Participación Popular Cero

Posted on julio 19, 2010

En el Ecuador de estos días, la Asamblea Nacional elabora y debate una serie de leyes importantes, vitales, para la construcción de una sociedad democrática. Así las leyes de aguas, de comunicación, ordenamiento territorial o de educación. Sin todas  esas leyes, el país seguirá en la senda trazada por los padrinos criollos del neoliberalismo.

En las discusiones de estas leyes brillan personajes como el presidente, los y las asambleístas oficialistas y los de oposición titiritera. Brillan ciertos medios masivos y gremios de medios privados. Brillan algunas instituciones vinculadas con la formación y práctica de comunicadores y comunicadoras. Brillan intelectualidades vinculadas al periodismo comercial y alguna relacionada con organizaciones populares. Brillan algunos dirigentes gremiales o indígenas que convierten todo en plataforma política de promoción.

Brillan, mojadas por la lluvia, las solapas de un escuálido grupo de manifestantes que aúpan a conductores para que piten contra una ley de comunicación.
Para que estas leyes en proyecto sean conocidas y discutidas por el pueblo, el sencillo y llano poblador o pobladora, las amas de casa y las empleadas, para que las discutan los vendedores ambulantes, los pescadores y campesinos, las secretarias y los empleados públicos, no hay ningún mecanismo previsto, ninguno en funcionamiento, ninguna fórmula en vigencia. En la discusión de leyes: participación popular cero. En la elaboración de los proyectos de ley que debaten entre iluminados e iluminadas: participación popular cero. La ciudadanía ha sido reducida  a espectadora. El gobierno: silencio.

Las encuestas dicen que lo mejor del actual gobierno es la educación, la salud, la vialidad y los bonos de la digna pobreza, de vivienda… No se puede negar que ha habido inversión y cierto giro que, todavía, no es el cambio esperado. Algo se ha movido, pero  falta mucho por ser removido, revolucionado, es decir, realmente cambiado.

En salud, excepto como pacientes: participación popular cero. Dónde están los comités de usuarios o usuarias participando, opinando, reclamando? Quién hace caso las demandas de los comités que existen? Qué política tiene el Ministerio de Salud al respecto? Silencio. La Asamblea: silencio.

En educación, salvo como beneficiarios de la exoneración de pagos, participación popular cero. Dónde están los comités de padres y madres de familia participando, controlando, discutiendo, decidiendo las líneas educativas para los hijos e hijas? Grita la UNE o el MPD, responde el gobierno. Participación popular, cero.

En proyectos de vivienda, salvo como beneficiarios, participación popular cero. Dónde están las organizaciones barriales participando en la creación, control, decisión de espacios urbanísticos y espacios públicos? Hablan los ministros, los arquitectos, las contratistas. El resto, silencio.

Los entrampamientos de los politiqueros de derechas, izquierdas y revoluciones ciudadanas, solo pueden superarse con participación popular real. Los intrincados mecanismos que tiene la burocracia para impedir los cambios en los servicios públicos, solo se pueden superar con participación popular de usuarios y usuarias. La campaña de los empresarios de medios de comunicación que no quieren ley ni cambio, o de los empresarios de la educación, solo pueden ser obra –como la democracia- de una real, amplia, profunda y permanente participación popular. Mientras tanto, aunque se gaste dinero público en una llamada secretaría de participación, las cosas seguirán igual sin cambio, quietas, por la misma senda neoliberal. Una secretaría de participación, sin participación popular es el colmo, provoca risa y tristeza. Mejor sería que esos fondos vayan a los necesitados hospitales del Ministerio de Salud Pública.

Cabe parafrasear: ¡Hasta la participación popular, siempre!

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Día mundial de la población

Posted on julio 19, 2010

Hoy día somos 6500 millones de personas en el planeta. El doble que hace 40 años. La mayoría vive en países subdesarrollados. Y la población mundial sigue creciendo. Esta realidad implica retos gigantescos ¿Cómo garantizar la alimentación, el acceso a los servicios básicos, salud, educación y vivienda para una enorme población, que además sigue en aumento y que en el año 2050 podría alcanzar los 9500 millones de habitantes? ¿Habrá suficiente recursos? Y sobre todo ¿cómo se distribuirán esos recursos? En la actualidad, solo 6 de cada 100 habitantes del planeta vive en Estados Unidos, sin embargo, ese país consume casi un tercio de los recursos de la Tierra.

Hace cerca de 200 años, el inglés Malthus predijo que la especie humana podría desaparecer a causa de la incontenible explosión demográfica mucho más rápida que el aumento de las cosechas. Desde ese entonces, los avances científicos en todas las áreas del conocimiento, incluidas la agricultura y la medicina, han sido tan espectaculares que lejos de extinguirse la especie humana es cada vez más numerosa. Sin embargo, la mayoría de seres humanos es pobre y no tiene acceso a una alimentación adecuada o a buena parte de los servicios básicos, ni a salud y educación.

