Un nuevo foro, nuevos retos…

Posted on enero 26, 2006


 

El VI Foro Social Mundial se descentraliza y se realiza este año, por primera vez en tres sedes diferentes: Caracas, Venezuela; Bamako en Malí, África; y Karachi, Pakistán, y  en diferentes fechas.

 

El IV Foro Social Mundial y el II Foro Social de las Américas que se desarrolla en Caracas del 24 al 29 de Enero, se propone una convocatoria amplia: 10.0000 participantes entre trabajadores, indígenas, campesinos, miembros de organizaciones sociales, ONGs e intelectuales. La presencia plural y diversa de hombres y mujeres de nuestro continente, y también llegadas de otras latitudes, alimenta debates y propuestas sobre los principales problemas de los habitantes excluidos del planeta.

 

Las discusiones buscan enfrentar al modelo político neoliberal y plantear alternativas al mismo, basadas en la justicia, la igualdad y la solidaridad. Los diálogos se basan en 6 ejes principales: Poder, política y luchas por la emancipación social; Estrategias imperiales y resistencias de los pueblos; Recursos y derechos para la vida; Alternativas al modelo civilizatorio depredador; Diversidades, identidades y cosmovisiones en movimiento; Trabajo, explotación y reproducción de la vida; Comunicación, culturas y educación.

 

El Foro se abrió con la “Marcha contra la guerra y el imperialismo”, marcha que celebra a la Diversidad, en la cual marchan juntos los pueblos de Colombia y Venezuela, en momentos en que existen tensiones entre los gobiernos de esos dos países por la violación de la soberanía venezolana por parte de funcionarios de los cuerpos de seguridad colombianos. Se planificó también un “cabildo abierto” con el presidente Hugo Chávez para conocer detalles del proceso bolivariano e intercambiar opiniones sobre la situación de la región y las luchas antineoliberales y antiimperialistas.

 

En el cierre del Foro se realizará la Asamblea Mundial de Movimientos Sociales y una concentración con todos los participantes  para reafirmar el compromiso de lucha por la construcción de otro mundo posible.

 

Los animadores de diversas Campañas  e iniciativas que se llevan adelante en la región están presentes en Caracas, entre otras la Campaña Continental contra el ALCA, la Campaña por la Desmilitarización de las Américas, la Campaña contra le Deuda, la Campaña contra la Organización Mundial del Comercio, OMC, el Diálogo Sur-Sur, la Campaña Continental por los Derechos de la Comunicación, la Coordinadora Andina por los pueblos indígenas, el Foro sindical de las Américas, entre otras.

 

En Bamako, se estima una participación de 10.000 personas. Este Foro se considera clave para denunciar las desigualdades entre los países industrializados y los países en desarrollo. Varias organizaciones realizaron un pronunciamiento exigiendo la eliminación de los subsidios agrícolas en los países desarrollados y beneficios para los agricultores de los países subdesarrollados. Otro asunto a discutirse, es la cancelación de la deuda  externa, que asfixia a las economías pobres, entre ellas las africanas.

 

El reto de este Foro, será lograr cristalizar en acciones concretas y efectivas los anhelos y energías de grupos entusiastas y comprometidos con la construcción de un mundo nuevo, pero provenientes de luchas, países, organizaciones y realidades diferentes y con todo tipo de limitaciones. Para ello, habrá que lograr consensos, compromisos y llevarlos a la práctica en cada uno de los países.

 

Todo el cúmulo de energía que se congrega alrededor del Foro Social Mundial tiene como meta fortalecer a los movimientos y organizaciones sociales, animarlas para continuar marchando con respeto a las diferencias, autonomía de ideas y formas de lucha, animarlas a concretar acciones tanto a nivel local como internacional.

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Nosotros tenemos la palabra

Posted on enero 19, 2006


 

Aunque el panorama nacional no brinda muchas ilusiones, el horizonte latinoamericano se muestra bastante más esperanzador.

 

Varios pueblos de nuestra colonizada América del Sur han decidido sus votos por gobiernos de orientación democrática: Uruguay, Bolivia, y ahora Chile.

