¿Un Ministerio para la justicia?

Posted on noviembre 22, 2007

A propósito de la creación del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, es posible que a la ciudadanía le surja la preocupación de que este Ministerio se convierta en otro de los trofeos para la ingerencia política, que atente contra la independencia que debe caracterizar a los órganos de justicia.

 

El Estado tiene la obligación de garantizar las condiciones básicas para la realización de la justicia, como requisito para mantener la paz social. Para ello, debemos contar con un ente que investigue con prolijidad, otro que acuse en nombre de una sociedad agraviada por el acto punible, un tercero que defienda diligentemente al procesado, así como una estructura independiente, proba e imparcial con poder para juzgar. Adicionalmente, se sumaría una estructura encargada de la reinserción social de la persona recluida.

 

Toda persona, aún aquella que ha cometido un delito, tiene derechos que deben ser amparados por el Estado. Desde que se inicia la investigación, hasta que se cumple la pena, hay una infinidad de derechos involucrados. Está por ejemplo, la presunción de inocencia; la no discriminación, la prohibición de tortura, el trato humano, la imparcialidad del juzgador, el derecho a la defensa. Todos estos derechos se resumen en la obligación de respetar el debido proceso.

 

De ahí que resulta imprescindible que los diferentes organismos inmersos en el sistema penal coordinen acciones al servicio de la justicia, y no a la burda construcción de cárceles, que a más de su abarrotamiento, ocultan la ineficiencia en la lucha contra la delincuencia. La experiencia ha demostrado que la prisión, lejos de disminuir los índices de criminalidad o cumplir con objetivos disuasivos del delito, solo ha logrado la estigmatización de grupos marginados, producto de un sistema elitista que favorece a la impunidad del poderoso.

 

No se trata de crear un ministerio que, siendo dependiente de la función ejecutiva, pueda arrogarse funciones jurisdiccionales, atribuibles de manera exclusiva a la función judicial. Por el contrario, lo que se busca es aportar la mayor cantidad de elementos de juicio para que la decisión del juez o tribunal sea la más cercana a los ideales de justicia. Es decir, se pretende abolir la criminalización de personas, que víctimas del modelo social excluyente, no cuentan con oportunidades educativas, laborales o que simplemente no se encuentran en condiciones de pagar costosos honorarios o corruptelas en pro de su defensa.

 

Sólo con una reestructuración institucional y un cambio de actitud de los entes públicos se podrá lograr que la ciudadanía empiece a confiar en un sistema judicial canalizador de la violencia. Caso contrario, seguiremos presenciando ajusticiamientos callejeros, venganzas personales ilimitadas que colocan a la sociedad en un constante estado de zozobra, ante incontrolables escaleras de odio, sangre y violencia.

 

El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos debe ser concebido, no sólo como un coordinador de los organismos inmersos en el sistema penal, sino como un verdadero ente implementador y desarrollador de políticas criminológicas, capaces de educar a la población, fomentar el debate ampliado e informado en torno al tema, capaz de adoptar medidas sustanciales de prevención del delito.

 

El país requiere un ministerio que pueda hacer un seguimiento personalizado de las necesidades, físicas, psicológicas y hasta afectivas de quienes se encuentran privadas de la libertad, para que en adelante, las personas que ingresan al sistema carcelario sean tratadas como seres humanos.

 

Quizá, el decreto de creación del ministerio no sea suficiente para colmar las expectativas sociales y los desafíos planteados, pero talvez constituya un primer paso incitador para que la Asamblea Nacional Constituyente siente las bases de una justicia eficiente, vanguardista y eficaz.

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Domingo 7. La Radionovela juvenil

Posted on noviembre 18, 2007

Pepe, un joven universitario de 19 años que vive con VIH-SIDA, acudió al hospital público de su pueblo para una cita psicológica. Aquí  conoció a Sonia, una muchacha de 21 años voluntaria del área de psicología del hospital. Pepe fue muy cuidadoso de que Sonia no se entere que el vive con VIH-SIDA. Sobretodo porque ambos se gustan. Empezaron su relación como amigos y se convirtieron en compinches, uno al otro se contaba anécdotas, historias de amigos, se escuchaban, se daban consejos, se apoyaban mutuamente.

