Cerco político, militar y mediático

Posted on julio 24, 2009

Las manos del imperio estadounidense, ahora con cara de niño bueno del presidente Obama, se hacen presentes otra vez en Nuestra América. Manos que, como garras, intentan aferrar los territorios y las vidas atadas a sus intereses.

El imperio yanqui aunque cansino y en aparente calma, sigue dominando y tratando de mantenerse como primera potencia en explotación, en corrupción, en contaminación, en dejadez ambiental, en consumo de drogas, en circulación de capitales oscuros, en exportación de guerras y sicarios. Los presos de Guantánamo –que hace pocos días volvieron a ver la reactivación de sus juicios- son los testigos torturados de la implacable garra del imperio.

La mano de hierro se reviste de seda para intentar romper la creciente ola de progresismo reformista en Nuestra América. Para frenar los gobiernos democratizadores que, aunque entrampados en sus propias contradicciones, son una esperanza de cambio en la historia.

Las manos de hierro imperiales fraguaron el artero golpe de los militares contra el gobierno constitucional de Zelaya en Honduras. Golpe que anuncia otros, golpe que denuncia la voluntad de parar a cualquier costo los nuevos vientos.

Las garras –llamadas FOL en el lenguaje imperial, pero que son en realidad una avanzadilla militar extranjera- fueron sacadas de Manta, Ecuador, pero se plantaron en tres lugares estratégicos de territorio colombiano. El gobierno de Uribe confirmó su genuflexión ante el imperio, pidiendo no solo tres, sino cinco bases militares. Sin permiso del senado colombiano, como debe ser. Son puestos de la US army, listos por si acaso haya que incendiar el continente. No están hacia el Pacífico sino hacia el interior.

Las garras del imperio tienen que disimular su intervención militar y acuden a las bombas de humo mediáticas. Se difunde un video de un líder de la guerrilla colombiana, en el que –supuestamente- reconoce apoyo financiero a la campaña electoral de Correa.

Algunos medios de comunicación ecuatorianos –con Teleamazonas y El Universo a la cabeza- acolitan y se arrodillan ante la humareda, intentan el cerco mediático. Sin ninguna vergüenza, dan más espacio al ministro de defensa de Colombia que al juez ecuatoriano que lo acusa del bombardeo y asesinato de gente en territorio ecuatoriano.

El cerco político es también militar y es mediático. El imperio mueve los hilos sin descanso y con prudencia. La emergencia de una corriente progresista en Nuestra América le exige cautela y la CIA se vuelve cautelosa.

Los gobiernos progresistas tienen que pasar por pruebas de fuego, no tanto para deshacer las crisis y ardides del imperio, cuanto para hacer que los cambios sean protagonizados por el pueblo y sus organizaciones. La real participación popular es la única salida ante la astucia y codicia del imperio insaciable.

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Al dejar las aulas

Posted on julio 22, 2009

(…) Más allá de los sentimientos de pesadumbre, lo que inunda nuestros corazones es la satisfacción de haber subido cada uno de los peldaños, de haber superado cada una de las dificultades y de haber vencido cada una de las batallas que hemos tenido que librar a lo largo de nuestro transcurso por las aulas de la institución. Batallas que han sido más duras para muchos de nosotros que, aparte de tener el incesante anhelo de adquirir conocimientos, hemos tenido que defender nuestras posiciones personales, nuestra identidad, nuestra libertad de pensamiento. Para nosotros, los objetores de conciencia, ha sido mucho más difícil enfrentarnos a los prejuicios de un reducido número de educadores, que aún mantienen en su mente la idea de que las relaciones entre los estudiantes y profesores deben ser una vil reproducción de las relaciones entre patronos y obreros del capitalismo; es decir, unas relaciones basadas en el sometimiento, la represión, la imposición y el irrespeto.

Así como yo recodaré a mis profesores, seguro que habrá muchos que tendrán gratos recuerdos de mi paso por las aulas, y para otros será todo lo contrario. Pero, me voy contento porque eso me demuestra que hice las cosas bien, pues si para llevar una “prestigiosa vida estudiantil” hay que agachar la cabeza y dejar pisotear nuestras convicciones, sinceramente les digo que no me interesa que se me recuerde con dichos calificativos.