 

Da gusto. Y nos brota una sonrisa espontáneamente, naturalmente, como el perfume se desprende de la primavera. Y es que a Chile ahora, dan ganas de abrazarla y bailar con ella.

 

El triunfo electoral de la Dra. Michelle Bachelet  abriga ilusiones por varias razones. La primera, la obvia, porque es la primera vez que el cavernario machismo es vencido, al menos en lo político. Es importante. Se abre camino. No muchos años atrás, este escenario era inimaginable. Hoy, no sólo que es una realidad. Sino que además, es un buen ejemplo.

 

Pero además, Bachelet es otro gobierno de izquierda, en la cada vez más numerosa lista en América Latina.  Se enciende la esperanza de un frente común que enfrente la  expansión del imperio que se ingenia para colonizarnos y mantener su dominio.

 

Pero sobre todo, crece la esperanza de que se puedan unir esfuerzos por nuestros pueblos. Lograr la integración comercial, cultural, etc. al margen del poder colonial norteamericano, y de los organismos internacionales de control como el Banco Mundial o el Fondo Monetario, significaría la posibilidad de un futuro distinto.

 

El mapa político suramericano ofrece grandes posibilidades de alianzas.  La pregunta es, si estos gobiernos están realmente interesados en este camino; si pueden convertirse en verdaderos representantes de la mayoría, rompiendo las ataduras que el sistema ha fabricado. Saber si están dispuestos a lograr los cambios profundos que se necesita para vencer la pobreza que arrastran nuestras sociedades.

 

Bachelet tiene antecedentes importantes. Su padre fue asesinado por los esbirros de Pinochet, y  estuvo presa en uno de los terribles centros de detención de la dictadura militar. Conoce bien al monstruo por dentro.

 

Pero los retos son grandes. Chile es un país con una de las peores distribuciones de la riqueza, aun cuando las cifras macroeconómicas muestren una economía boyante. El 10 por ciento más rico gana quince veces más que el 10 por ciento más pobre. Las grandes ciudades exhiben prosperidad económica en determinados niveles, pero esa bonanza no ha llegado a la mayoría de sus habitantes.

 

La orientación socialista del gobierno no modifica su situación de estar inmerso en el sistema capitalista mundial y sus reglas, las que están hechas para su protección y reproducción. Quienes creemos que sólo los cambios estructurales pueden mejorar la situación de los pueblos, estamos pendientes del futuro desempeño del gobierno electo; espectamos con interés la manera cómo logrará defender una posición de izquierda, sin ser absorbido por el sistema. Esperamos que sus logros sean verdaderos y profundos, y no un nuevo maquillaje del capitalismo.

 

Algunos grupos chilenos le restan idoneidad al nuevo gobierno, para una reestructuración del país. Le culpan de vínculos con los grupos de poder, y niegan que sus planes sean de verdadero cambio. Le toca a éste probar que no es así.

 

La situación fronteriza con Bolivia y su reclamo de una salida al mar, es otro de los puntos que la flamante presidenta chilena debe manejar. Se hace indispensable dejar a un lado todo tipo de enfrentamientos y viejas rencillas. La presencia de un gobierno popular en Bolivia, es una oportunidad que no se puede dejar pasar.

 

Ahora bien. Los gobiernos y sus ofrecimientos están dados. Las esperanzas también. Pero les toca a  los pueblos el papel más importante. Exigir cumplimiento de todo lo ofrecido. Respaldar acciones que busquen el beneficio común, siempre con una mirada crítica.

 

Situaciones que nos avergüenzan, como la multiplicación de las bases militares gringas en nuestros territorios, o las presiones para la firma del TLC reclaman medidas comunes, respuestas de conjunto, que marquen una ventaja y eviten imposiciones.

 

Esos son algunos de los retos que se dibujan en el horizonte Latinoamericano. ¿Estarán nuestros gobiernos a la altura de las circunstancias? ¿Sabrán leer el mensaje que los pueblos les han dado? Nosotros tenemos la palabra.

