Navidad y pena de muerte

Posted on diciembre 23, 2006

La prensa peruana informó, hace pocos días, que un grupo de personas armadas dio muerte a 8 pobladores. Aparentemente, los atacantes serían miembros de Sendero Luminoso. El ejército persiguió y detuvo a los  autores.  Ante el hecho, el presidente Alan García pidió a las autoridades legislativas que aprueben la pena de muerte para estos actos. Adujo que la sociedad tiene que acudir a la pena de muerte para protegerse. Añadió García que esta medida tiene que ser tomada con la fuerza de las leyes humanas y divinas.

La invocación a la ley divina resulta fuera de lugar. Para la mayoría del pueblo peruano, que es cristiano y católico, un mandato divino es “no matarás”. En la lectura bíblica, el gran salto entre la antigua ley y la nueva ley dictada a Moisés, fue la eliminación del principio “diente por diente y ojo por ojo”. La pena de muerte no es aceptada como castigo en el pensamiento cristiano.

Por otro lado, todas las normas internacionales eliminan la pena capital. El Estado y sus instituciones, no pueden implantar un castigo que coloca a los “castigadores” en el mismo plano que los asesinos. La tendencia es la erradicación de la pena de muerte. 

Que la pena de muerte sirve como escarmiento para que las personas no cometan crímenes por miedo a ser ejecutados, no es real. Los estudios comparativos del nivel de crímenes en sociedades que tienen pena capital y en las que no la tienen, muestran que no hay diferencias. El número y tipo de crímenes se mantienen.

La violencia, los crímenes y la delincuencia son problemas sociales que tienen sus raíces en las condiciones de vida de la gente. Nuestras sociedades son un insulto a la justicia y a la democracia. Minúsculos porcentajes de familias son propietarias de todos los privilegios y toda la opulencia imaginable. La mayoría de la población se debate entre la enfermedad, el hambre, el desempleo, la falta de educación e insalubres condiciones de vida. 

La celebración de la navidad cristiana es el mejor reflejo de este desequilibrio flagrante. Miles de miles de niños y niñas extienden su mano para que algún alma generosa les regale “alguito”, aunque sea un caramelo. En los días navideños, las raíces de la violencia saltan a la vista. La pena de muerte no borra las causas estructurales que violan –cada día- el derecho a la vida.

Si se habla de pena de muerte contra quienes matan, no solo se mata con armas. La política económica de un país, los salarios de hambre, los privilegios de unos pocos y la corrupción generalizada, también matan. El abandono de los gobiernos a los derechos de los empobrecidos es un crimen social que nadie juzga ni condena. La violación de los derechos de las personas es también  un adelanto a la muerte.

Navidad y pena de muerte no son compatibles.

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América Latina: la transparencia, sobre la oscuridad.

Posted on diciembre 15, 2006

En las últimas horas el Presidente de Colombia, Álvaro Uribe ordenó reiniciar la fumigación de supuestos sembríos de coca en la frontera colombo-ecuatoriana. A pesar que en declaraciones anteriores a medios de comunicación, Uribe ofreció hacer esas fumigaciones “a pie”, ahora, a la “vuelta de la esquina”, la realidad es otra. Las fumigaciones nuevamente afectan a la población de la frontera colombo-ecuatoriana, y se las hace con helicópteros que riegan indiscriminadamente los químicos.

En Chile, miles de manifestantes salieron a las calles a celebrar la muerte del dictador más sanguinario que tuvo nuestro continente, en los últimos tiempos, aunque una aclaración pertinente decía que las manifestaciones eran, más que para celebrar esa muerte, para exigir que continúen los procesos y que se haga justicia frente a los más de tres mil muertos y desaparecidos que provocó el dictador, pero que lo hizo con la total colaboración y responsabilidad de decenas de militares, de autoridades y empresarios civiles, aún vivos.

En Bolivia, hace pocos días tuvo lugar una cumbre regional que agrupó las voluntades de varios mandatarios de la región, quienes, a más de apoyar al presidente boliviano que enfrenta una fuerte oposición de sectores conservadores, ratificaron su voluntad por encontrar los caminos para desarrollar un proceso de integración regional que sacuda a nuestros pueblos de la dominación política y económica que nos quiere imponer el imperio estadounidense.

América Latina acude a un momento crucial para su desarrollo y la construcción efectiva de mejores días para sus pueblos. Lo transparente y lo oscuro están en  disputa.

En Colombia, Álvaro Uribe se lanza a fumigar otra vez en la frontera colombo-ecuatoriana, precisamente en el momento en que las denuncias de la relación de su gobierno con los paramilitares asoman a la luz, e inclusive empiezan a empapar la supuesta integridad del mismo Uribe.  ¡Qué mejor manera de evadir su responsabilidad, reactivando el frente de frontera, más aún cuando el nuevo presidente no será precisamente un aliado incondicional de Estados Unidos, el mejor amigo de Colombia, o de su Presidente, Álvaro Uribe.

