Sin derechos sociales: no hay democracia ni “la Patria vuelve”

Posted on febrero 26, 2007


Que las mujeres de todo el país –no solo las que viven en Samborondón o en El Condado, puedan dar a luz gratis y con garantía de calidad, es un derecho social. Eso significa mayor presupuesto para todos los servicios públicos de salud y ampliación del presupuesto de maternidad gratuita. Y significa más médicos, más enfermeras y mejoramiento de la calidad real de los proveedores de salud. Es inversión social en salud.

Que la niñez y la juventud tengan educación de calidad, gratuita y con todos los adelantos de la ciencia y la tecnología, no solo en colegios privados sino en pueblitos como San Clemente o Pesillo, en Simiatug o Guamote, es un derecho social. Significa más profesorado, útiles escolares, reparación y construcción de miles de aulas. Es inversión social en educación.

Que las mujeres, no solo las de familias gamonales, accedan a todos los beneficios de la ciencia y la tecnología para decidir cuándo y cuántos hijos tener, es un derecho social. Esto incluye que toda mujer tenga a su alcance todos los métodos de planificación familiar, inclusive la anticoncepción de emergencia. Significa que la ministra de salud debe conocer y respetar, observar y hacer cumplir esta normativa que garantiza un derecho social.

La garantía de los derechos sociales es responsabilidad del Estado y, por lógica, del gobierno nacional y de gobiernos seccionales. Por tanto, en el presupuesto nacional se debe incrementar los rubros para salud y educación para que satisfagan las necesidades de las mayorías.

El gobierno nacional ha presentado la pro forma fiscal para 2007. Para este primer año del gobierno Correa, los presupuestos para salud y educación DISMINUYERON en relación al producto interno bruto. No hay cambio a la vista. Sin derechos sociales no hay democracia.

Hace pocos días, la actual ministra de salud tuvo que retractarse del pedido que había hecho al Consejo Nacional de Salud, para que se retire el Levonorgestrel (nombre genérico de medicamento anticonceptivo) del cuadro nacional básico de medicinas. Dio pie atrás gracias a la decidida intervención del Consejo Nacional de las Mujeres. ¿Desconocimiento o debilidad ante presiones de grupos fanáticos?

Sin derechos sociales, la patria no vuelve ni volverá, seguirá secuestrada, seguirá desigual e inequitativa. Esto, lo sabe el presidente. Lo sufre el pueblo empobrecido de las comunidades de Santa Elena o de cualquier otro lejano rincón que quiere ser provincia para probar un cambio de suerte.

Sin derechos sociales para el pueblo, la democracia es solo un estropajo. Una muletilla inútil que se usa solo para encubrir los apetitos de los grupos de poder que, por ejemplo, solo ven en Salinas la playa, departamentos de lujo y hoteles cinco estrellas, un lugar para veranear o sacar tajada, pero no un pedazo de patria con ancestrales pueblitos olvidados a su suerte.  

Sin inversión que garantice derechos sociales para las mayorías, el estribillo de la propaganda oficial, “la patria vuelve”, resulta hueco.

Sin compromiso real con los derechos sociales de las mujeres y de los hombres de nuestro país, no hay democracia ni “retorno” de la Patria.

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El gobierno de Correa: entre el pueblo y la partidocracia… o, “quien a árbol corrupto se arrima… derrocado y hecho leña termina”

Posted on febrero 19, 2007

El candidato Rafael Correa ofreció no pagar la deuda externa, no renovar el convenio de la base de Manta y convocar a una asamblea constituyente. También ofertó la redistribución de la riqueza nacional privilegiando la inversión social, el combate a la corrupción acunada en la partidocracia y la fiscalización a las anteriores administraciones. Éstas, entre otras propuestas, le dieron la victoria electoral.

El país entero –menos los gamonales, oligarcas y sus partidos- le ha demostrado a Correa su apoyo. Sin embargo, empiezan a flotar dudas y preguntas: su ministro de gobierno empezó a tender puentes hacia uno de los sectores más repudiables de la política nacional como es el Partido Sociedad Patriótica de los ñaños Gutiérrez. ¿No hay escrúpulos en pactar con quienes son y han sido tildados de traidores y corruptos por el mismo presidente Correa?.

