La verdadera independencia, aún hay que construirla

Posted on mayo 26, 2006

A pocos días de haber festejado un nuevo aniversario de la Batalla  de Pichincha, en Ecuador, cabe reflexionar sobre el tema. Cuesta mucho decir aniversario de Independencia, pues creemos que el término en su verdadero alcance, todavía no expresa una realidad.

Son 184 años que han desfilado en nuestra historia, teñidos todos de explotación y pobreza en contra de los sectores populares.

La sublevación de 1822 encumbró al poder a una clase dominante local que deseaba romper la dependencia del poder extranjero español. Entonces, nuestro pueblo cambió de patrón. Antes europeo, luego local. Independencia: ninguna.

El largo camino que hemos andado da cuenta del cambio de manos del poder, tanto político como económico, dentro del estrecho círculo de unas 20 familias. Y aunque desde aquel 24 de Mayo podríamos hablar de una república ya independiente de España, al interior de las fronteras trazadas desde esa fecha, lo que sería la verdadera expresión de independencia y libertad, esto es: dignidad, educación, salud, trabajo bien remunerado, etc., no se ha hecho realidad.

Pero es justo reconocer, que aunque la llamada izquierda ha construido muy poco en todos estos lustros, el pueblo sí ha ido madurando su quehacer político. Desde los levantamientos indígenas en el gobierno del amarillo Borja, nuestro pueblo ya no es el mismo. Y de hecho, también otros pueblos latinoamericanos han cambiado. Para muestra: Bolivia.

Decimos que el pueblo ya no es el mismo, pues aunque todavía no logre construir una organización fuerte, unida, que pueda llevar adelante un proyecto colectivo de vida, ya no agacha la cabeza dócil y amargamente frente al poder. Ha entendido su derecho a decidir caminos, y su obligación por mantener firme ese derecho. El derrumbe de los últimos gobiernos corruptos y anti-populares da fe de ello. Y el actual, cuyo quiebre ideológico hacia los dueños del país ha sido evidente, también ha sentido el brazo popular. No de otra manera se puede explicar que pese a la presión que el imperio ha ejercido sobre el mandatario Palacio, éste se haya atrevido a cumplir con la Constitución y las leyes nacionales en contra de los intereses gringos, y haya declarado la caducidad del contrato con la transnacional usurera Oxy.

Sí, se trató de un 24 de Mayo diferente. Estamos aprendiendo a hacer escuchar nuestra voz. Es sólo un comienzo. Ya vemos como el imperio, bajo la dirección ruin y genocida de Bush, sigue en el intento de aplastar nuestras voluntades. Obviamente, no lo hace con las armas, pero no dejará de dar guerra con los múltiples mecanismos que tiene, incluidos a los esbirros empresarios nacionales.

Pero será diferente sólo en tanto mantengamos firme la defensa de nuestra soberanía y dignidad como pueblo y en la medida en que sigamos reclamando nuestros derechos como ciudadanos, y asimismo transformemos esta realidad de miseria para la mayoría, en otra de justicia y equidad.

Se avecinan elecciones. La democracia ni se inicia ni termina con ellas. Nuestros derechos y obligaciones como seres humanos van mucho más allá del voto, al igual que la construcción de nuestra independencia como pueblo.

No podemos hablar de aniversario de independencia. Pero podemos hablar de nuestras luchas. No podemos decir ¡Viva Ecuador! independiente todavía, pero sí podemos sentir más cercanas las memorias de Bolívar y Sucre, del Che, de Carlos Fonseca Amador, y de tantos luchadores indígenas de estas tierras.

Hemos vivido hermosos intentos de organización popular. No los olvidemos. No desperdiciemos las experiencias vividas. La historia de los pueblos no es el relato de los quehaceres heroicos de individuos iluminados, sino de los procesos que ellos han liderado, con la participación popular. Sólo nosotros, organizados y colectivos, levantaremos una verdadera independencia. (do/may-006)

