La salud pública, “cenicienta”…

Posted on enero 31, 2011

Entre las reformas sociales impulsadas por el gobierno ecuatoriano, que destaca el presidente y mucha gente, es la del sector salud. Las razones  para esta declaración, al parecer, son los incrementos notables en número de atenciones que, en tres años pasó de 14 millones de consultas a 35 millones por año en todas las unidades de salud del Ministerio. Otra muestra de la reforma sectorial es el monto comparativo dedicado a salud dentro del presupuesto fiscal.

En estos últimos años, se multiplicó el presupuesto nacional y, hace poco, se anunció un monto adicional porque se declaró la “emergencia para el sistema de salud pública”. Este monto es de 400 millones y se dedicará, en buena parte, a los hospitales que más atenciones brindan en varias provincias. La necesidad de poner a la salud en emergencia es una muestra que la pobre salud sigue siendo la “cenicienta” de los derechos y servicios públicos.

La salud pública ha sido la “cenicienta” de los gobiernos, porque se la ha tratado como esa pobre chiquilla que limpia, sirve, lava, cocina, arregla y ordena la casa de las hermanas y madrastra, a todas horas y sin derecho a nada. Como “cenicienta” de  los sectores sociales, siempre se le dedicó a salud lo menos y lo peor a pesar de que, sin sus servicios para recomponer lo que otros dañan o para reponer lo vital para los seres humanos, tiene un valor estratégico. Como “cenicienta”, la salud pública ha esperado un “príncipe azul” que le libere del karma que la sociedad le ha impuesto.

Otra de las claves de la reforma en la salud, ha estado en  la construcción de nuevas unidades de salud que rompan el paradigma del cuento en referencia (desdichado cuento que induce a la inequidad de  género y perenniza la segregación de clase) con criterios de que  los pobres que acuden a los servicios de salud merecen calidad, limpieza, orden, calidez, rapidez, efectividad y eficacia en la atención de sus dolencias. Todavía, estas nuevas unidades son demostrativas, son pilotajes que no marcan una tendencia, porque todavía la mayor parte de los servicios son lamentables y abarrotados.

Es alentador que haya crecido la demanda de atenciones. Pero se conoce ¿cuánta calidad hay en esas atenciones? Las personas usuarias siguen pidiendo que no les den una receta sino las medicinas necesarias; que no les toque esperar horas y horas para tener un turno; que no se les mande a hacer exámenes en otros lugares porque en el hospital público no tienen el aparato, o está dañado o no hay quien lo maneje. Los índices de muerte materna y neonatal, que reflejan la calidad de los servicios, siguen altos y por encima del promedio regional. Todavía, aproximadamente la mitad de mujeres ecuatorianas prefieren dar a luz en clínicas y otros servicios que NO sean los del Ministerio de Salud.

Hay signos de que el gobierno quiere que la “cenicienta” de los servicios deje de serlo. Sin embargo, hay condiciones que no se han cambiado y que, estructuralmente, hacen que la salud siga igual: la dedicación exclusiva de todo el personal de salud pública; la participación de usuarios y usuarias en la planificación y control de los servicios; la articulación entre universidades y las necesidades de personal del país. En lo real, el “nuevo modelo de atención” es todavía, una quimera de uso político de la atención primaria de salud. El número de médicos, enfermeras y otro personal en hospitales y centros de salud, sigue por debajo de las necesidades, muy por debajo, para desgracia de este sector que sigue siendo “cenicienta” porque, aún requiere de un “hada madrina” que, por emergencia, le vista de gala hasta que sea, medianoche…

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Pobreza, desastres y derechos humanos en Nuestra América

Posted on enero 27, 2011

Esta investigación, realizada por la Red Latinoamericana de Radialistas Pro Derechos
Humanos en el 2010, ofrece aportes desde varios países, teniendo como eje el tema
de los “desastres” que, desde la pobreza hasta los terremotos, no dejan de ser flagelos
con signo diferenciado: afectan siempre más a los empobrecidos del mundo mientras,
quienes lo propician, son beneficiarios de la situación de injusticia, desigualdad
e inequidad. Esta iniciativa, ejecutada por el Colectivo Pro Derechos Humanos y
auspiciada por la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana, WACC, cuenta
con una investigación multicéntrica y con programas radiales sobre:

I.NUESTRA AMERICA: Pobreza y desastres antropogénicos

II.COLOMBIA: Violencias contra las mujeres, desastre con rostro de género
Aguas que lloviendo vienen

III.PERU: Un terremoto descubre verdades

IV.NICARAGUA: Inundaciones: desastre en la vida de los empobrecidos

V.ARGENTINA: Cuando los árboles lloran

VI.ECUADOR: Como el ave fénix. Efectos del terremoto en Bahía de Caráquez.

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