Este desprecio por el apoyo popular y apego a los Gutiérrez, no puede continuar. El gobierno tiene que escoger entre el apoyo del pueblo o de la partidocracia y de los grupos oligarcas que son representados por esos parapetos llamado PSP, PSC, UDC, ID, PRIAN.

Correa recitó en las tarimas electorales las frases célebres del CHE. Se comprometió a seguir sus pasos. ¿Qué hace entonces su ministro de gobierno haciendo acuerdos con corruptos descarados como los Gutiérrez? ¿Qué hace pagando puntualmente la inmoral deuda externa por sobre las necesidades sociales?  ¿Qué hace cediendo soberanía en el conflicto de las fumigaciones en la frontera norte? ¿Qué hace reconociendo al congreso como árbitro de la consulta popular?  Todas estas dudas desconciertan y empiezan a doler.

Surgen dudas en el nombramiento del nuevo contralor y la entrega de nombramientos a antiguos colaboradores del gutierrato en ciertas instituciones. Hay dudas cuando se entrega el Consejo de Educación Superior, CONESUP, a la mafia de la “Universidad de Colombia”; en la ratificación de ministros como Raúl Vallejo en Educación, parcializado con el clero, y de la ministra Albán, cuestionada por organismos ambientalistas y comunidades rurales.

Se sabe que en el CONARTEL y el mismo PETROECUADOR empiezan ya las extorsiones a los beneficiarios de financiamiento para proyectos sociales. Queremos ver cómo reacciona el gobierno cuando estos profesionales de la coima sean descubiertos y denunciados. El pueblo espera ver que Rafael Correa plasme en acciones todo lo que ofreció mientras el pueblo apoyaba con trabajo incansable y desinteresado  las duras jornadas de campaña.  Todavía tiene apoyo popular y ojalá no lo desprecie a cambio de pactos tácticos con la partidocracia.

El pueblo aún está aquí  y aquí estará, pero solo con quien rescate de verdad a este Ecuador entrampado. Se quiera o no, el gobierno de Correa está entre la partidocracia y el pueblo.

Que Correa empiece a sacar mercaderes del templo que es la Patria, que no entregue chequeras a los ambiciosos.  Que no se arrime al coronelillo porque, “el que a árbol corrupto se arrima, termina aplastado, derrocado y hecho leña”.

El pueblo y la clase trabajadora son la verdadera mayoría que respaldará un verdadero cambio. El pueblo honesto y de manos limpias, que no está atrás de cargos ni componendas, es la única garantía para que se cumpla lo que prometió Correa: un proceso de cambio social.

El único árbol que ofrece buena sombra y buen tronco, es el pueblo unido, organizado y movilizado.

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Consulta popular, un paso adelante

Posted on febrero 12, 2007


Luego de superar los avatares del enredado sistema politiquero vigente en el congreso y el tribunal supremo electoral, se ha convocado a una consulta popular. En ésta, la ciudadanía se podrá pronunciar sobre una Asamblea Constituyente de plenos poderes.  

La consulta popular es un paso adelante para los sectores oprimidos de la sociedad que, desde siempre, esperan un cambio profundo. Para muestra basta un botón: desde 1990, la Confederación de Nacionalidades Indígenas, CONAIE, ha planteado reformas constitucionales acordes con la realidad plurinacional del Ecuador.  

La consulta popular abre la puerta para que una mayoría organizada y unificada de sectores populares, montubios, indígenas y campesinos, elabore una nueva constitución aunque a la derecha le duela. Banqueros, contrabandistas, importadores, negociantes criollos de los recursos naturales y de la deuda externa, han cuidado con veneración la constitución de 1998. Con uñas y dientes han buscado que se mantenga intocada porque les encanta su perfil neoliberal, privatizador y concentrador de poderes en la partido-cracia servil a sus designios. 