El objetivo hacia el que debemos apuntar en esta nueva etapa es el de cada día seguir creciendo como personas, el de desarrollar nuestro pensamiento  por encima del lucro económico. Debemos eliminar de nuestras mentes los términos competencia, empresa, dinero, acumulación, mercado, ganancia, sometimiento, explotación y otros que sirven para justificar la explotación del hombre por el hombre, y debemos reemplazarlos por términos como solidaridad, igualdad, justicia y colectividad. Así que mi pedido más sincero para ustedes estimados compañeros, es que jamás prioricemos al dinero y no olvidemos cómo forjar nuestro pensamiento y nuestro espíritu, así como tampoco olvidaremos cómo empuñar una piedra cuando el pueblo se vea amenazado y oprimido.

Gracias a nuestros maestros por soportar al igual que nosotros la segregación, los ataques y el menosprecio de un sistema que ve a la educación, sobre todo a la educación fiscal, como un sector sin mayor relevancia y al cual se ha tenido descuidado por décadas.

(…) Aspiro que el día de mañana el Mejía siga avanzando  e impulsando una educación incluyente, respetuosa, una educación que no se muestre indiferente a los dilemas que aquejan al pueblo, una educación libre de prejuicios, libre de clasismos, libre de sexismo, pero sobre todo libre de influjos religiosos, para que así podamos gozar de una verdadera educación laica.

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Discurso de Gabriel Suárez Almeida, presidente del Consejo Supremo de la sección nocturna del Colegio Nacional Mejía y militante de la organización político – cultural Diabluma.

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Honduras y Ecuador: Caídas de gobierno ¿comparables?

Posted on julio 11, 2009

El derrocamiento del presidente Manuel Zelaya, mediante el uso de la fuerza militar abusiva y golpista, seguido de una tramoya institucional que se abrió con una supuesta “carta de renuncia” de Zelaya, carta forjada por los golpistas, y que continuó con el nombramiento de un presidente reemplazante, invocando una “sucesión constitucional”, a pesar de cumplir con todas las características de un clásico golpe militar, fue objeto de variadas interpretaciones.

Una de las lecturas, apurada y furibunda, la hizo el ex funcionario del social cristianismo, Blasco Peñaherrera. Con amargura y una supuesta objetividad, comparó el golpe militar contra Zelaya, con el derrocamiento del coronel Gutiérrez en Ecuador. Lamentaba don Blasco, que el presidente Correa se solidarice con Zelaya, habiendo sido –Correa- un participante en el derrocamiento forajido contra el dictócrata. Decía, con aparente sindéresis, que golpe es golpe y no entendía ninguna diferencia entre lo sucedido en Ecuador y lo de Honduras.

Don Blasco y otros voceros rezagados de la derecha ecuatoriana, mencionaban –a las pocas horas del golpe, que la comunidad internacional debía aceptar y comprender el golpe contra un presidente que, según ellos, había roto la Constitución de su país.

Entonces sí, la derecha ultra conservadora, justifica los golpes gorilescos. Ayer justificaron y apoyaron el golpe sangriento de Pinochet contra Allende en Chile y las dictaduras militares en Argentina, Uruguay, Brasil y otros países del continente. En el afán de justificar el derrocamiento de Zelaya y detener las posibilidades de reformas en la sociedad hondureña, no ven ninguna diferencia con la caída de Gutiérrez.

Hay que recordar, por fuerza y necesidad, que el derrocamiento del coronel en Ecuador, fue producto de la movilización de cientos de miles de ciudadanos y ciudadanas en las calles y plazas de Quito, principalmente, y otras ciudades. Y se debe recordar que, frente a las multitudes marchando noche tras noche, exigiendo la salida del mentiroso coronel,  acorralado, él no tuvo reparo en ordenar a la policía nacional que reprima a sangre y fuego. El comandante de la policía prefirió renunciar al cargo antes que reprimir al pueblo. Y algo parecido sucedió con el ejército. Cuando la única forma de aplacar el derramamiento de sangre era el asesinato de ecuatorianos y ecuatorianas, el comando conjunto le retiró el apoyo al pobre coronel que fugó volando del país, con sus propios pies.