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Ningún miedo al imperio

Posted on mayo 19, 2006

El día 19 de Mayo de 2006, el Estado Ecuatoriano, a través de las autoridades del gobierno de Alfredo Palacio, decretó la caducidad del contrato de explotación con la empresa petrolera norteamericana Occidental. Esta transnacional  explotó por varios años los campos de Edén-Yuturi, Limoncocha y el bloque 15 en la Amazonía, obteniendo ganancias por varios miles de millones de dólares. Solamente en el año 2005, obtuvo utilidades superiores a los 800 millones de dólares, lo cual la convierte en la empresa privada más rentable asentada en el Ecuador. Las utilidades pagadas a sus empleados correspondientes al 2005, alcanzaron los 240 mil dólares de base, y con cargas familiares llegaron a superar los 400 mil dólares. Estas fabulosas ganancias fueron el resultado de los contratos lesivos a los intereses del país, firmados durante los gobiernos de Sixto Durán-Ballén y Jamil Mahuad, que adjudicaban a la Empresa el 85 % de las ganancias y al estado ecuatoriano apenas el 15 % restante y con vigencia hasta el  año 2019.

Pero a pesar de ser el contrato de la Occidental completamente ventajoso para sus intereses y que le permitía obtener enormes ganancias en desmedro de los intereses del Ecuador, la empresa no tuvo empacho en incumplirlo. Y no recientemente sino desde el año 2000, en el cual la Occidental traspasa acciones a la empresa petrolera canadiense Encana sin informar al gobierno y autoridades ecuatorianas, en claro incumplimiento del contrato, razón por la cual el estado ecuatoriano debía desde entonces establecer la caducidad del contrato. Sin embargo debieron pasar cerca de 6 años para que se lo haga.

La Occidental realizó esa transacción violatoria al contrato, con el fin de incrementar aún más sus ganancias, a espaldas del estado ecuatoriano. Para esto, consideraba que seguramente no habría una respuesta firme desde el estado y que por último, podría intentar un arbitraje internacional  que podría resultarle favorable a sus intereses, aunque aún está opción no tendría asidero legal.

El caso Occidental pasó varios años en la Procuraduría General del Estado, sin que se dé ningún pronunciamiento por parte de los procuradores de turno. En parte por lentitud burocrática, pero sobre todo por no hacerse problema con una “papa caliente” como esa, tratándose de una poderosa transnacional norteamericana en la cual tiene intereses el propio George W. Bush.

Sin embargo, el caso de la Occidental y de las demás petroleras fue haciéndose cada vez más del dominio público, especialmente por lo insultante de sus desmesuradas ganancias, en desmedro del estado ecuatoriano y el empobrecido pueblo ecuatoriano. Voces cada vez más numerosas se  fueron levantando para reclamar por un reparto tan injusto. Finalmente, el gobierno envió el proyecto de reforma a la Ley de Hidrocarburos para aumentar al 50% la proporción de ganancias para el Estado. Así mismo, varios movimientos sociales, sindicales, colegios profesionales y ciudadanía en general se manifestaron abiertamente por la caducidad del contrato con la Occidental. Junto con el No al TLC, se convirtió en su caballo de batalla y una de las causas del levantamiento indígena de hace poco tiempo.

Por otra parte, los representantes y abogados de las petroleras, los Terán Terán, Santos Alvite, Ortiz, los directivos de las cámaras de producción, los Dassum, Maruri, Blasco Peñaherrera Jr., Joyce de Ginatta y periodistas de televisión como Jorge Ortiz y Vicente Maldonado y otros vende-patrias ponían el grito en el cielo alertando por las supuestas consecuencias nefastas para el país en caso de declarar la caducidad del contrato. El planteamiento hecho por la Occidental (OXY), y apoyado por los susodichos, era un acuerdo con el Estado ecuatoriano, o dicho de otro modo, olvidemos que se incumplió el contrato, aquí no ha pasado nada, perdón y olvido y la empresa esta dispuesta a seguir explotando los campos como hasta ahora y hasta podría aceptar un pequeño aumento en la parte de las ganancias para el Ecuador.

El procurador, José María Borja había sido el primero en señalar que se debía poner fin al contrato debido al incumplimiento por parte de la Occidental. Sin embargo, en los últimos tiempos, y obedeciendo seguramente a presiones de los intereses de las petroleras y las cámaras productivas, se manifestó favorable a un arreglo. Finalmente, el ministro de Energía, Iván Rodríguez, actuando como juez de última instancia, estableció la caducidad del contrato. Aplaudimos la decisión del gobierno de tomar esta decisión justa y soberana que no es sino de cumplir con la ley y de hacer cumplir los términos del contrato a los que se sometió la empresa Occidental. Esa es la verdadera seguridad jurídica y no como pretenden muchas empresas extranjeras, que el Estado firme contratos que les garanticen ganancias exorbitantes y en corto plazo.

