia del grupo participante y se avanza individual y colectivamente.

En el acercamiento a la producción y realización de radio, se facilita un aprendizaje en lo básico para el mejor uso de la voz en locución radial; el lenguaje radiofónico y el manejo de formatos tales como radioclip, cuña, entrevista, sondeo popular y radiorevista. En el taller se descubre la relación posible entre la promoción de los derechos y el radialismo popular que devuelve la voz a quienes se pretende silenciar o desconocer. Con seguridad, el proceso va enseñando que –para el conjunto de los y las jóvenes, es muy importante que nadie nos calle o silencia nuestra voz, pero es mucho más importante se nos escuche. No es lógico pelear por tener la palabra si, luego, nadie nos oye.

Para que la voz juvenil sea escuchada, la producción radial debe acercarse a lo mejor, en contenido y forma, sin quedarse en lo que todo programa comercial o de farándula superficial ofrecen, supuestamente, como preferencia del público o de la audiencia.

Los cinco días programados para cada uno de estos talleres, corren rápido y siempre falta tiempo para las discusiones de los temas como el derecho a la comunicación, equidad de género, no discriminación, derechos sexuales y reproductivos, entre otros. El tiempo se agota pronto entre los ejercicios para aprender formatos radiales y luego, en la cabina de producción en donde, poco a poco, el manejo de las técnicas de producción y de interpretación radial, se tornan familiares y se incorporan a las habilidades de los y las jóvenes.

El proyecto ofrece además, previo al taller de radialismo, un taller de instalación y manejo de una cabina digital, cuya infraestructura, muebles y equipos especializados, fueron adquiridos y entregados por el MIES. Otro insumo importante es el Manual “ABC del radialista juvenil”, una recopilación de materiales de orientación realizada por el PRODH para el proyecto del MIES, manual que se debería convertir en un compañero inseparable de los y las participantes.

El proceso no termina con el taller de radio y derechos humanos. Entre los resultados del mismo quedan una estructura de programación y una capacidad instalada para producir, conducir y difundir una radio revista juvenil que, con el apoyo de “Código Selva”, podría estar al aire en las siguientes semanas. El trabajo y la dedicación voluntaria de los chicos y chicas capacitados apenas comienza en un proceso que, solo su dedicación y voluntad, dirá hasta cuándo y hasta dónde llega.

El coordinador de “Código Selva”, Gustavo, asegura que el taller ha aportado para las chicas y chicos participantes, mucho más que conocimientos en derechos humanos o en técnicas de producción radial, pues el aprendizaje en el Taller de radialismo juvenil y derechos humanos se hace con una metodología que impulsa las capacidades de participación y comunicación de cada participante, así como es una invitación al compromiso en la promoción de los derechos de las personas.

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A 60 años de la Declaración Universal

Posted on diciembre 12, 2008

Hacia 1948, estaban frescas las atrocidades de la segunda guerra mundial: muerte de 7 millones de judíos por parte del nazismo, miles de víctimas de las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki por los Estados Unidos. Cuarenta  millones de seres humanos muertos durante esta guerra.

En este contexto, el 10 de Diciembre, fue aprobada la Declaración Universal de Derechos Humanos en la Organización de Naciones Unidas, ONU, como una reivindicación de derechos fundamentales del ser humano: la vida, libertad, integridad y la dignidad.

En la Declaración Universal, bajo la influencia mayoritaria de las potencias occidentales, se priorizan los derechos civiles y políticos. Convenciones posteriores, con influencia de los, en ese tiempo, países socialistas, reivindican los derechos económicos y sociales. Luego aparecieron los llamados derechos de tercera generación o derechos de los pueblos, especialmente el derecho a la autodeterminación, reclamados por los países que habían alcanzado, recientemente, su independencia en África y Asia.

El Ecuador es firmante de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y ha adherido a todos los acuerdos y pactos sobre derechos humanos. No solo eso, la nueva Constitución tiene importantes y novedosos aportes: establece los derechos de la organización ciudadana, la que constituiría el llamado quinto poder, así como los derechos de la juventud.

Por primera vez a nivel mundial, una Constitución reconoce derechos de la naturaleza. Sin embargo, es necesario que estos avances se plasmen en leyes que permitan la vigencia y garantía de estos derechos.

No es posible decir que se está construyendo una democracia, si existen casos de uso indebido y arbitrario de la fuerza o ejecuciones, por parte de la policía contra personas que expresan sus demandas. La represión en el caso Dayuma y a grupos disidentes de la minería, la muerte de delincuentes en supuestos enfrentamientos  como los casos Fybeca y Pintag, no pueden ser pasados por alto.  El Ministerio de Justicia y la Defensoría del Pueblo, deben rendir cuentas sobre su actuación en estos casos.

A 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la humanidad en general y también el Ecuador ha experimentado importantes avances en cuanto a los derechos civiles, políticos y sociales. Sin embargo, todavía existen genocidios en diferentes países, crímenes de lesa humanidad, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones y torturas.

A 60 años, la riqueza en el planeta nunca estuvo tan injustamente repartida. Una minoría de la población goza de un alto nivel de consumo y de acceso a todos los servicios básicos. Por otra parte, la mayoría de seres humanos viven en la pobreza y la miseria. En Ecuador, la mitad de personas sobrevive con menos de dos dólares diarios. El acceso a los servicios básicos, a la educación, a la salud y a la vivienda para esta población es restringido.

La vigencia de los derechos de las personas es motivo de lucha mundial, para que sus principios se conviertan en realidad y no solo promesa de buenas intenciones.  Los y las ciudadanas exigimos al gobierno, la total garantía de que los principios de la Declaración Universal, a los 60 años, son promovidos, protegidos, garantizados y cumplidos.

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