La consulta popular se viene a pesar de la amargura de los sectores conservadores que han vivido del trabajo del indio, del obrero, del campesino y de la discriminación a la mujer. La consulta popular se viene a pesar de los resabios de quienes han hecho del Estado y sus instituciones un antro de corrupción. 

La consulta popular deja atrás la traición de Lucio Gutiérrez y su argolla. Ellos, expertos en el fraude politiquero, pisotearon la esperanza que el pueblo depositó en las urnas hace 4 años. La consulta popular es una derrota del incoherente coronelillo que, en su delirio trasnochado, no sabe cómo encaramarse en el tren del que se botó siendo presidente. El “gutierrato” traicionó –sin dolor ni vergüenza- el encargo del pueblo: impulsar un cambio social. Ni perdón ni olvido. 

A pesar de los pesares y las rabietas de la oligarquía, de sus voceros y sus analistas, la consulta popular es la oportunidad para unificar las manos y las voluntades del pueblo que logra el pan de cada día con esfuerzo. Del pueblo honesto y trabajador, que es la mayoría.  

La consulta popular es un punto de partida para alcanzar una antigua aspiración mayoritaria. El presidente Rafael Correa, ha sabido encaminarla con coherencia y sin traiciones. Hay algunos aspectos por definir mejor, pero en lo fundamental, el proceso está abierto. 

Los derechos sociales, económicos, culturales y políticos de la población, como referencia para una nueva Constitución del Ecuador, solo podrán plasmarse si las fuerzas progresistas alcanzan mayoría en la consulta popular y, también, mayoría en la elección de asambleístas. El reto apenas comienza. 

En el duro y largo proceso de la unidad de las fuerzas progresistas, la consulta popular es una prueba más. Es una prueba fundamental. Es un paso adelante en la aspiración largamente buscada por quienes aspiran a vivir en una sociedad con equidad, solidaridad y respeto a los derechos de las personas y los pueblos.

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¿La Asamblea Constituyente va porque va?

Posted on febrero 6, 2007


A menos de un mes de haberse posesionado, el gobierno de Correa parece estar entrampado en un peligroso dilema: o cede al chantaje político de los de siempre o realiza la Asamblea Nacional Constituyente, con plenos poderes.

El chantaje. Es decir, ceder a la extorsión política de Lucio Gutiérrez y Sociedad Patriótica y a las presiones del resto de la partidocracia, representada en el Congreso, y convocar a una Constituyente “light”, con poderes limitados. Una Asamblea que posibilite la elección del mismo Gutiérrez y otros repudiables miembros de esa partidocracia. En fin, una Asamblea que no represente mayor cambio con el actual statu quo y que sea del agrado, o al menos sea aceptable para los sectores dominantes del país.

La Constituyente. Es decir, cumplir con lo ofrecido. Llevar a cabo una Asamblea Constituyente con plenos poderes para realizar verdaderos cambios en el país, cambios que permitan una mayor equidad y mejor distribución de los recursos mediante reformas económicas y tributarias, cambios que posibiliten eliminar la burocracia dorada, mandar a la casa a los corruptos congresistas, perseguir y sancionar implacablemente la corrupción y otros tantos clamores del pueblo ecuatoriano.

Suponiendo que el gobierno tiene la sincera voluntad de llevar adelante la segunda opción, desgraciadamente, no parece tener hasta ahora ni la capacidad, ni la experiencia, ni la imaginación, ni la habilidad suficientes para ponerla en práctica. Lo que presenciamos son quejas, lloriqueos y bravatas del primer mandatario y de algunos de sus ministros para ocultar las carencias del gobierno.

Señor Presidente Correa, la mayoría del pueblo lo apoyó para que lleve a cabo una Asamblea Constituyente que realice cambios radicales, que disuelva la institución más prostituída del país, que es el Congreso; que aseste un golpe de muerte a la partidocracia y que se aliñe con los intereses de la mayoría de los ecuatorianos, es decir, con los ciudadanos de a pie, con los pobres.  Es más, Usted cuenta aún con ese apoyo Señor Presidente. Póngase las pilas y cumpla con su principal ofrecimiento de campaña. Lleve acabo la revolución ciudadana de la que tanto nos habló.  

