¿Quién es el delegado por el pueblo?

Posted on septiembre 30, 2006

La campaña electoral previa a las elecciones del próximo 15 de octubre se encuentra en pleno apogeo. Nada menos que 15 competidores aspiran a llegar al sillón presidencial, un número evidentemente excesivo para un país pequeño y además empobrecido como el Ecuador. Sin embargo, la ambición, la vanidad, la soberbia y el “aventurerismo” de los candidatos no tiene límites. Ninguno aspira a ser menos que presidente y por eso hay tantos candidatos en lugar de 4 o 5, que representen a igual número de tendencias políticas. 

El ejemplo más aberrante es el de la tendencia de izquierda, donde se podría encasillar a Luis Macas, Luis Villacís, Lenin Torres, Marcelo Larrea. Para algunos, en este grupo habría que incluir también a Rafael Correa, mucho más opcionado que todos los anteriores, y posible finalista en la carrera presidencial. 

A pesar del gran rechazo y desconfianza ciudadana hacia la clase política en general, y particularmente a los partidos y a los diputados, la campaña presidencial  no ha elevado su nivel respecto al de elecciones anteriores.  

Los ya consabidos ofrecimientos fáciles y a todas luces falsos, sin explicar cómo se los va a cumplir, son pan de cada día. Así tenemos que Alvarito Noboa ofrece 300 mil viviendas por año. Super Cynthia no se queda atrás y propone 2 millones de empleos. Roldós no ha sido tan “lelo” y replica con cobertura sanitaria para los 13 millones de ecuatorianos. Mister Sonrisas Correa asegura que la Asamblea Constituyente será la panacea para los problemas del Ecuador, como si las 5 anteriores y las 19 Constituciones que hemos tenido hubieran solucionado algo en este país. 

Han abundado también los ataques personales y descalificaciones entre candidatos, el reparto de alimentos y camisetas. También las caravanas motorizadas, las chivas, los shows y bailes para distraer y congraciarse con los votantes. Y desde luego, la asfixiante propaganda en los medios de comunicación, particularmente agobiante en la televisión. Otra vez la ración de demagogia, desafíos y bla-bla. Populismo del burdo y también del más elaborado. Sin embargo, hay que reconocer la acertada decisión del Tribunal Supremo Electoral al acortar el período de campaña. 

Este panorama nos lleva a preguntarnos ¿acaso la tan cacareada democracia se reduce a esta vorágine llamada campaña electoral y a la lotería de tener que apostar por algún candidato que no conocemos personalmente? ¿Es democracia escuchar ofrecimientos que no sabemos cómo los van a cumplir?  

Desde el retorno al llamado “sistema democrático” en 1979, los diferentes presidentes que fueron elegidos han gobernado respondiendo a los intereses económicos y políticos de grupos de presión. Es decir, a las élites de banqueros, empresarios, terratenientes, exportadores, importadores, a menudo vinculados con partidos políticos, que son quienes han financiado el grueso de las campañas presidenciales.  

En estas élites se concentra el poder económico del país pero sólo constituyen una pequeña minoría de la población. También han sido en mayor o menor grado, sumisos a los intereses del gobierno de los Estados Unidos y de empresas transnacionales que operan en el Ecuador. Varios ex presidentes han considerado que la inversión extranjera es la panacea para los problemas del país. 

Es prioritario no dejarse apantallar por el baratillo de ofrecimientos y analizar qué grupos de interés están detrás de cada candidatura. Si de ese análisis, se concluye que ningún candidato merece nuestro voto, el voto nulo es una opción válida de rechazo a un sistema que no representa al pueblo. No sea que una vez más el pueblo elija a sus propios verdugos.  Cabe decir: “Al buen entendedor pocas palabras” y “El que quiere oír, que oiga”.

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Los socialcristianos y la inquisición

Posted on septiembre 23, 2006

Otros veinte siglos no bastarían para que se puedan lavar los pecados de la Iglesia Católica que, a través de la Santa Inquisición, significó para el mundo genocidio, tortura, abuso y prepotencia.

El terror sembrado por el clero, enraizado en las entrañas del poder político y económico de las sociedades medievales, parece que se actualiza en sectores que añoran el oscurantismo de esta institución, donde hombres y mujeres recibían la peor de las muertes por oponerse a los caprichos de las cúpulas religiosas de ese entonces.

En el Ecuador de hoy, la  “monarquía Socialcristiana” quiere seguir manipulando a su antojo la función legislativa, promover leyes que solo podrían pasar en un régimen fundamentalista, como en las antiguas monarquías.

El diputado socialcristiano Pascual del Ciopo ha presentado un proyecto de ley que pretende prohibir la educación sexual en escuelas y colegios, direccionando este aspecto hacia la cartera de salud e inmiscuyendo al clero y a sectores que nada tienen que ver con este tema para que lo dirijan.