El gobierno de los Estados Unidos salió en “defensa” de la petrolera norteamericana y advirtió que no habría firma del TLC si el Ecuador declaraba la caducidad del contrato con la Occidental. Así quedaba en claro la característica prepotencia del imperio de pasar sobre las leyes de los países de su patio trasero y de usar el chantaje para presionar al Ecuador. Pero les salió el tiro por la culata. No habrá TLC ni se quedará la Oxy en el Ecuador. Total el TLC es una creación de los EEUU para garantizar mercados para sus productos, especialmente para sus enormes excedentes agrícolas. No hay que tener miedo al imperio ni humillarse a sus pies sino tener la decisión, la valentía, la honestidad y la habilidad de negociar con él en términos de equidad, de respeto mutuo, empezando por el respeto a las leyes del Ecuador. Ese es el camino para que el Ecuador no siga siendo basureado por los Estados Unidos.

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Las venas cortadas y desangrándose

Posted on mayo 12, 2006

Los empresarios y economistas alineados con las políticas del actual gobierno estadounidense, mejor, los algunos importadores (contrabandistas), algunos exportadores y otros que solo quisieran ser “peliamarillos” y “ojiverdes”, se cortan las venas por el TLC y están desangrándose.

Entre ellos, Pablo Lucio Paredes, en programas de radio pagados y que buscan convencer al público de las bondades del libre mercado quien, cuando la gente pregunta por las consecuencias del TLC en el sector artesanal, termina su análisis enfatizando que “si los artesanos se unen y hacen empresas, el TLC significará ventajas. Lo que no reitera es que, tal como están ahora los artesanos, el TLC les hundirá sin remedio. Lo que se calla es que, nadie, ni el gobierno, hacen nada  por los artesanos y artesanas.

Se cortan las venas. Lo hacen e hicieron para que el tratado de libre comercio, TLC, sea firmado a la voz de ¡ya!, sin consultar al “pueblo ignorante” de asuntos de altas finanzas. Se cortan las venas para que se firme el TLC sin aprobación de nadie más que ellos y sus lacayos. Por hoy, las venas cortadas están desangrándose sin remedio. A pesar de ello, las asimetrías y desventajas son tan evidentes que la comisión ecuatoriana no ha podido aceptar los condicionantes gringos. Hay que reconocer cierto mérito en esta posición.

En el fondo, la estrategia de los gringos para mantener y conquistar los mercados latinoamericanos, está varada. La firma con Ecuador está en veremos. Con Perú y Colombia habrá que ver qué sucede porque sus congresos aún no ratifican el acuerdo y con el cambio de gobernantes y congresos, la firma no tiene sello de garantía, sobre todo en Perú.

Mientras se cortan las venas por el TLC, nuevos vientos soplan en nuestra América. Los Estados más grandes: Brasil, Argentina y Venezuela, apoyan explícitamente la nacionalización de los recursos naturales decretada por el gobierno boliviano. Estamos en un tiempo de reivindicación de los derechos de los pueblos. Venezuela incrementará los impuestos a las petroleras para que no se lleven la mayor parte de las ganancias y Ecuador intenta una reforma a la ley de hidrocarburos en el mismo sentido. Ojalá sea capaz de romper la tradición entreguista de todos los gobierno de los últimos 30 años, que pactaron contratos totalmente contrarios a los intereses nacionales.

Los promotores del TLC se desangran. Así refleja el editorial del El Comercio del 4 de mayo que dice que el actual momento de América Latina está marcado por la “algarabía nacionalista”. Se lamenta, ese periódico, que haya una ola a favor de quienes están  “identificados contra EE.UU., portadores de un nacionalismo radical y una bandera de reivindicación social de perfiles  ideológicos difusos; además, carentes de agendas previsibles”.