Aproveche la oportunidad histórica de convertirse en el primer presidente que, en muchos años, tome la bandera de lucha por los intereses populares y no la del servilismo y el compromiso con los intereses de las elites poderosas y de las empresas transnacionales. Servilismo y compromiso que han llevado al país a la bancarrota económica y moral. Servilismo por el cual Bucaram, Mahuad y Lucio Gutiérrez fueron echados del poder.

Señor Presidente: esperamos, todo el pueblo ecuatoriano espera, no siga el mismo camino de aquellos. Que no caiga en la traición y que elija mejor, el camino sincero del cumplimiento y la verdadera transformación, anhelos del pueblo que con su voto, en sus promesas confió.

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La Constituyente, única salida para el pueblo

Posted on febrero 1, 2007


Durante todo el peregrinaje electoral, Rafael Correa fue construyendo un discurso que daba esperanza a los excluidos de siempre. Ofreció combatir la corrupción,  dignificar el trabajo y promoverlo, mejorar la educación, generar vivienda popular, darle salud al pueblo, transparentar las acciones de gobierno.

Todo esto a través de una Asamblea Constituyente con plenos poderes, es decir, una Asamblea que permita redistribuir la riqueza nacional para beneficio de todos, con equidad y justicia. Una asamblea que permita tomar y rendir cuentas sobre toda actividad administrativa.

Cuando se toma la bandera de lucha de seres extraordinarios como el Che Guevara, el compromiso toma dimensiones cósmicas que rebasan los egoísmos y personalismos de todo tipo, el poder económico desaparece y solo quedan los grandes valores de la humanidad.

El nuevo ser humano del que habla el Che, parte de la decisión de cambio profundo dentro de cada uno, para luego construir una nueva sociedad. Y  ese cambio no se puede dar estableciendo alianzas ni pactos con corruptos como Lucio Gutiérrez. Si queremos darle otra cara al país, esa práctica de la “partidocracia”  no puede seguir enseñoreándose en nuestra patria. No podemos hablar de soberanía si, mientras hacemos un acuerdo de buena vecindad nos lanzan veneno en la frontera norte.

No podemos ratificar en ministerios a quienes le han fallado al pueblo como la Ministra del Ambiente que apadrina a los privatizadores del agua, un bien sagrado para las comunidades o que ha permitido atentados graves contra el ambiente y las poblaciones, al no tomar acciones justas, como es el caso de la explotación minera en Intag.

No queremos perder la confianza en un presidente que ratifica en su cargo a un Ministro de Educación, que firma acuerdos con el clero para privilegiar la educación católica con dinero del Estado, desconociendo los avances logrados hace un siglo cuando el Viejo Luchador separó al Estado de la Iglesia con la Constitución de 1906.

Sabemos que tendrá que haber un proceso de depuración en todos los órdenes y que Correa va a volver sobre estos temas. Pero hoy le decimos que la batalla no es fácil, sabíamos que era dura y por eso estamos concientes y dispuestos a salir a los foros y a las calles a reestablecer nuestros derechos y a retomar la patria, defenestrando a un puñado de sinvergüenzas cuya primera acción en el Congreso es defender los intereses de sus propios bolsillos.

Tanta podredumbre no puede seguir expuesta al sol, ¡debe enterrarse! y con ellos, el Tribunal Supremo Electoral, brazo ejecutor de la infamia de la partidocracia. El pueblo está decidido a dar esta batalla contra quienes se han ido apoderando del país. Que no le tiemble el pulso a Correa si tiene que tomar decisiones drásticas y desconocer a estas instancias mafiosas, porque tiene el respaldo de todo un pueblo, pero sobre todo porque tiene el compromiso histórico de ser consecuente con los enunciados de campaña que nos indujo a millones a apoyar su proyecto de una Nueva Patria.

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