La verdad no prescribe

Posted on mayo 31, 2007


 

En la vida de la gente, hay algo que no prescribe.

 

El dolor de noches y días interminables de hospital en hospital buscando al ser querido, no prescribe. La angustia de saber que unos uniformados se lo llevaron y que nadie responde dónde, no caduca. Tampoco prescribe la infinita impotencia de saber que en algún sótano, algunos especialmente entrenados, le atormentan.

 

La incertidumbre sin final de quien no sabe dónde le desaparecieron al hijo, al hermano, a la esposa, luego de encierro ilegal, clandestino y de tortura, no prescribe. Tampoco prescribe la negativa mentirosa lanzada como dardo por orden superior.

 

La profunda zozobra de llegar al sitio en donde los asesinos dejaron abandonado el cuerpo ejecutado, es imprescriptible.  El puñal clavado en el alma cuando se espera en vano que una mano lívida se mueva y su mirada brille otra vez, en el momento del hallazgo del ser querido que fue llevado preso y apareció ejecutado, no prescribe.

 

No prescribe la responsabilidad de un gobierno que utiliza fondos públicos y empleados del Estado, para que apaleen a matar al diputado opositor, para que persigan a dirigentes populares o asalten sedes de organizaciones y roben información. No prescribe la culpa de quienes –desde el Estado- ordenaron que uniformados apresen sin juicio ni boleta, asesinen a dirigentes o disparen a matar con balas o con gases a la muchedumbre que protesta.

 

No prescriben estos dolores mientras haya un solo caso o un solo familiar reclamando.

No prescriben mientras los autores materiales y mentalizadores anden sueltos.

No prescriben y los responsables deberán ser sentados en el banquillo de los acusados. Porque alguien lo hizo, porque alguien ordenó que lo hagan.

 

Por estas humanas cosas que no prescriben, una Comisión de la Verdad es indispensable. Y un gobierno democrático tiene la obligación ineludible de llegar a la verdad a fondo. Por esto y más, la Comisión de la Verdad tiene todo el apoyo de la gente sensata, de organizaciones populares y de Derechos Humanos.

 

Hay cosas que no prescriben aunque se amarguen los que pensaron que eran dueños del país y que creyeron podían hacer y deshacer del Estado a su arrogancia y antojo. ¿Qué más pueden hacer los Febres Cordero, Nebot, Gutiérrez, Peñaherrera, Dotti, Gangotena y demás, sino juntarse en la amargura mientras “estalla la memoria”, como dice el sabio poeta latinoamericano, Mario Benedetti?

 

Hay algo que –como la muerte y la justicia- no prescribe: la verdad y la memoria.


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Mercenarios del Periodismo

Posted on mayo 26, 2007

 

El derecho a la libertad de expresión es uno de los fundamentales de toda sociedad, ya que es esencial en la lucha por el respeto y promoción de todos los Derechos Humanos.

 

En esa medida, el Estado es el mayor garante de que se cumpla éste, como el resto de derechos. Pero el ejercicio pleno del mismo, a través de los llamados medios de comunicación, no puede estar al margen de la propiedad y de los intereses a los que representa cualquier medio.

 

En las últimas horas surgió una polémica entre el máximo representante del Estado, el Presidente de la República, y un medio de comunicación escrita. Entre las declaraciones de uno y otro lado, surge una pregunta: ¿en función de quién actúa precisamente cada uno de los involucrados en la discusión?

 

El medio al que hacemos referencia ¿no se ha convertido acaso en vocero de los grupos de poder y en reproductor ideológico de los intereses que estos grupos defienden? A su vez, también se puede afirmar que hasta ahora, el gobierno mantiene una postura firme para enfrentar al poder tradicional. Esa ecisión ha provocado precisamente el cuestionamiento de varios de esos medios, prevalidos de la propiedad que tienen sobre los mismos.

 

Podría decirse inclusive que frente a la acción del actual gobierno, la oligarquía cada vez pierde más espacio y el pueblo, poco a poco, retoma las riendas de su presente y de su futuro inmediato. Para salir del aprieto, los medios representantes de esa oligarquía y sus voceros, pretenden reivindicar el derecho a la libertad de expresión, cuando en realidad son ellos mismos quienes han callado la verdadera defensa a los derechos de todos y todas, desde tiempos inmemoriales.

 

El último recurso del necio y el incapaz son la calumnia y el insulto. Eso no es libertad de expresión. Esas argucias de mala calaña para intentar deteriorar la imagen de una persona no caben, peor la imagen de quien pretende llevar adelante un proyecto nacional en beneficio de las grandes mayorías.

 

Los intereses individuales y mezquinos no pueden estar por encima de los verdaderos derechos de las personas y de los pueblos. Defendemos el derecho que todas y todos tenemos a expresarnos, y defendemos también la dignidad y soberanía de nuestro país. Defendemos todo proyecto que pretenda la recuperación de los recursos del Estado por sobre los intereses individuales o de quienes hacen el papel de mercenarios del periodismo.


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Por un país justo, equitativo y soberano

Posted on mayo 26, 2007


 

En estos días proliferan los movimientos políticos, alianzas y hasta galladas que se esfuerzan en recoger firmas para candidatizar a sus adeptos a la Asamblea Constituyente. 

 

Como es de esperarse, abundarán los candidatos de todos los colores y habrá una papeleta electoral tipo sábana gigante, tipo folleto o tipo acordeón. El Partido Social Cristiano y el PRIAN, partidos políticos que fueron opositores casi a muerte de la Asamblea, sin la menor consecuencia ni pudor,  ahora y como si no hubiera pasado nada, ya se encuentran recogiendo las firmas para sus candidatos a asambleístas. Es más, ahora apuestan por algunas “caras nuevas”, ante el desprestigio y el rechazo que generan sus miembros más antiguos.

 

Los hermanos Gutiérrez se tomaron en serio esto lo de la elecciones para la Constituyente. A pesar de sus vaivenes políticos, de sus prácticas traicioneras y de vociferar contra el gobierno que promovió y promueve la Asamblea,  ya llevan varios meses de campaña a nivel nacional por los candidatos  de Sociedad Patriótica.

 

Varios analistas coinciden en que los candidatos que apoyan al gobierno tienen las de ganar en las elecciones a la Asamblea, debido sobre todo al elevado porcentaje de aceptación que tiene el gobierno de Rafael Correa. 

 

En todo caso, el exceso de listas implica riesgos: que ante la incertidumbre de escoger tantos candidatos desconocidos e improvisados de movimientos desconocidos e improvisados,  parte del electorado se vuelque por los “malos conocidísimos”, es decir por los miembros de la maldecida partidocracia.

 

Pero talvez, lo más preocupante es que los sectores progresistas y de izquierda no hayan establecido –hasta ahora- un acuerdo mínimo respecto a qué reformas hay que realizar a la Constitución para apoyar la consecución de sus objetivos.

 

Es decir, los movimientos sociales y gremiales, partidos como Pachakutik y el MPD, aquellos que propugnan – al menos en su discurso- una transformación que combata la injusticia social, la corrupción, los privilegios de la burocracia dorada, la evasión tributaria y otros males, deben trabajar ya! sobre acuerdos mínimos de reforma a la Constituyente, so pena de quedarse a la cola de proyectos conservadores, y lo que es peor, de frustrar la esperanza de cambio gestada a través del sacrificio,  de la lucha y hasta de la propia vida del pueblo ecuatoriano y de quienes queremos ver a este país como un Estado justo, equitativo y soberano.


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