Primero de Mayo y Precarización del Trabajo

Posted on abril 28, 2006

Como todos los años, el 1ro de Mayo se celebra el día mundial del trabajo. En el Ecuador, se realizan marchas en varias ciudades, con la participación de miles de trabajadores. Pero más allá del fervor, la combatividad y la convicción de los participantes, existe una realidad que no se puede ocultar en el Ecuador: las condiciones laborales cada vez más precarias para los trabajadores ecuatorianos.

El fenómeno de la  precarización del trabajo en el Ecuador no es un fenómeno reciente. Se remonta a varios años atrás, coincide con la imposición del modelo neoliberal del capitalismo y se ha acentuado aún más con la globalización de la economía mundial y la dolarización de la economía nacional.

Este proceso tiene varias manifestaciones en el Ecuador. Uno de ellos, es la desaparición casi total de los sindicatos en las empresas privadas, antaño fuertes y con una importante incidencia a nivel nacional. Sin embargo, los empresarios nacionales y extranjeros, veían en los logros sindicales una disminución de sus ganancias.

Hace ya varios años, los accionistas de la textilera La Internacional, prefirieron liquidar la Empresa a ceder ante las demandas del sindicato, el más emblemático del sector privado.En  unos años, desaparecieron casi por completo los sindicatos privados. Actualmente, cuando un trabajador ingresa en una empresa privada en el Ecuador se le advierte que el solo intento de organizar un sindicato le significará su despido inmediato y pasar a formar parte de la lista negra que se distribuye entre las empresas para impedir que dicho trabajador puede volver a ser contratado. Sin embargo, el derecho a la sindicalización  de los trabajadores está reconocido en la Constitución del Ecuador y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Pacto de Derechos Económicos y sociales, que fueron ratificados por el Ecuador.  Más recientemente, el proceso de la dolarización de la economía significó el encarecimiento de los costos de producción de las empresas y, en la mayoría de los casos, la insuficiente inversión para hacerlas más rentables o competitivas, ha llevado al cierre de numerosas compañías y la consecuente pérdida de empleos. De esta manera, en el Ecuador ha aumentado dramáticamente el desempleo, el trabajo informal y la emigración hacia el extranjero.   El cierre de las fuentes de trabajo, vuelve a los trabajadores más vulnerables ante las imposiciones de los patronos e incierta su estabilidad laboral. Por otra parte, las organizaciones sindicales no han estado a la altura para poder dar respuestas a todos estos problemas, se han ido debilitando paulatinamente, no han aportado ideas innovadoras y no han realizado un adecuado recambio generacional. Es así como ciertos dirigentes siguen en sus cargos al cabo de 2 o 3 décadas.  Para completar el desalentador panorama de la precarización del trabajo, hemos asistido en los últimos años al florecimiento de las empresas terciarizadoras del trabajo. Según las cámaras de producción la terciarización sería “un mecanismo de flexibilización laboral para mejorar la competitividad de las empresas”. En la práctica, las terciarizadoras, alrededor de 4500 en el país, incurren mayoritariamente en actividades violatorias de los derechos de los trabajadores como la no afiliación a la seguridad social, no pago de utilidades, no pago de beneficios de ley, recontratación del personal luego de fin de contrato, etc.  La terciarización debía ser un mecanismo para contratos temporales y en áreas complementarias a la del negocio principal de una empresa. Sin embargo, se ha convertido en una modalidad para contratos indefinidos. Solamente se han registrado 920 terciarizadoras, o sea alrededor de 2 de cada 10. Esto pone en evidencia que la mayoría son empresas fantasmas y muchas veces han sido creadas por los propios directivos de la empresa para la cual contratan el personal.  Actualmente, en el Congreso se tramita una ley para controlar y sancionar a las terciarizadoras, de manera a que no se violen los derechos de los trabajadores. Sin embargo, si desde el Estado y el gobierno no existe una voluntad de hacer cumplir esta ley y de otorgar los recursos necesarios para ponerla en práctica, dicha ley será palabra muerta y los empresarios seguirán vulnerando los derechos laborales, tan venidos a menos.

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Nuestros sueños se siguen labrando

Posted on abril 20, 2006

Si no miramos hacia atrás, al camino recorrido, a la historia vivida, estamos siempre expuestos a repetir los errores cometidos. Uno de los grandes problemas de nuestro pueblo, es que no tenemos la educación política, ni la paciencia, para reflexionar, hacer crítica y autocrítica constructivas de los procesos que hemos construido.

Las conductas borreguiles se nos pegan con facilidad, y volvemos a confiar en los mismos que nos han defraudado tantas veces, porque además perdemos de vista los intereses de clase que guían a los grupos de poder en su quehacer cotidiano.

