!Seguimos Intactos..!

Posted on junio 23, 2006

Los ánimos y la esperanza porque Ecuador pase a cuartos de final en el campeonato mundial de fútbol se mantienen intactos… a pesar del último revés ante el  equipo anfitrión, el !Sí se puede! y el !Viva Ecuador! se mantuvieron en las calles aún después de ese resbalón… !y con razón!… Estamos intactos porque clasificamos a octavos de final y quién sabe hasta podemos llegar a cuartos de final… Aún si no pasáramos a la siguiente fase… hemos llegado lejos y por lo mismo… !seguimos intactos!

 

Esa aguerrida decisión de apoyar a la selección con alma, vida y corazón viene de todas partes, especialmente de aquellas que se sienten mayormente representadas por esa oncena de jugadores del Juncal, de Esmeraldas y de otros lugares marginados del país… Esa decisión… se mantiene intacta.

 

Pero así como se mantiene intacto ese corazón por un noble anhelo, también se mantienen intactas otras situaciones en nuestro Ecuador:

 

·         Se mantiene intacto el marco de un poder legislativo corrupto que a propósito del mundial se declara en vacaciones y hasta varios de sus más connotados especímenes: muestras de corrupción, de prepotencia, de ilegalidad o como les dicen en algunos medios de comunicación -ratas inmundas- viajaron a Alemania, a “invertir” lo lucrado a costa de los demás.

 

·         Se mantiene intacto un marco de pobreza y desigualdad alarmantes, y esto según cifras oficiales que siempre procuran ser algo moderadas. Un reciente estudio del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos revela que 51 de cada cien ciudadanos ecuatorianos viven en condiciones de pobreza, mientras 16 de cada cien ecuatorianos viven en la indigencia.

 

·         Se mantienen intactas la prepotencia e injusticia empresariales que pretenden desconocer los derechos laborales de los trabajadores y que amparados en la “genialidad” de ciertos empresarios privados quieren mantener los privilegios que les brinda la llamada tercerización, o formula perfecta para evadir las obligaciones laborales con el trabajador. Empresarios que se niegan a aceptar ciertas enmiendas legales para que la tercerización sea más equitativa y no evada los derechos que corresponden al trabajador.

 

·         Se mantiene intacto el trasnochado afán privatizador de ciertos sectores que hartados de lucrar de ciertos bienes nacionales, quieren ahora aprovechar de otros, inclusive del agua, un recurso que solo por su naturaleza y por su destino debe ser administrado directamente por el Estado, garantizando una utilización pública equitativa y  adecuada del mismo y de otros recursos, que tienen que ver con el bienestar y el derecho a la vida de los y las ciudadanas.

 

·         Se mantienen intactos la desunión, el oportunismo y el personalismo de ciertos candidatos de la llamada tendencia de izquierda, que debiendo ser la alternativa a la tendencia que siempre nos ha gobernado, es decir a la de derecha, se han constituido en el mejor soporte, sustentación y afianzamiento de un sistema electorero inequitativo, injusto, que no representa a nadie pero que se aprovecha de las necesidades de nuestra gente para ofrecerles “el oro y el moro” a cambio de un voto, sin gestar procesos de organización y vinculación del pueblo como protagonista de un verdadero cambio y porqué no de un proceso revolucionario.

 

En fin… Se mantienen intactas las inequidades antes que las acciones justas y profundas que sean positivamente transformadoras, y que por supuesto, también las hay.

 

No queremos quedarnos en una visión o sentimiento apocalíptico o negativo… pues de todas maneras sigue intacto el camino avanzado por un pueblo unido, con un ánimo y esperanza intactos, que con aguerrida decisión y con un corazón bien grande desalojó de sus tierras a petroleros gringos y forzó la NO firma de un TLC injusto y negativo, y sobre todo… Sigue intacto el proceso de un pueblo claro y organizado, que busca ser el propio gestor de sus cambios, que no quiere estar detrás de salvapatrias improvizados y que busca labrar procesos que nos permitan un verdadero pase, no solo a octavos o cuartos de final, sino a la conquista de un campeonato social, político, económico y de nuestros derechos que nos libere para gritar a toda voz: !Si Se Puede!… !Viva Ecuador!, pero un Ecuador justo, soberano, digno y solidario… (prtp/220606).