Para ellos, todo lo que suene a derechos de los pueblos es incertidumbre. Prefieren la seguridad del servilismo a la lucha por la soberanía. La defensa de los recursos naturales para los pueblos, para ellos, es “algarabía”. Prefieren la seguridad de entregar el 80 por ciento  de ganancias a las transnacionales antes que a la educación y la salud de los pueblos. Pobres, se cortan las venas por el TLC y se desangran…

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Ahora, América resurge en Bolivia

Posted on mayo 5, 2006


En aras de cumplir las promesas hechas a su pueblo, Evo Morales ha llevado adelante un cambio fundamental en el quehacer boliviano: la nacionalización de sus recursos hidrocarburíferos. Cumple y además, nos da una lección: el derecho de los pueblos a controlar los recursos de sus países.

 

Esta es la tercera vez en la historia de Bolivia, que un gobierno dispone la nacionalización de los recursos hidrocarburíferos del país. Lo intentó en los años 30 al tomar posesión de la Standard Oil, luego en el 69 con la apropiación de la empresa gringa Gulf. Sin embargo, la presión de las transnacionales en un caso, revirtió el proceso. En otra oportunidad, fueron los grupos locales de poder los que usufructuaron de las millonarias ganancias que en el 69 reportó para Bolivia la explotación hidrocarburífera, mientras la situación de pobreza de las grandes mayorías, no cambió.

 

La alegre acogida a la medida del Presidente Evo Morales por parte de la población, cuyas dos terceras partes es indígena, contrasta con la respuesta altanera de las transnacionales.

 

Bolivia, recordemos, es uno de los países más pobres de América Latina. La brecha entre pobres y ricos es inmensa. Y es precisamente a costa de la explotación de los recursos naturales que se ha ido construyendo esa diferencia.

 

El camino escogido por Morales, es indudablemente el justo. Más de 500 años de pobreza de su pueblo lo atestiguan. Pero no por eso deja de ser difícil. A quienes se les ha quitado el caramelo de la boca, caramelo usurpado desde lo profundo de la historia a nuestros pueblos, la medida no les parecerá correcta y lanzarán rayos y centellas.

 

Es pertinente recordar que, con la nueva distribución estipulada por el decreto supremo, las ganancias para las transnacionales no son en absoluto despreciables. Dicha medida establece la recuperación del 82 por ciento de la producción de gas para el Estado, de aquellos campos que hayan alcanzado una producción superior a 100 millones de pies cúbicos diarios de gas, durante 2005.

 

Ya se escuchan las primeras voces de protesta: Brasil lamenta la medida, en tanto la Estatal Petrolera de Brasil, Petrobras, es una de las empresas más afectadas por la disposición soberna de Bolivia. De igual forma, la española-argentina Repsol YPF ha elevado su llanto al cielo. Veremos ahora entonces, qué tan democráticos y coherentes con sus promesas son los mandatarios brasileño y español.

 

Es fácil llamarse de izquierda, socialista. Lo difícil es probar que se vive honestamente esa filosofía, en defensa de las mayorías esclavizadas. Hemos de esperar que entiendan la soberanía, no sólo cuando les atañe a sus fronteras, sino poniéndose en los zapatos del otro, que tiene igual derecho, y obligación, de defenderla para su pueblo.

 

Seguramente el imperio rugirá. Tiene al interior de Bolivia grupos de poder que lo respaldan, como son los ricos de Santa Cruz. Grupos de poder que se han beneficiado de la riqueza boliviana, y que de ningún modo estarán contentos con las medidas de nacionalización.

 

Evo Morales ya ha debido sofocar protestas, cuyo liderazgo ha sido inculpado de tener vinculaciones directas con el imperio.

 

Ahora es el pueblo boliviano el que debe respaldar a su presidente. Responder al llamado que hace a todos los estamentos sociales. Defender lo que por historia y derecho les pertenece: todos sus recursos naturales.

 

La participación  popular en las decisiones, en la construcción y en la defensa de sus conquistas es de hecho, siempre, la única opción viable, duradera, y que puede hacer realidad la esperanza de días mejores.

 

Son otros tiempos. América resurge. Sus pueblos empiezan a despertar. Los partidos que verdaderamente tengan raíces populares, han de madurar con los tiempos, pues así lo exigen los pobres.

 

Nuevas lecciones se nos presentan: sólo la lucha popular cambiará el horizonte.

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