 

Mientras avanza el tiempo, también, la  sinceridad entre ambos. Pepe decide introducirle a su secreto contándole a Sonia que hace 5 años él intentó suicidarse. Sonia sabía que no podía obligarlo a contarle el por qué de su suicido, aunque saberlo la intrigaba mucho. Sonia se limitó a preguntar por las personas que iban apareciendo en las historias. Poco a poco, la curiosidad de Sonia por saber qué lo motivó para quitarse la vida fue desplazada por el interés hacia sus familiares,  amigos y sobretodo, por Pepe.

 

 

La amistad, las relaciones entre padres e hijos, las decepciones e ilusiones amorosas, el suicidio juvenil, el abuso sexual y el aborto, son algunos de los temas que se abordan en Domingo 7, la radionovela juvenil, producida y difundida en el Jipijapa, población de la costa ecuatoriana de la provincia de Manabí.

 

La preocupación por los problemas relacionados con la salud y los derechos sexuales y reproductivos de adolescentes y jóvenes de este rincón ecuatoriano, motivaron al Colectivo Pro Derechos Humanos, PRODH- Ecuador, en alianza con el Grupo Juvenil Talofito, a proponer una estrategia de Movilización Social para la Prevención del Embarazo en Adolescentes.

 

Conscientes de su responsabilidad social frente a la problemática de la educación en sexualidad de la juventud del cantón, se sumaron a la estrategia el Fondo de Población de Naciones Unidas, UNFPA, el Municipio de Jipijapa, el Patronato Municipal, el Hospital y Área de Salud local, el Departamento Provincial de Bienestar y Orientación Estudiantil,  la Unión de Organizaciones Campesinas de Manabí, Radio Alfaro- emisora comunitaria local-, el movimiento de mujeres y varias organizaciones juveniles locales.

 

Una mirada sobre los Derechos y la Salud Sexual y Reproductiva en Manabí

 

·         Embarazo adolescente: taza de crecimiento del 9.8% en 1998 al 18% en el 2006

·         De cada cinco nacimientos, uno proviene de una madre adolescente

·         En Manabí, 74.8% de la población vivien en condiciones de pobreza. 47% en extrema pobreza.

·         Primera experiencia sexual acorde a la edad:

-          12 años: 5%

-          12 -14 años: 34% 15

-          17 años: 24%       Fuente: SIISE:2001

 

La Radio, aliada en la promoción de los derechos

 

A través de la utilización de la metodología de la Radio- Educación- Entretenimiento, PCI Media Impact auspició técnica y metodológicamente este proceso en el que la radio se convierte en importante aliada para la educación en derechos y salud sexual y reproductiva de la juventud manabita. 

 

 

La radionovela Domingo 7, con sus 16 capítulos de 10 minutos cada uno, es el plato fuerte del programa “De pies a Cabeza”, producido por el Grupo Juvenil Talofito y difundido todos los domingos a través de Radio Alfaro, 96.1 FM, llegando a una audiencia  aproximada de 10.000  adolescentes urbanos de las poblaciones alojadas en un radio de 15 kilómetros en el cantón Jipijapa.

 

Actualmente la radionovela es difundida también a través de la radio revista producida por la Red de Radialistas Juveniles “Ponte Once”, en Portoviejo, capital de la Provincia de Manabí.  

 

Otro de los espacios de difusión de este creativo esfuerzo edu comunicacional, es la radio revista “Voces Comprometidas”, producida por el Colectivo Pro Derechos Humanos y difundida a través del satélite de la Coordinadora de Radios Populares del Ecuador, CORAPE, llegando a 40 emisoras comunitarias a novel nacional.