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Evo Morales

Posted on enero 13, 2006

Después de más de 500 años, un indígena volverá al poder en Bolivia. Evo Morales será el primer presidente indio de la historia de Bolivia, a pesar que en ese país los aborígenes son la gran mayoría : siete de cada diez habitantes. Y es que el racismo, la exclusión, la explotación y la miseria  han sido hasta ahora el pan de cada día para los indígenas bolivianos, dominados desde la conquista por élites blanco-mestizas.

 

Evo Morales es un líder cocalero de larga trayectoria, que ha luchado por el derecho de los campesinos a cultivar la hoja sagrada, elemento fundamental de la cultura ancestral andina. Esta práctica milenaria ha sido perseguida por los gobiernos de turno y por los Estados Unidos, tratando de asociarla con la producción de cocaína y el narcotráfico. Campesino pobre, formado en las luchas sociales desde su adolescencia, Morales también fue dirigente deportivo y destacado futbolista. No llegó a completar la secundaria. Hombre del pueblo, destaca por su sencillez, modestia y por su informalidad, incluso en el vestir.

 

No fue necesaria una segunda vuelta en las elecciones presidenciales: Evo Morales, candidato del Movimiento al Socialismo, MAS, una agrupación de movimientos de izquierda, obtuvo la mayoría absoluta de votos, aplastando a su principal rival, el neoliberal Eduardo(?)Quiroga, vicepresidente durante el gobierno del exdictador Hugo Bánzer, a quien luego reemplazó en la presidencia. Harto de la destrucción y la corrupción generados por varios gobiernos neoliberales, el pueblo boliviano decidió dar un giro radical en las urnas y dio su apoyo al líder cocalero y a su compañero de fórmula, Santiago García, un intelectual y catedrático universitario mestizo.

 

Muchas esperanzas y muchos desafíos se abren con el triunfo de Evo Morales: El pueblo boliviano que lo eligió espera que mejoren sus condiciones de vida en el país más pobre de América del Sur y que las riquezas de su suelo, especialmente los hidrocarburos y los minerales, beneficien realmente a los pobres de Bolivia. Morales ha declarado su intención de nacionalizar los hidrocarburos y fortalecer las formas de democracia participativa, tales como las instancias comunitarias de deliberación y rotación de autoridades y también de disminuir la enorme brecha que separa a los pobres de los ricos en Bolivia, una de las naciones más injustas del mundo en cuanto a la distribución de la riqueza.

 

 Por otro lado, los gobernantes de los países desarrollados han expresado su preocupación por el destino de las inversiones de sus empresas  transnacionales en ese sector. El gobierno de los Estados Unidos no ha podido disimular su desagrado por la elección de Morales, más aún por su acercamiento a los gobiernos de Fidel Castro y Hugo Chávez. Los sectores dominantes, sobre todo de las prósperas regiones de Santa Cruz y Tarija tampoco le van a dar tregua en sus afanes autonomistas.

 

Respecto a las relaciones con Estados Unidos, el presidente electo de Bolivia declaró: “si quieren relaciones bilaterales diplomáticas, comerciales, que lo haga pero sin sometimiento, sin subordinación, sin condicionamiento, sin chantaje”. Esto indicaría que el gobierno de Evo Morales intentará desmarcarse del dominio norteamericano y plantear una posición soberana e independiente respecto al imperio. Y se sabe desde ya que las relaciones con Cuba y Venezuela se fortalecerán mucho. El presidente electo de Bolivia en su visita a La Habana firmó acuerdos con el gobierno cubano para apoyo a la nación andina en temas de salud, educación, becas y desarrollo energético. También selló un acuerdo con el gobierno venezolano, cuyo contenido se conocerá cuando Evo se posesione de su cargo.

 

En su gira internacional, el líder boliviano se reunió con gobernantes de Europa y también de China, Sudáfrica, India e Irán para estrechar vínculos políticos y económicos fuera de la órbita los Estados Unidos.

 

Saludamos la elección de Evo Morales como un triunfo del pueblo boliviano en la lucha por sus reivindicaciones y sus derechos. El camino que le espera por delante es muy duro pero también luminoso y lleno de esperanza.      

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Tiempo de estar de pie

Posted on enero 5, 2006

Empezamos un nuevo año, aunque sea en el calendario, pues la politiquería de los de siempre, no ha cambiado un ápice; esto nos obliga a establecer puntos de reflexión que deriven en planes, metas y conquistas para lograr.