Este es uno de los más serios atentados en contra de los Derechos de jóvenes y adolescentes y de la sociedad en su conjunto. La negación de la capacidad de la juventud de nuestro país, por parte del partido social cristiano, es verdaderamente insultante. Esta demostración de desprecio a las propuestas de miles y miles de jóvenes que han trabajado a profundidad el tema de sus Derechos Sexuales y Reproductivos nos da la pauta de cómo gobernarían los socialcristianos este país, en la remota posibilidad de que ganen las elecciones de octubre.

La propuesta socialcristiana pretende llevarnos cien años atrás en la historia. Recordemos que la Constitución alfarista de 1906, la más democrática que ha conocido nuestra república, permitió que el Ecuador ingrese al concierto de la modernidad, basándose en el respeto irrestricto a los derechos y en la construcción de una nueva sociedad, cuyo pilar fundamental es el laicismo y donde los fundamentalismos religiosos de cualquier tipo, quedan fuera de los asuntos del Estado.

Los y las jóvenes de nuestro país han demostrado que son capaces de generar, no solo demandas y expectativas en cuanto al tratamiento responsable de estos temas, sino respuestas inteligentes y comprometidas como son las tareas de capacitación que han realizado a nivel nacional.

Una sola muestra de ello es la exposición itinerante sobre Derechos Sexuales y Reproductivos de la Juventud, que recorrió el país y provocó el interés y apoyo de miles de estudiantes de la mayoría de nuestras provincias. Ahí se demostró que no son una manada de borregos como lo asumen los socialcristianos, sino una fuerza esperanzadora que irrumpe con  capacidad, inteligencia y responsabilidad en el derruido panorama social  y que está dispuesta, no solo a hacer respetar sus derechos, sino a rescatar el país de manos de la partidocracia, empeñada en someter al país a las bulas papales de las cruzadas.

Existe en el Ecuador la denominada ley de “libertad de enseñanza religiosa”, un sugestivo nombre que esconde la verdadera intención del socialcristianismo por restituir la ingerencia de la Iglesia Católica tradicional en los asuntos del Estado. No nos sorprende que estos mismos personajes estén detrás de la prohibición de la Píldora de Anticoncepción de Emergencia (PAE) y otras formas de prevención de embarazo, ya que su fanatismo y temor al avance social se refugia en un hipócrita discurso plagado de dogmas caducos, que los han mantenido junto a las cúpulas de poder para sustentarse mutuamente.

La opción religiosa de cada individuo merece el total respeto,  y la  tolerancia es una condición insoslayable para el ejercicio de una real democracia. Pero el privilegiar a una de estas opciones, dándole la capacidad de incidir en el sistema educativo, es un verdadero atentado a los Derechos Humanos y las conquistas de la sociedad.

El intentar privar a nuestra niñez y juventud del  derecho a conocer y manejar responsablemente su sexualidad es una propuesta descabellada e infame, que de ser viabilizada por este agonizante Congreso, generaría una de las más airadas protestas por parte de la sociedad entera.

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Ingrata desmemoria

Posted on septiembre 16, 2006

El 11 de septiembre se cumplieron cinco años de los atentados contra las torres gemelas en Nueva York y Pensilvania. El presidente de Estados Unidos aprovechó la fecha para mostrarse condolido y continuar con la campaña de venta de su política de “guerra infinita contra el terrorismo”.

Los medios de comunicación dentro y fuera del territorio gringo, influidos por las poderosas cadenas de medios transnacionales que monopolizan los criterios y muestran las mismas imágenes por cientos de veces por todo el orbe, estimulan las ideas fundamentalistas de la política del gobierno gringo.

Los noticieros de televisión y radio, reiteradamente, lloran y se conduelen con lo del 11 de septiembre que ha servido luego como justificativo para las acciones militares de Estados Unidos. Así, la “infinita justicia gringa” ha justificado la invasión sangrienta a Afganistán y la interminable guerra contra el pueblo iraquí. Se justifica la invasión sionista a Líbano mientras los gringos dan apoyo militar y aplauden. Justifican el plan Colombia y la imposición de la base de Manta en territorio ecuatoriano. Justifican la existencia de otros cientos de bases militares gringas en todo lado.

Para los medios de comunicación pro-gringos, aunque sean criollos sus locutores o presentadoras, el 11 de septiembre remueve la memoria de un acto inhumano, de unos atentados en los que casi 3 mil personas murieron en las explosiones de los edificios.

Ingrata desmemoria: el 11 de septiembre de 2001, en las torres gemelas de Nueva York, no murió ningún alto ejecutivo ni ningún otro político de alto rango.

La solidaridad con las víctimas de esas explosiones es incuestionable. El dolor y las vidas perdidas son dignos de recordación. Sin embargo, no es posible callar u olvidar las miles y miles de víctimas causados por la política de los gobiernos gringos y sus aliados.

Ingrata desmemoria de las víctimas de las invasiones militares gringas a Panamá, Guatemala, Nicaragua y otros países de Centroamérica.