Es imposible comparar la caída de Gutiérrez con el golpe militar contra Zelaya. En Ecuador, las multitudes sacaron al presidente y las fuerzas armadas tuvieron la cordura de evitar una masacre, permitiendo la sucesión constitucional. En Honduras, los militares asaltaron la casa del presidente, lo sacaron del país y el Congreso forjó una salida constitucional.

Es tanta la evidencia de golpismo militar en el caso de Honduras, que hasta la ONU y la OEA aprobaron resoluciones para que Manuel Zelaya vuelva a la presidencia de ese país. Los derechistas recalcitrantes no son capaces de ver la diferencia. ¿Qué dirá Blasco y todos los que comparan hechos sin ver los particulares rasgos de la historia?

El gobierno de facto de Honduras, planetariamente desconocido, mantiene represión contra el pueblo, con toque de queda y clausura de radios y televisoras. Quiere tapar el sol con un dedo. Sin embargo, a estas alturas de la historia de Nuestra América, su intento será vano. Zelaya volverá porque el pueblo hondureño le espera.

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Golpe de Estado en Honduras

Posted on julio 2, 2009

El domingo 29 de Junio, el presidente de Honduras, Manuel Zelaya fue secuestrado por 200 militares encapuchados y sacado por la fuerza hacia Costa Rica. El golpe de estado fue consagrado por el Congreso que nombró como presidente de facto al presidente del Congreso Jorge Micheletti.

Zelaya había convocado para el domingo a una consulta popular para que la ciudadanía se pronuncie sobre la realización de un referéndum para convocar a una Asamblea Constituyente. La sola perspectiva de que abrir una vía que pudiera llevar a introducir reformas sociales en una Constitución obsoleta y hecha a medida de los sectores oligárquicos de Honduras, generaba el rechazo de los sectores más reaccionarios, incluidos la iglesia, grandes medios de comunicación, sectores políticos y buena parte de la alta oficialidad de fuerzas armadas. El comandante de Fuerzas Armadas no había querido ordenar a su personal transportar las urnas para la consulta por lo que fue destituido por Zelaya, decisión que fue anulada por la Corte Suprema.

Una vez consumado el golpe de estado por parte de los militares y el congreso, el rechazo a nivel mundial se ha generalizado. Ningún país en el mundo  ha reconocido al gobierno golpista nombrado por el Congreso y el repudio ha sido generalizado, principalmente por parte de los jefes de estado de los países del ALBA, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Ellos se han reunieron con Zelaya quien viajó hasta Nicaragua y le manifestaron su apoyo. El presidente depuesto señaló su intención de regresar a Honduras junto con el secretario de la OEA para retomar sus funciones. Por ahora es imposible prever el desenlace de este conflicto.

Sin embargo, se ha creado un precedente muy preocupante ya que creíamos que las dictaduras en América Latina, que fueron tan nefastas y sanguinarias, ya no volverían más. Por otra parte, ¿Cuál es el papel de Estados Unidos en este golpe? Es cierto que no ha reconocido al gobierno golpista y que apoya- al menos de dientes para afuera- la iniciativa de la OEA y la ONU para que el depuesto Zelaya retome su cargo. Pero por otra parte, los militares golpistas fueron formados en la Escuela de las Américas, donde Estados Unidos entrenaba en contrainsurgencia y adoctrinaba en anticomunismo a oficiales de toda América Latina.

Estados Unidos tiene en Honduras su mayor base militar en América Latina y no le gustaría que una Constitución nueva como la del Ecuador pudiera dar paso a la supresión de dicha base. Si bien la política de Obama es mucho más sutil que la de Bush, no extrañaría que hubiera delegado a la CIA que interviniera en el golpe, al fin y al cabo Estados Unidos tiene mucho que perder en Honduras.

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