 

El horizonte nacional y el latinoamericano, nos presentan  paisajes realmente diversos, y en muchos aspectos, con muchas promesas. Y de hecho, también hay muchos retos para los pueblos, para las organizaciones populares y para aquellas que siguen luchando por los Derechos Humanos: los derechos de las personas y de los pueblos.

 

Al recordar las movilizaciones de abril, las que lograron echar de Carondelet al coronelito “dictócrata”, se nos plantea como primera y quizás más importante tarea y reto para este año, recuperar la organización.

 

Poco queda del espíritu de rebeldía de aquellas jornadas. El accionar de las Asambleas Populares va decayendo. Contadas son las que persisten en su quehacer de discutir realidades, de elevar propuestas. Y sin organización popular, no existe esperanza de cambiar el país. No hay posibilidades de lograr una sociedad justa, equitativa y respetuosa de los Derechos Humanos. El manoseo corrupto y deshonesto que hacen desde las esferas del poder los grupos económicos que gobiernan este país, no tendrá oposición ni cuestionamiento, si no recuperamos nuestra identidad como ciudadanos participantes de la construcción de nuestro camino.

 

Las agresiones a nuestra soberanía y dignidad como pueblos, como son el mantenimiento de la base gringa en Manta, la firma del TLC, los contratos petroleros con empresas transnacionales, el Plan Patriota o el Plan Colombia, y tantas otras, quedan incólumes si no hay una respuesta organizada del pueblo. De allí que la organización popular, es un objetivo fundamental, más aún cuando se avecina un año de cantos de sirena (léase elecciones), en que nuevamente aparecerán los Mesías.

 

En la América Latina actual, también para los pueblos se abren puertas y expectativas; esperanzas, pero más que nada, oportunidades de lucha y posibilidades de cambio. El triunfo de la izquierda en Uruguay  con Tabaré Vásquez y en Bolivia con Evo Morales, cambia necesariamente el panorama político de nuestro continente. Se erigen posibles frentes de unidad y de lucha conjunta contra el imperio del norte, para lograr la recuperación de la dignidad y soberanía perdidas, y sobre todo, la posibilidad de gobiernos que hagan realidad las ilusiones de mejores días para la gente. Pero indudablemente, les toca a los pueblos vigilar que estos nuevos gobernantes sean fieles a sus postulados, a sus promesas. Colmado está el cielo histórico de nuestros países de ofrecimientos truncos, de caminos traicionados. Nuevamente aquí se plantea la urgencia de la organización popular para ese control.

 

La realización de un nuevo Foro Social en Venezuela, en este año, crea también expectativas y retos. Temas como la impagable deuda externa, pese al cuestionable ejemplo dado por Argentina, no pueden ser olvidados.

 

La lucha porque los gobiernos de los países desarrollados, especialmente Estados Unidos, respeten los convenios de protección del medio ambiente, es otro frente fundamental que nuestros pueblos deben mantener. Las catástrofes vividas por Centroamérica y la costa este de Estados Unidos, son una muestra de lo que puede pasar en el futuro si no se adoptan medidas para disminuir la contaminación ambiental. Paradójicamente, es el gobierno asesino de Bush el que se niega a ratificar el Tratado de Kyoto de Protección Ambiental, demostrando una vez más su cinismo, su ceguera y su mala fe para con la Humanidad.

 

Los planes guerreristas gringos están muy relacionados con el dominio de áreas de gran biodiversidad y sus fuentes de agua dulce, riquezas que en el futuro pueden ser motivo de nuevas agresiones militares, como lo es hoy en día Iraq, por su riqueza petrolera. Esto pone en el tapete, la necesidad de apoyar el frente internacional contra las bases militares que el gobierno norteamericano quiere imponer a sangre y fuego en todo el mundo; bases que no sólo son una violación a nuestra dignidad como pueblos, sino que además, son escenarios de crímenes de lesa humanidad, pues son centros de maltrato y tortura de pueblos oprimidos.

 

El 2006 ha llegado. Debemos estar de pie. Ya no basta con gemir, hoy es tiempo de organizarnos y actuar.

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