Ha pasado un año desde que el llamado movimiento forajido echó de Carondelet al dictócrata. Y aunque los tiempos y plazos pueden ser relativos, vale la pena que ensayemos una reflexión de aquellos eventos, y sobre todo, de las aguas que han cruzado bajo el puente desde aquel memorable abril del 2005.

Sin querer hacer el juego a los pesimistas de siempre, o a la derecha caduca y retrógrada que vive lamentándose del cambio de gobernantes, hemos de aceptar qué poco se logró, o se perdió demasiado de lo logrado. No es llanto, ni arrepentimiento. Es necesidad de recapitular, aprender y avanzar.

Como cualquier otro afanoso por el poder, el Dr. Palacio también ofreció cambios, y sólo ha cambiado de ministros. Empeñado en firmar el TLC, hace oídos sordos al clamor de la ciudadanía de que no lo haga. Se siguen dando largas al trámite de caducidad del contrato con la Oxy, y así, otros tantos ofrecimientos no satisfechos.

Ahora bien, recordando el tema del movimiento forajido, es preciso recordar que en su raíz, no fue un movimiento revolucionario del statu quo. El papel más importante en su quehacer lo llevaba la clase media y media alta. Preocupada de que los cambios que se peleaban no fueran más allá de ciertos límites, sólo buscaban remozar el sistema, retomar la “legalidad y el derecho”, pero ninguna modificación estructural. La participación de sectores populares y estudiantiles no fue suficientemente fuerte, o no estuvo lo suficientemente madura para ir más allá de esos límites.

Los grupos de poder utilizaron bien el momento, para cambiar de títere, pues el que ocupaba el cargo de presidente se había desgastado ya; la pugna por una mayor participación en los negocios del estado conducía al reemplazo. Los típicos e históricos arreglos, para que nada cambie en realidad.

Se ha dado una “manito de gato” a la fachada de la democracia pero la estructura de poder sigue incólume. En las últimas protestas populares contra el TLC, los campesinos y el pueblo ecuatoriano vieron reaparecer la violencia represora, como en los últimos días de abril del año pasado.

El cuestionamiento a las mismas caras de siempre, y la búsqueda de nuevas formas de lucha y de protesta populares, hicieron del movimiento forajido una fuente de ilusión, de inspiración, y de crítica.

De aquellos duros días de abril, es absolutamente rescatable que se echaron raíces de organización. Aunque muchas Asambleas Populares se han desvanecido, quedan algunas que siguen trabajando en la educación política. La experiencia es valedera y sobre todo, ha sentando precedentes.

El mensaje es claro y contundente: la organización barrial es posible, es real, y es necesaria. Pero no sólo con fines coyunturales de mejoras locales, sino ya en el rescate del ciudadano y ciudadana como entes participativos de la vida económica del país. Que vayan más allá de remodelación del sistema. Que busquen y lleven adelante cambios de estructura. Que aprendan a manejar el concepto de globalización en el sentido de la solidaridad, no en el del lenguaje neoliberal que corrompe y fragmenta a las comunidades.

No estamos donde empezamos. Pero nos falta mucho para llegar hasta nuestros sueños. El reto sigue vigente. Sólo la organización ciudadana, popular, estudiantil, de mujeres, etc. logrará alcanzar lo soñado.

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Rompamos la maldición

Posted on abril 10, 2006

 

 

Nuestro querido Ecuador nuevamente se apresta a vivir otro período de elecciones. Las poderosas maquinarias electoreras ya despliegan su implacable receta contra el pueblo, es decir, ese bombardeo de propaganda política a través de los medios de comunicación y el mercado de ofertas demagógicas, mediante los más diversos recursos, como: concentraciones, shows artísticos, conformación de frentes y comités,etc., etc.

 

Nuevamente se alistan para rebasar descaradamente los límites del gasto electoral sin ningún reparo, ya que los poderosos y tradicionales partidos políticos lo tienen todo controlado, inclusive al reducido Tribunal Supremo Electoral y a las Cortes de Justicia .

 

Ya están los Social Cristianos afinando el discurso de Cyntia Viteri para que parezca genuinamente popular y lo que es peor, diseccionado para hacer parecer como la voz que representa a la mujer ecuatoriana. Esta es la época en la que Cyyntia, al igual que cualquier candidato de la oligarquía, abandona los cócteles y los te canasta para embarrarse temporalmente de pueblo, recorriendo el País con la bandera de León Febres Cordero y los poderosos de la Costa.

 

¿ Acaso los Social cristianos no han gobernado todo este tiempo? ¿ Acaso no han hecho miserables alianzas congresiles para defender  sus particulares intereses? !Que  no se hagan los inocentes!..  si éllos co-gobernaron hasta con el dictócrata.