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¡Sí se puede!… ¡Sí se puede!

Posted on junio 16, 2006

El ambiente se vuelve cálido en medio de la carretera que ahora está en medio de un paisaje seco y polvoriento. A la orilla del camino, varias niñas, casi adolescentes sostienen como con magia, grandes cestos en la cabeza, sin usar las manos para mantenerlos en equilibrio. Venden ovitos o pimientos. Sí, estamos en el Juncal, justo en el puente que une al Valle del Chota con el resto del mundo.

 

Al pasar el puente, el tiempo regresa aparatosamente y se entremezcla con el abandono y la pobreza. A lo lejos, luego de atravesar el polvoriento camino se ve la pequeña plaza en medio de derruidas casas de adobe y muy pocas de construcción mixta, es decir, un poco mejores que las otras. En el centro de la plaza no hay monumentos ni flores enjardinadas, ni pileta, ni nada, solo a un costado se mantiene firme el grifo  salvador del agua comunitaria de donde se escapan en seguidilla algunas gotas de agua que han formado un charco de noventa centímetros de diámetro en el que beben un perro flaco de todas las razas y un chancho chiquito que conoce de memoria el camino del grifo a la tienda del caserío, donde ha establecido su residencia.

 

A los costados de la plaza y en sentido longitudinal se destacan los arcos de fútbol. La plaza es la cancha, la tribuna, el salón de actos comunitarios, es todo, es el mercado los fines de semana, es el escenario cuando un buen prioste trae una banda mocha o un conjunto de bomba. En el centro de la cancha, están con apenas 5 y seis años, haciendo maravillas con la pelota: Ronaldiño, Adriano, el Tin Delgado, Ulises de la Cruz y otros chicos de la zona, ellos juegan y juegan sin que nada ni nadie los inquiete.

 

Ya quisiera el resto del mundo, es decir todo lo que quedó al otro lado del puente, ver todo el espectáculo que se lleva a cabo en esa plaza. Luego de imparables disparos al ángulo, de magistrales gambetas y de acrobáticas jugadas, al escuchar una voz lejana que decía: ¡ya empezó!, los chicos abandonan la cancha y van presurosos a la tienda de doña Concepción Congo donde, alrededor de un televisor grande, se han instalado los más notables del caserío para ver el mundial. Las miradas de todos están fijas en los primeros planos de sus paisanos. No saben que están al otro lado del mundo, parados de cabeza, pegados al planeta solo por el imán de su corazón que está directamente conectado a su tierra, por eso nada les es extraño.

 

Ven pasar las imágenes que confirman lo que ya sabían, no haya más dioses, no hay más ídolo que sus paisanos, no hay más verdad que la que sus ojos miran. Ecuador es un puñado de humildes ganado las contiendas con honradez y esfuerzo, con alegría y esperanza, como el agua que corre debajo del puente del Juncal, chispeante y prometedora.

 

Nadie de aquellos pide más, nadie espera otro Mesías más que el gol y por fin… ¡el sueño se cumple!… Están en las alturas y nos arrastran con ellos… Allá vamos negros, indios y mestizos, aún hasta los que se llevaron lo que le tocaba al valle del Chota para salir de la pobreza, aún aquellos que colocaron sus afiches en estas paredes de tierra, prometiendo un nuevo Ecuador y que cuando llegaron al poder se levantaron con todo lo que su ambición les pedía, olvidándose para siempre de estos parajes polvorientos.

 

Ahí se quedan hipnotizados frente a su redención televisada, mientras cruzamos nuevamente el puente hacia este siglo. De regreso, alguien sintoniza una emisora local que informa que un par de jueces de la selección ecuatoriana que imparte justicia, exculpan a los artífices del asalto de más de 8 mil millones de dólares al pueblo ecuatoriano: Mahuad y Armijos. En otra información dan fe de los ruegos del Gobierno a los Estados Unidos, pidiendo que no muera definitivamente el Tratado de Libre Comercio, mientras no encuentra la fórmula para dirigir soberana y democráticamente la política petrolera sin la Occidental Company de por medio. Luego se escucha el tema musical “A mi lindo Ecuador”, matizado con efectos sonoros de una multitud gritando: ¡Sí se puede!… ¡Sí se puede!