En Chile, los seguidores del sanguinario dictador Pinochet reclamaban los honores presidenciales para el entierro de quien marcó a Chile y a sus hijos con las más dolorosas historias de represión y terror vividas en ese país y en la región. Afortunadamente, y desde su propia experiencia y la de su pueblo, el gobierno chileno negó esa posibilidad y ofrece seguir los procesos pendientes para consuelo de los familiares de quienes fueron desaparecidos o asesinados por Pinochet.

En Bolivia, los aires separatistas de varios opositores al gobierno de Evo Morales, chocan contra un pueblo que defiende la oportunidad de construir un futuro para sí y para sus hijos. Frente a la realidad, no les queda otra salida: separarse, como única fórmula para tratar de recuperar el espacio perdido ante el pueblo por sus prácticas de corrupción e injusticia.

Venezuela marca el ejemplo de un pueblo digno que defiende lo suyo, y que lo hace ratificando a un presidente que, aún a riesgo de su propia integridad, construye el camino que marcó Bolívar.

Según declaraciones realizadas por el ahora presidente electo de Ecuador, Rafael Correa, este país también se embarca en el proyecto, pero no en el proyecto de Chávez o de Evo, Ecuador se embarca también en el proyecto de Simón Bolívar, en el proyecto de unidad regional con defensa de la soberanía, con dignidad y con una mejor distribución de la riqueza para el pueblo.

Las realidades son diferentes, las esperanzas son  las mismas. Ecuador hace su propio proceso, pero –al igual que en Venezuela, Chile o Bolivia- la presencia activa de la gente es importante. La construcción de una Constituyente desde los sectores populares determinará que Ecuador se mueva también desde prácticas oscuras hacia la transparencia.

La caída de los regímenes y de los partidos políticos que oprimieron a los pueblos de América Latina no es una coincidencia, es la necesidad de los pueblos por hacer efectivos sus derechos.

Con esos regímenes y entes políticos cae también el poder del imperio, lo que debe llamarnos a la organización y a la unidad más que nunca. Las garras del imperio, a cualquier precio tratarán de aferrarse a nuestras tierras, a nuestras vidas, a nuestra riqueza.

Tareas difíciles pero no imposibles las que tenemos los pueblos de nuestro continente: hacer que junto a la corrupción y la injusticia se entierren, a más de los restos de miserables dictadores, los afanes imperiales; así también, luchar por el florecimiento de días nuevos, en los que predomine el respeto a los derechos de todas las personas y de los pueblos. En pocas palabras, hacer que la transparencia prevalezca sobre la oscuridad.

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10 de Diciembre: Día de los Derechos Humanos

Posted on diciembre 8, 2006

Cada 10 de diciembre se conmemora la aprobación de la Declaración de Derechos Humanos por la Asamblea General de Naciones Unidas. Es una ocasión para analizar su importancia como denominador común necesario para garantizar libertad, igualdad y dignidad de todas las personas.

Luego de más de medio siglo de vida de la Declaración de Derechos Humanos y un sinnúmero de instrumentos internacionales relacionados, es evidente que el simple reconocimiento normativo no es suficiente para garantizar su vigencia. A inicios del nuevo siglo,  más de un centenar de Estados firmaron la Declaración del Milenio, y proponen, hasta el 2015, avances significativos en la erradicación de la pobreza, la enseñanza primaria universal, la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el VIH – SIDA, garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y forjar una colaboración mundial para el desarrollo. Son los llamados “Objetivos del Milenio”.

Hoy, en la mitad del plazo,  parece que los esfuerzos para alcanzar estos objetivos  han sido pocos o ninguno. Según algunos estudios, 51% de las personas en nuestro país vive en condiciones de pobreza y 16% vive en la indigencia[1]. La mayor parte de de las personas que viven en la indigencia están en el sector rural y constituye mayoritariamente el sector indígena. Las mujeres indígenas son las más afectadas por la extrema pobreza.

En el Ecuador todavía existen preocupantes índices de analfabetismo. 30% de indígenas son analfabetas, frente a un 10% de hispanohablantes[2].  La cobertura del sistema educativo, primaria y secundaria, permanece como hace 10 años[3]. El deterioro de la calidad de vida de niños, niñas y adolescentes incide en la deserción escolar, que es mayor en el sector rural donde 6 de cada 10 niños/as abandonan sus estudios[4]. La realización de labores domésticas constituye una de las causas más frecuentes para no matricularse en el caso de las mujeres.

Por otro lado, el VIH – SIDA ha tomado dimensiones alarmantes con una creciente afectación a las mujeres. En 1988 la relación de mujeres viviendo con VIH era de 1 frente a 24 varones, para el 1998, la relación fue de 1 mujer por cada 4 hombres viviendo con VIH, y para el 2005 existe 1 mujer por cada 2 hombres con el virus.