Por otra parte, muchos de los recursos del planeta han disminuido notablemente y algunos se están agotando. En nuestro país, la frontera agrícola sigue extendiéndose cada vez más, así como la explotación petrolera y minera. En un siglo han desaparecido dos terceras partes de los bosques del país, mientras en ese mismo período la población se multiplicó por 10. A pesar de que el Ecuador no está superpoblado, es necesario que se establezcan políticas demográficas para controlar el aumento de la población, garantizar el acceso a la alimentación y los servicios básicos para las futuras generaciones, racionalizando el consumo y evitando el despilfarro.

Pero sobre todo, debería cambiar la desigual distribución de la riqueza. Se sabe que la cuenca del río Guayas, por sí sola, podría alimentar sin dificultad a 20 millones de personas. Sin embargo, con solo 14 millones de habitantes, el Ecuador tiene un alto número de población que pasa hambre o está desnutrida. Además, varios recursos como el agua podrían disminuir, mientras que la demanda seguirá en aumento como el caso de Quito, cuyas fuentes se alimentan de los deshielos de 3 nevados que cada vez tiene menos hielo a causa del calentamiento global. Por lo tanto, es esencial también manejar con sabiduría los recursos renovables y no renovables para la supervivencia de las generaciones venideras.

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De guaraperías, cantinas y licoreras

Posted on julio 6, 2010

Hasta después de la mitad del siglo pasado, quizás, hasta las goteras del final, las guaraperías y cantinas de los pequeños poblados de la serranía, o las veredas tropicales de la costa ecuatoriana, ocuparon un lugar prominente en eso que algunos llaman la “idiosincrasia” o los “rasgos culturales” del pueblo.

En la zona rural, estos lóbregos comercios estuvieron en el corazón de la vieja propiedad terrateniente, y era la forma más perversa de vaciar los bolsillos de los peones de las haciendas. Aunque, en realidad, los huasipungueros o partidarios o seudo “libres”, no tenían bolsillos en su calzoncillo de hilo ni en su poncho de lana, llevaban monedas, en raras ocasiones, en su inseparable alforja. Generalmente, tenían apuntes en los libros de los administradores de las haciendas, una especie de bonos terratenientes, en los que, por casualidad, ellos eran siempre deudores increscendo y sin final.

En las ciudades más grandes, las cantinas, eran y son, los lugares de olores característicos, donde se adquiere el más barato de los aguardientes, con borrachera, demencia pasajera y gresca aseguradas. Pueden funcionar de sol a sol y aceptan fiados solo de sus clientes garantizados.

Las cantinas están por las calles más recónditas de los barrios tradicionales y algunas excepcionales, como el “murcielagario” de la calle La Ronda -en el corazón del Quito antiguo- refugiaron a poetas, músicos y bohemios, inspirando composiciones perdurables. En las calles principales de los pueblos chicos, y desde luego, en las secundarias, hay cantinas, guaraperías o tabernas que funcionan a todo vapor los días de feria y el fin de semana.

En los barrios modernos o zonas de urbanización emergente, en las de altos edificios y calles llenas de alumbradas tiendas, en las zonas “rosa” que los turistas buscan, los lugares de expendio de bebidas alcohólicas tienen nombres más sofisticados y potables. A nadie se le ocurre hablar de cantinas, son bares, pub, salsotecas, karaokes o discotecas. No venden aguardiente ni chicha, solo expenden tequila, wisky, ron, vodka… traídos no de cualquier trapiche, sino de compañías renombradas y fiables. Las gasolineras no se salvan, expenden alcohol etílico embotellado en variadas marcas y presentaciones.

De los antros sombríos del siglo pasado se evoluciona a locales alumbrados según el propósito, llenos de luces y anuncios para la venta, a media luz e íntimos para el consumo. Poderosas maquinarias de publicidad forjan cultura alcohólica prometiendo convertir al macho en cañón, al joven en adulto y a la mujer en persona libre. Muchos anuncios, por cierto, usan mujeres semidesnudas como anzuelos.

En todo este tinglado de la “idiosincrasia” o de la “cultura” alcohólica del pueblo, la lógica es igual, calco y copia a pesar del tiempo: guaraperos, cantineros y licoreros buscan el máximo de ventas, la máxima rentabilidad, sin importar las consecuencias en la vida de sus clientes. Ellos quieren la absoluta libertad para vender porque, dicen con fiera hidalguía, es la única forma de defender la libertad y la dignidad de los ciudadanos consumidores. Para ellos, vender y comprar es lo mismo.

Ellos, los que lucran y expanden sin parar sus ganancias de la borrachera y la violencia que genera el alcoholismo, se amparan en este raro principio de democracia, y se oponen a ultranza al decreto gubernamental que regula horarios de venta de licores. Hablan de libertad y quieren que todo siga igual. Ellos, sin pisca de vergüenza, hablan y defienden la supuesta idiosincrasia alcohólica del pueblo. Su compromiso, claro está, es mantener y hacer crecer lo que llaman “cultura”.

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