 

Nos esperan más partidos de la selección y más batallas para ganarles la guerra a los corruptos, ladrones, a los vagos y a los demagogos, como dice el tríptico de los pueblos indios.

 

Le hemos ganado a Polonia y a Costa Rica. Le hemos ganado a Bush y a la Oxi, le hemos ganado al serrucho Peñaherrera y a la Ginata… Pasaremos a cuartos de final en Alemania y podemos ganarle la final a la oligarquía y al populismo en la contienda electoral de octubre. Gente honesta de Ecuador… ¡Uníos!… Saltemos a la cancha… ¡Última llamada!…

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América Latina: entre elecciones y democracia

Posted on junio 10, 2006


 

En Colombia y Perú se cumplió el ritual electoral de turno. Triunfaron Uribe y García apoyados por las corrientes conservadoras alineadas con la política de Estados Unidos.

 

Uribe es el mejor sirviente de las propuestas estadounidenses y pretender despuntar como cabecilla prefabricado para contrapeso al liderazgo regional del presidente Hugo Chávez. Alan García, elegido gracias a la amnesia electoral, oferta lo que los grupos peruanos de poder económico esperan para mantener sus intereses.

 

Se frotan las manos los pro-yankis. Los de mente colonizada que llaman “americanos” a los estadounidenses, brincan en un pie. Repiten que la democracia ha triunfado y que la “tradición democrática” de esos países ha prevalecido. Esperan, con ansias, contener la corriente latinoamericanista que recorre nuestro continente.

 

Actualmente, las elecciones son un callejón que obliga al pueblo a escoger un gobierno, un congreso y, en el mejor de los casos, una corriente de pensamiento y acción. Pero el juego electoral tiene una profunda falla estructural: la representación de la ciudadanía está asumida y enclaustrada por los partidos políticos. Hoy por hoy, la mayoría de los partidos son maquinarias electorales que ofertan promesas y venden candidaturas sin garantía.

 

Los partidos y los candidatos aparecen, prometen, se pronuncian y escandalizan mientras eso les produce votos y puestos de gobierno.  Esos mismos partidos, sin embargo, no tienen incidencia para resolver los problemas que afectan a la mayoría de la gente: analfabetismo, desempleo, desprotección en salud, ausencia de servicios básicos o de bienestar social. Solamente se activan y se expresan en función del sacrosanto ritual electoral.

 

Pero la democracia se juega en el cumplimiento de los derechos de las personas. Democracia significa resolver la pobreza, la inequidad, la enfermedad y la ausencia de horizonte que afecta a la mayoría de la población. Democracia significa levantar los intereses comunes de la sociedad por encima de los intereses de los comerciantes, empresarios y banqueros que tienen el poder por el mango y son el gobierno real.

 

Democracia es diferenciar los mandatos del imperio estadounidense y las aspiraciones básicas de los pueblos latinoamericanos.  Democracia es cuestionar las asimetrías entre el aparato productivo estadounidense y el de nuestros países, sin inclinar la frente ante el chantaje gringo que pretende imponer el TLC camuflado de libre mercado cuando, en realidad, es un  tratado de protección a las políticas gringas de subsidios y proteccionismo a sus productores y productos.

 

Democracia no es lo mismo que elecciones. Las últimas tres décadas de elecciones periódicas en nuestros países demuestran que el derecho a una vida digna no se garantiza ni se cumple a pesar del ritual electoral periódico. Por el contrario, las estadísticas demuestran un creciente empobrecimiento y desamparo de la gente. Ni Perú ni Colombia –a pesar de las elecciones- han resuelto las graves contradicciones económicas y sociales que marcan a estas sociedades. ¿Para qué sirven, entonces, las elecciones reiteradas?

 

Los triunfos electorales de García sobre el incierto y pantanoso Ollanta Humala, o de Uribe sobre el pavor generalizado, son procesos cercados que no apagarán la corriente innovadora que brota desde el sur.