Ingrata desmemoria de las largas y sangrientas masacres contra los pueblos como los de Chile, Argentina, Bolivia, Brasil, Uruguay, Perú y Ecuador, dirigidos por aparatos  militares y de espionaje gringo junto a los militares criollos que fueron su mano de obra.

Ingrata desmemoria del sangriento golpe militar y bombardeo a la Moneda que, el 11 de septiembre de 1973, la CIA y los militares chilenos, al mando de Pinochet, derrocó al gobierno constitucional de Salvador Allende e instaló una prolongada dictadura con miles de asesinatos y desapariciones comprobadas.

Ingrata desmemoria de las decenas de miles de personas asesinadas, torturadas, y desaparecidas por todas las dictaduras militares dirigidas desde la sombra por los aparatos estadounidenses, especializados en sembrar terror contra la “amenaza comunista” reemplazada hoy por la “guerra preventiva” contra el terrorismo.

Ingrata desmemoria de los miles de soldados de origen latino que mueren y de los que morirán engañados en las guerras neocolonialistas bajo la bandera gringa.

Ingrata desmemoria de los miles de hombres y mujeres de todos nuestros países, asesinados por los aparatos de seguridad montados para resguardar los intereses de las petroleras, madereras u otras empresas transnacionales, primordialmente estadounidenses.

Ingrata desmemoria del dolor y la muerte que los gobiernos de Estados Unidos siembran en todo el planeta para mantener su dominio.

Ingrata desmemoria: todos los días son 11 de septiembre para nuestros pueblos.

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Mentira tras mentira…

Posted on septiembre 12, 2006

Hace pocos días, el nuevo comandante gringo de la Base aérea de Manta declaró que dicha base es muy importante para ejecución del plan Colombia. Con esta afirmación quedó confirmada una vez más la falacia de las autoridades y funcionarios gringos. Durante varios años han venido asegurando que la Base de Manta sólo serviría para la “lucha contra el narcotráfico” y no tenía nada que ver con el combate a la guerrilla colombiana. Pasado el tiempo, después de quién sabe cuantos ingenuos se habrán tragado ese cuento, los funcionarios gringos se desenmascaran y cínicamente reconocen que era falso.

Sin embargo, esta actitud mentirosa no es una novedad, más bien es una práctica común de los gobernantes y autoridades norteamericanas. El presidente George Bush y el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld aseguraron durante años que Irak poseía armas de destrucción masiva y ese fue el pretexto para invadirlo, ocuparlo, destruirlo, matar a más de cien mil iraquíes y, desde luego, apoderarse de su riqueza petrolera. Luego que funcionarios de la ONU y de la Organización Internacional de Energía Atómica demostraron hasta la saciedad que tales armas no existían, la respuesta de los gobernantes gringos fue algo como “bueno, qué carajo, no ha habido las armas pero no crean que por eso vamos a salir de Irak.”

Desde luego, esta política del engaño sistemático y premeditado por parte de los Estados Unidos no es nueva. En el mismo caso de la Base de Manta, se afirmó que solo se utilizaría para la lucha contra el narcotráfico. Y los gringos la vienen utilizando no solamente para las acciones militares del Plan Colombia sino también para la odiosa práctica de rastrear, capturar y hundir barcos ecuatorianos en aguas internacionales y también en aguas territoriales ecuatorianas. Este es otro atentado a la ya casi inexistente soberanía nacional del Ecuador y una evidencia del rol de policía mundial asumido por los Estados Unidos. Aunque los barcos transporten inmigrantes indocumentados o incluso drogas, los gringos no tienen el derecho de intervenir en asuntos que únicamente les compete a las fuerzas de seguridad ecuatorianas.

Pero no sólo los gringos son mentirosos. También lo son los traidores a la patria, criollos que firmaron el acuerdo para la instalación de la Base de Manta: Jamil Mahuad, Benjamín Ortiz, Heinz Moeller. No menos traidores son los diputados que ratificaron el acuerdo- argumentando que la base traería muchos beneficios para la ciudad de Manta y la provincia de Manabí. Ellos decían que el país se enriquecería con cientos de empleos directos en la base, miles de empleos para proveedores de la base, incremento del turismo, etc. Otra mentira más. El personal ecuatoriano que labora en la base norteamericana solamente realiza actividades de limpieza y jardinería y no llega ni a 60 personas. Los militares gringos traen de Estados Unidos todo lo que consumen: alimentos, agua para beber, ropa, artículos de limpieza y todo lo demás, nada producido en el Ecuador.

Ahora que estamos en plena campaña electoral y a menos de 2 meses de les elecciones presidenciales, es necesario un pronunciamiento claro de los candidatos respecto a la Base de Manta.

El acuerdo tiene vigencia hasta el año 2009. El nuevo presidente, con su gobierno y el Congreso no deberían renovar un acuerdo que ha sido tan lesivo para el país, que ha atentado contra su soberanía y contra sus habitantes y que ha parcializado al Ecuador en un conflicto ajeno: el de Colombia.

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