 

 

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La soberania en Manta: asunto nacional

Posted on noviembre 15, 2007

Manta, hermosa ciudad bañada por el mar y el sol. Ciudad que se debate entre la tradición y la modernidad. En el centro se camina al abrigo de viejos portales. En otros barrios, modernos edificios y urbanizaciones exclusivas. Alrededor, inmensas barriadas populares que esperan servicios básicos. Su dinámico puerto comercial contrasta con la playa de Tarqui donde miles de pescadores artesanales van y vuelven del mar.

Por ciertas zonas circulan, disimulados, marines gringos, solos, en parejas o acompañados por deslumbradas chiquillas manabitas. Desde hace 8 años, solapada y tras infranqueables medidas de seguridad, funciona la base militar estadounidense, amparada por un convenio fraudulento firmado por el gobierno nacional sin aprobación del Congreso, como la Constitución exigía.

Hace poco, el Alcalde dijo que “En Manta no hay ninguna base militar extranjera… (pero) los estadounidenses de la base solo brindan ayuda…”. Sostuvo que no está de acuerdo con la terminación del convenio porque Ecuador necesita de los estadounidenses para el control de aduanas y migraciones (¿¡?). Estas ideas merecen revisión.

En la base de Manta, hay más de 500 soldados extranjeros entrenados para invadir países, operando ultramodernos equipos de guerra, vigilando centímetro a centímetro nuestro mar y nuestra patria, informando a sus jefes del Pentágono. ¡No vigilan Manta, vigilan el territorio y el mar nacional y sus alrededores! Ecuador no necesita presencia extranjera para aduanas ni migraciones, ¿Acaso no somos capaces de vigilar aduanas y migraciones, honesta, transparente y efectivamente? ¿Debemos aceptarnos incapaces de ello?

La dignidad nacional está por encima de minúsculas ganancias de unos pocos que lucran por compras de los marines. ¿Qué gran empresa o fábrica hay que agradecer a los gringos? Ninguna. No es posible cerrar lo ojos por las limosnas dadas como “ayuda humanitaria” o por unos cuantos cepillos de dientes regalados en cuatro escuelas…

Los marines tienen impunidad (nadie les puede enjuiciar) aunque fuesen responsables de accidentes, violaciones, heridas, muertes de personas ecuatorianas. Aunque hubiera un solo caso de explotación sexual (de niñas o niños) por marines, o un solo caso de violación a mujeres ecuatorianas por ellos, es una responsabilidad nacional prevenirlo. Manta no basa su progreso en el aumento de lugares de diversión nocturna, ¿verdad? La impunidad de los marines afecta a soberanía y a la dignidad nacional.

El desarrollo de Manta es fruto de más de un siglo de esfuerzo de su gente, no de limosnas. Sus hijos e hijas no necesitan dádivas de militares extranjeros para convertirse en una ciudad sin pobreza, equitativa, justa, solidaria, orgullo de Ecuador y nuestra América.

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Se viene la Asamblea Constituyente

Posted on noviembre 8, 2007

Montecristi es un lugar especial. Es un sumario de la geografía ecuatoriana. Desde la explanada de Ciudad Alfaro, sede de las Asamblea Nacional Constituyente, se siente la fuerza de la montaña y la infinita amplitud del mar. Desde las ventanas del salón de sesiones, se vislumbra la línea horizonte de cielo y mar, mientras la neblina no se cansa de subir y bajar por las laderas de la tierra natal de Eloy Alfaro.

 

La construcción de Ciudad Alfaro, de todas las instalaciones cómodas y modernas donde trabajarán los y las asambleístas, ha colocado un nuevo estándar en las obras públicas y en gestión del Estado Nacional. Si gobiernos anteriores nos acostumbraron al desfile de años y pretextos para cumplir con cualquier obra pública, sea una represa o una línea telefónica, ahora, por arte de la voluntad política, se ve que es posible hacer obras públicas a tiempo y bien.  Desde noviembre, en el amplio salón de sesiones de puertas transparentes, se podrá mirar desde los jardines exteriores, el trabajo de los y las electas, en pos de una nueva Carta Constitucional.