 

En nuestra América soplan nuevos vientos. Desde el sur crece y toma fuerza una corriente latinoamericanista con los gobiernos de Argentina, Brazil, Bolivia, Chile, Uruguay y Venezuela. Esta corriente reconoce que elecciones no es democracia. La neurótica preocupación electoralista de los gobiernos gringos es solamente una cortina de humo para ocultar la triste ausencia de democracia que les interesa mantener. (ct/080606)

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Muerte infantil y negligencia estatal

Posted on junio 5, 2006

La muerte de niños y niñas recién nacidos en el Hospital del Ministerio de Salud Pública de Chone, duele. Nadie puede ser indiferente al hecho. Aunque fuese un caso, aunque una sola familia sufriera el golpe de una muerte que pudo ser evitada. A partir del caso de Chone, se han revelado otros casos, en otras ciudades y en otros hospitales del Ministerio de Salud Pública.

 

Son muertes de recién nacidos-as por infecciones contraídas en el hospital público, debido a lamentables condiciones de higiene de sus instalaciones y equipos. Funcionarios del Ministerio de Salud reconocen que hubo descuido e incumplimiento de las normas básicas de funcionamiento de todo hospital. Eran muertes evitables, tal como son muchas de las muertes de mujeres que van a parir en los hospitales.

 

A los hospitales del Ministerio de Salud acude la gente más empobrecida de campos y ciudades. Pero en estas “casas de enfermedad” las instalaciones se han deteriorado sin remedio y su equipamiento está obsoleto. Hay severas carencias de personal, en número y en calidad. Los recursos financieros para el funcionamiento, mantenimiento y mejoramiento de los hospitales, son insuficientes. La corrupción y el mal uso de los fondos, con prioridades externas a las necesidades de los hospitales, también explican, algunas veces, la situación de los hospitales públicos. Crece la población, crecen las necesidades, pero el sistema de salud se contrae. ¿Quién planifica la atención de la salud de la gente en nuestro país?

 

Los hospitales del Estado dejan en evidencia la situación del derecho a la salud en el Ecuador. Porque más allá de la negligencia del personal en un determinado hospital, está la negligencia del Estado para garantizar un sistema de supervisión de cumplimiento de normas técnica. Desde hace décadas, los hospitales públicos son feudos sin control porque son entregados como cuotas de poder político por el gobierno de turno.

 

No es solo negligencia de ciertas personas. Es negligencia de Estado que considera la atención de salud como un gasto y no como un derecho. Negligencia de Estado que reduce los presupuestos para salud y que no controla el buen uso de los fondos. Negligencia de un aparato ineficiente para garantizar el derecho de la gente a recibir atención digna, segura, gratuita. Negligencia de un Estado que se arrodilla ante las exigencias de Fondo Monetario Internacional aunque ello signifique tener ministerios débiles para administrar con garantía de calidad la salud y la educación de la gente.

 

La situación actual de los hospitales revela la calidad de gobiernos que el Ecuador ha tenido en las últimas décadas. Es responsabilidad de los partidos políticos que han manejado el Ministerio de Salud. ¿Qué dicen, ahora, los caciques de todos los partidos políticos que ponen y quitan funcionarios de salud según sus intereses y conveniencias?

 

Las organizaciones sociales, los movimientos de mujeres, las organizaciones juveniles y los organismos de Derechos Humanos exigimos un informe completo y transparente de la situación de todos los hospitales del Ministerio de Salud Pública.

 

En el baratillo de ofertas electorales que ha comenzado, es urgente exigir que los partidos, candidatos y candidatas se pronuncien y expliquen qué harán para cambiar la historia de los hospitales del Ministerio de Salud. Es necesario exigirles su posición frente a la negligencia de Estado que mata niños, niñas y mujeres en los hospitales.

 

El sistema público de salud  y sus hospitales son el mejor reflejo de voluntad política del Estado para cumplir con los Derechos Humanos. El primer deber de los ciudadanos es exigir que el Estado mantenga hospitales dignos, limpios, seguros… como se merece toda persona.

 

Mientras haya hospitales públicos insalubres, inseguros y en abandono, la negligencia del Estado seguirá provocando muertes evitables.

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