 

Por otro lado, vemos en la mirada dormida pero repleta de ambición de León Roldós, con campaña anticipada y con traje de cordero a pesar de ser también de los rapeces banqueros, que por principio son adoradores del capital por sobre cualquier interés de tipo social. Dice ser progresista, y hasta quizo pasar por hombre de izquierda, pero su ambición quedó plenamente al descubierto en las pasadas elecciones, cuando al verse huérfano de apoyo acudió hasta lo más bajo de la política nacional como es la familia Bucaram, terció junto a Aberroes para fortalecer su movimiento creado con fines electorales que bien pudo llamarse como el plato tradicional de la semana santa que se avecina; sin embargo, su obsesión por la silla presidencial, hoy le ha permitido imponer condiciones para prestar su nombre al partido naranja que cada vez pierde credibilidad e incidencia política y que ha tenido que recurrir a  Roldós para no perderse en el olvido, en una alianza que la sabiduría del pueblo ya la ha plasmado en las paredes , bautizándola como IZQUIERDA LELOCRÁTICA, un golpe de timón desesperado que servirá para enterrar políticamente a la desgastada bandera anaranjada y al banquero de la mirada agotada y de hablar salivado.

 

En otro espacio, pero en el mismo negocio político, Alvarito no ha dejado de rechinar su bolsa de oro y dólares y nos ha atormentado con sus caricaturescas arengas televisadas. Su capricho de comprarse el sillón de Carondelet lo ubica como el de la campaña mas larga. Ojalá que el Tribunal Electoral esté tomando nota del gasto, aunque a la final, si quiere un tribunal se lo compra y ya está!

 

Afortunadamente el pueblo pobre que ha aceptado la funda de avena, la camiseta, o la visita médica fugaz,  no lo ha aceptado como conductor de la patria, pero seguirá gozando del espectáculo circense en el que siempre encaja el despistado bufón.

 

El PRE en cambio ante su falta de presidenciable ha decidido fortalecer sus listas de representantes al congreso y a los gobiernos seccionales, para seguir vigentes en la política; por lo tanto, han puesto de candidato presidencial a cualquiera ya que están seguros de su pérdida inminente; sin embargo, no debe descartarse la vocinglería tele dirigida desde el canal de Panamá.

 

Estas y otras tendencias fugaces, muchas de ellas de precipitado desmoronamiento como la democracia popular o el rancio partido conservador, han evidenciado en su paso por el gobierno un total distanciamiento del pueblo. Cada uno a su tiempo han aportado para el crecimiento de la miseria y el empobrecimiento de las condiciones de vida de las grandes mayorías. Lo inexplicable es que los sigamos eligiendo.

 

¿ A caso nos falta inteligencia o memoria para seguirlos soportando? ¿ A caso existe alguna maldición o hechizo para favorecer con nuestro voto a quien nos traiciona y nos flagela? ¿ A caso no somos capaces de conocer a quienes sucumben ante el poder del imperio y venden la patria a las transnacionales, regalando el petróleo y los demás recursos que significan una mejor vida para los ecuatorianos.?

 

Pero no solo lo voracidad de los partidos de la oligarquía son los culpables de esta crisis social moral y económica en la que nos debatimos, las mismas propuestas de los sectores llamados progresistas no han hallado consenso para hacer una propuesta fuerte y que signifique una alternativa de cambio.

 

Queremos ver que al igual que en varios países de América Latina, se consoliden procesos y propuestas y no nombres ni tendencias partidistas.

 

Queremos que se declinen personalismos sectarios y que construyamos una esperanza en torno a una necesidad general. No queremos esos diálogos absurdos en los que buscamos la unidad pero con la condición de que prime nuestra candidatura y nuestra propuesta.

 

Rafael Correa tuvo visos de claridad cuando pasó por el ministerio de economía, sin embargo es visto con recelo porque el sector indígena y los movimientos sociales no volverán a dar cheques en blanco a quienes no se han jugado por el pueblo.

 

Eduardo Delgado tiene una trayectoria de trabajo consecuente con los sectores pobres y democráticos, pero le observan que no ha logrado consolidar una base significativa en términos de convocatoria masiva.

 

Finalmente, existe un sector indígena que lucha por volver a ser una fuerza capaz de liderar cambios sustantivos.

 

Queremos una unidad que no se acabe con las elecciones sino que dirija una nueva etapa de dignidad para la nación y sus habitantes. No queremos que la oligarquía nos vuelva a someter con su andamiaje electoral. Tampoco queremos esa democracia remendada y acomodaticia que pregonan los movimientos auspiciados y dirigidos por agencias como la USAID, afines al interés del poder económico local y mundial.

 

Es decir, en las próximas elecciones, queremos romper la maldición que nos ha convertido en esclavos de una putrefacta clase política tradicional. Queremos construir una opción genuinamente popular y democrática, y no convertirnos, una vez más, en nuestros propios verdugos.

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