Estos datos reflejan que la vigencia de los Derechos Humanos, más que declaraciones, requiere políticas sociales que modifiquen estructuralmente un Estado que privilegia los intereses de particulares por los generales, y que ignora los derechos de mujeres, indígenas, niños/as, y otros grupos mal llamados “minorías”.

El Colectivo PRODH espera que el nuevo gobierno, que ha recibido, formalmente, un mandato de la mayoría de las personas ecuatorianas votantes, priorice en sus programas y políticas, el establecimiento de condiciones que garanticen la vigencia de los derechos de las personas y de los pueblos.

La Declaración de Derechos Humanos, reconoce en su preámbulo que es primordial que los Derechos Humanos sean protegidos por un Estado de derecho, a fin que de las personas no se vean obligadas a recurrir al “supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”.



[1] Diario el Universo, 20 de junio del 2006

[2] Organización Panamericana de la Salud, “Perfil del Sistema de Servicios de Salud en el Ecuador”, última edición 2001, pág. 5

[3] Consejo del Observatorio Ciudadano de los Derechos de la Niñez y Adolescencia, Estado de los derechos de la niñez y la adolescencia en el Ecuador 2003, UNICEF, 2003. p. 104

[4]IBIDEM,. p. 105

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El presidente tiene la palabra

Posted on diciembre 2, 2006

Rafael Correa fue electo Presidente del Ecuador, superando en más del 15% a su opositor Álvaro Noboa.

El presidente electo es un economista de 43 años, que antes de una fugaz participación como ministro de Economía, se había desempeñado como profesor universitario y consultor. A pesar de su inexperiencia política, consiguió formar una alianza y en su primera campaña electoral llegar a la presidencia. En cambio, para el abogado Noboa de 56 años, dueño de más de 100 empresas y el hombre más rico del Ecuador, fue su tercera campaña presidencial y su tercera derrota aunque en todas llegó como finalista. Este resultado nos recuerda a las elecciones de 1979, en que el joven, inexperimentado y casi desconocido Jaime Roldós Aguilera venció al fogueado político y ex –alcalde de Quito, Sixto Durán- Ballén. 

Con fines electorales, Correa cambió su discurso con tintes radicales de la primera vuelta, que incluía ataques a la dolarización por otro en la segunda vuelta, en el cual aseguraba que mantendría la dolarización y declaraba que no era para nada comunista como le acusaba su contendor. En la segunda vuelta, Correa cayó en la vorágine del baratillo de ofertas electorales como: planes de vivienda, bajar las tarifas eléctricas, subir el bono de la pobreza, bajar el precio de la urea, etc. Eso sí sin llegar al extremo de las 300 mil casas por año ofrecidas por Álvaro Noboa, ni a su indignante práctica de regalar dinero. Con todo, la campaña de la segunda vuelta fue particularmente sucia y demagógica. 

Una vez electo, ahora viene lo más difícil para Correa. Cumplir con las ofertas de campaña, lograr el establecimiento de la Asamblea Constituyente, manejar la relación con un Congreso opositor, mejorar la situación económica de las mayorías de los ecuatorianos, combatir las lacras de la corrupción y la impunidad extendidas por todas partes. ¿Podrá hacerlo? Ciertos planteamientos como el no al TLC y a la base de Manta son encomiables, pero el Ecuador es un país de gente pobre y empobrecida, sin casi acceso a la salud, con una educación deficiente, sin acceso al crédito, con un elevadísimo nivel de subempleo y desempleo. ¿Podrá llevar adelante su proyecto de micro-crédito o se quedará en ofrecimiento de campaña?  

Por otra parte, nos preguntamos ¿quiénes financiaron su campaña? Una campaña con bastantes recursos económicos que incluso superó el máximo permitido por la ley, a menor nivel que el de la campaña de Noboa es cierto, pero una campaña que llegó a rayar en el despilfarro. ¿Qué sectores del poder económico financiaron su campaña y sobre todo invirtieron esa plata a cambio de qué? 

El pueblo ecuatoriano desea que el gobierno de Correa no sea un gobierno servil de los intereses de sus financistas de campaña como lo fueron el de Jamil Mahuad o el de Abdalá Bucaram. Tampoco quiere un gobierno traidor como el de Lucio Gutiérrez. Creemos que Rafael Correa ha demostrado sensibilidad social y  por eso, esperamos que realice al menos algunas reformas que puedan paliar en algo la desesperada situación de la mayoría de ecuatorianos y no ponerse al servicio de las élites dominantes, del imperio y de las transnacionales, como ha sido la tónica de todos los gobiernos desde el retorno a la tan cacareada democracia. Economista Rafael Correa, usted tiene la palabra.

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