Caso Emme: una mancha más al tigre

Posted on febrero 9, 2010

El 14 de enero fue un día fatídico en Quito. El vehículo en el que viajaba la Dra. Aliz Borja -esposa del Fiscal General de Estado- atropelló y mató, en el carril destinado exclusivamente para uso del Metrobús, a la ciudadana Natalia Emme. En este hecho lamentable la Policía de Tránsito debía haber seguido el procedimiento normal, a fin de que se determine la responsabilidad de la persona que atropelló a Natalia, se proceda reglamentariamente y se apliquen las sanciones que determina la ley.

Pero no. Lo primero que hizo la doctora, según numerosos testigos presenciales, fue bajarse del carro y subir  a la parte posterior del vehículo escolta. Ante la indignación de la gente, que quería detener a la doctora Borja, sus guardaespaldas pidieron de urgencia refuerzos policiales. Estos llegaron con sorprendente prontitud, a proteger a la esposa del Fiscal y asegurar que salga del entuerto sin problemas. A las pocas horas del hecho, uno de los guardaespaldas  afirmó que él conducía el vehículo que atropelló a Natalia, exculpando así a Aliz Borja. El parte policial confirma esta versión. No nos corresponde juzgar quién mató a Natalia, pero lo que sí sabemos es que este caso está lleno de sombras.

Para completar el cuadro, y haciendo alarde de un repugnante espíritu de cuerpo, los fiscales del país publican un comunicado solidarizándose con su jefe. Ellos y ellas aseguran la inocencia de la señora Borja y machacan, con  una buena dosis de xenofobia, el hecho de que Natalia era colombiana. ¿Será que la nacionalidad de la víctima la hace más proclive a sufrir un accidente? No conformes con eso, cínicamente sugieren que la culpa del accidente tuvo la víctima, porque supuestamente, estaba hablando por celular al ser atropellada.

El asunto llegó a la Asamblea, donde se podría enjuiciar al Fiscal, si no renuncia. Pero éste se aferra al cargo y prepotentemente afirma que no lo hará, aunque acosado de presiones por parte de la opinión pública, afirma que se acogerá a una licencia de 15 días e irónicamente queda en su reemplazo uno de los firmantes del emblemático comunicado. ¡Qué tal  garantía de imparcialidad!

Por su parte, el Presidente Correa cuestionó el hecho de que la Dra. Borja estuviera conduciendo, ya que “para eso tiene chofer y guardaespaldas”, lo que por cierto, resulta un privilegio algo exagerado al que muy pocos tienen acceso en un país en el que el tema de la inseguridad agobia a la población.

Presidente y Fiscal se llenan la boca de que la ley es para todos y que todos somos iguales ante la ley. ¿No les parece que de ser así, lo lógico, lo justo y lo honesto sería que estos principios se pongan en práctica en el caso de la privilegiada señora, como en cualquier otro? Si se conduce a exceso de velocidad, y como consecuencia se produce la muerte de una o más personas, la pena establecida en la Ley de Tránsito es de 3 a 5 años de prisión ordinaria. ¿Conocerán la Ley de Tránsito en la Fiscalía?

Demuestren que la ley es para todos, incluso para la esposa del Fiscal. ¡Inauguren de una vez por todas la justicia en el país!

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Monseñor Proaño: comunicador de la Paz

Posted on febrero 9, 2010

“Soy hijo de familia pobre…

Teníamos que trabajar, por lo mismo que éramos pobres…

Tanto mi padre como mi madre dedicaban largas horas del día a tejer sombreros de paja…

…Recuerdo que llegué a cumplir esta tarea satisfactoriamente y que me sentía orgulloso de ver mis manos ampolladas, sangrantes y luego encallecidas.

…, durante unos pocos años, mi padre arrendó unas cinco hectáreas de tierras. Entonces también aprendí a sembrar, a desyerbar y a cosechar” (Mons. Proaño, s/a , pp. 21-24).

Monseñor Leonidas Proaño, o también conocido como “Taita Proaño”, fue un ecuatoriano ilustre, candidato a Premio Nóbel de la Paz y a mejor ecuatoriano; defensor de los derechos de los pueblos indígenas.

A propósito del primer centenario de su natalicio, la Asociación Católica de Comunicación, SIGNIS Ecuador, concederá a Monseñor Leonidas Proaño el Premio Comunicador de la Paz, Categoría Homenaje Póstumo, como una manera de honrar su memoria y sobre todo para reconocer su trayectoria y su aporte a la comunicación y la evangelización.

Monseñor Proaño, conocido como el “Obispo de los Indios”, fue un comunicador a carta cabal. Fundó el periódico La Verdad, de la ciudad de Ibarra, y en 1962 fundó la Radio Escuelas Radiofónicas Populares de Ecuador, ERPE, devolvió la voz a quienes por muchos años se les negó la posibilidad de hacer escuchar su voz. Con su obra y compromiso logró que los más pobres recuperen su derecho a la comunicación.

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