 

Que nadie crea que las personas electas como asambleístas deben hacerlo solas. Una nueva Constitución tiene que ser producto de una amplia participación social, por tanto, de nuevas formas de deliberación incluyente, es decir, de nuevos mecanismos para que el pueblo trabajador, las nacionalidades y la juventud, las mujeres y los gremios, puedan ser parte de la construcción de esa nueva constitución.

 

La Asamblea Nacional Constituyente –ANC- tiene que ser un ejercicio de nuevas formas de participación política de la ciudadanía entera. No puede repetir los moldes de la representatividad caduca que llevó –entre otras causas- al desprestigio, inopia o inutilidad al actual congreso de los diputados, fiel reflejo del sistema de partidos que suplantan la participación ciudadana por una representación totalmente cuestionable.

 

El reto de la ANC es abrir cauce a una nueva sociedad, tal como el Viejo Luchador y sus huestes lograron a fines del siglo XIX: dejar atrás el oscurantismo de la república tutelada por terratenientes y la Iglesia Católica decimonónica, para avanzar hacia una sociedad basada en la igualdad y la libertad, en un Estado laico y centrado en los derechos de las personas y los pueblos.

 

Si en la tierra de Eloy Alfaro, a la sombra del cerro Centinela y con la vista al mar, no se rompe de una vez para siempre la democracia representativa, para dar paso a una democracia PARTICIPATIVA, no se habrá logrado cambio alguno.

 

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Posted on noviembre 1, 2007

Una publicación ecuatoriana tituló, hace pocos días, “Ecuador se queda sin DD.HH.”. Preguntaba: “¿se quedó el país sin organizaciones que defiendan los derechos humanos?”, justificando su interrogante por la posición de dos organismos frente al gobierno. Dice que murió el movimiento y llama al “réquiem por los derechos humanos” porque “dos de los principales organismos apoyan al régimen y socapan sus exabruptos”.

El artículo en cuestión es un ejemplo del manejo de estereotipos. Un estereotipo es una idea preconcebida que encasilla –torpemente- a las personas o los hechos. Los estereotipos no informan, desinforman. El estereotipo es incapaz de ver matices y repite que “libertad de expresión” es la libertad de las grandes empresas. Otro estereotipo: “religión” es igual a “Iglesia Católica” y “valores humanos” a “valores religiosos”. Los estereotipos son ciegos, superficiales y simplones.

La posición de dos organismos no es la posición del movimiento de Derechos Humanos. Hay múltiples organizaciones con probado compromiso, tales como la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos, Servicio Paz y Justicia, Acción Ecológica, Fundación Pueblo Indio, Comité Permanente de Defensa de los Derechos Humanos… para nombrar pocas de las más conocidas.

Defender los Derechos Humanos es luchar por el agua y la tierra, el territorio y la soberanía, el ambiente y el arte, la cultura y la educación,  la salud y la vivienda, la participación y la justicia, la equidad y la solidaridad. La mente estereotipada no es capaz de identificar diversidades.

No se puede negar que hay algunos grupos que, autonombrados de Derechos Humanos, socapan intereses partidistas o personalistas. Otros pueden caer en distorsiones como plantear “el premio Nobel de la Paz para Fujimori o Jamil Mahuad”,  como ALDHU lo hizo en su momento. Pero, tampoco el compromiso de un organismo como la APDH, puede ser cuestionado por alguien en un superficial análisis.

Si el gobierno implementa políticas que garantizan los Derechos Humanos, coincidiendo con las aspiraciones populares, es coherente apoyarlas. Pero, también es urgente, preguntar –ahora- al ministro de Gobierno: ¿Quién responde por Segundo Loor, muerto en la represión armada a las comunidades amazónicas?  ¿Por qué se otorga licencia a Petrobras y en una zona supuestamente intangible? ¿Por qué?

Los organismos de Derechos Humanos defendemos y ejercemos la libertad que no existe en las grandes empresas de comunicación pues, en éstas, la política editorial es definida por intereses de sus dueños. Nos reservamos la libertad de apoyar –de múltiples formas- las políticas públicas que protegen los Derechos Humanos.

Por ahora, no cabe ningún “réquiem” por los DD.HH.

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