Nuestros sueños se siguen labrando

Publicado el abril 20, 2006

Si no miramos hacia atrás, al camino recorrido, a la historia vivida, estamos siempre expuestos a repetir los errores cometidos. Uno de los grandes problemas de nuestro pueblo, es que no tenemos la educación política, ni la paciencia, para reflexionar, hacer crítica y autocrítica constructivas de los procesos que hemos construido.

Las conductas borreguiles se nos pegan con facilidad, y volvemos a confiar en los mismos que nos han defraudado tantas veces, porque además perdemos de vista los intereses de clase que guían a los grupos de poder en su quehacer cotidiano.

Ha pasado un año desde que el llamado movimiento forajido echó de Carondelet al dictócrata. Y aunque los tiempos y plazos pueden ser relativos, vale la pena que ensayemos una reflexión de aquellos eventos, y sobre todo, de las aguas que han cruzado bajo el puente desde aquel memorable abril del 2005.

Sin querer hacer el juego a los pesimistas de siempre, o a la derecha caduca y retrógrada que vive lamentándose del cambio de gobernantes, hemos de aceptar qué poco se logró, o se perdió demasiado de lo logrado. No es llanto, ni arrepentimiento. Es necesidad de recapitular, aprender y avanzar.

Como cualquier otro afanoso por el poder, el Dr. Palacio también ofreció cambios, y sólo ha cambiado de ministros. Empeñado en firmar el TLC, hace oídos sordos al clamor de la ciudadanía de que no lo haga. Se siguen dando largas al trámite de caducidad del contrato con la Oxy, y así, otros tantos ofrecimientos no satisfechos.

Ahora bien, recordando el tema del movimiento forajido, es preciso recordar que en su raíz, no fue un movimiento revolucionario del statu quo. El papel más importante en su quehacer lo llevaba la clase media y media alta. Preocupada de que los cambios que se peleaban no fueran más allá de ciertos límites, sólo buscaban remozar el sistema, retomar la “legalidad y el derecho”, pero ninguna modificación estructural. La participación de sectores populares y estudiantiles no fue suficientemente fuerte, o no estuvo lo suficientemente madura para ir más allá de esos límites.

Los grupos de poder utilizaron bien el momento, para cambiar de títere, pues el que ocupaba el cargo de presidente se había desgastado ya; la pugna por una mayor participación en los negocios del estado conducía al reemplazo. Los típicos e históricos arreglos, para que nada cambie en realidad.

Se ha dado una “manito de gato” a la fachada de la democracia pero la estructura de poder sigue incólume. En las últimas protestas populares contra el TLC, los campesinos y el pueblo ecuatoriano vieron reaparecer la violencia represora, como en los últimos días de abril del año pasado.

El cuestionamiento a las mismas caras de siempre, y la búsqueda de nuevas formas de lucha y de protesta populares, hicieron del movimiento forajido una fuente de ilusión, de inspiración, y de crítica.

De aquellos duros días de abril, es absolutamente rescatable que se echaron raíces de organización. Aunque muchas Asambleas Populares se han desvanecido, quedan algunas que siguen trabajando en la educación política. La experiencia es valedera y sobre todo, ha sentando precedentes.

El mensaje es claro y contundente: la organización barrial es posible, es real, y es necesaria. Pero no sólo con fines coyunturales de mejoras locales, sino ya en el rescate del ciudadano y ciudadana como entes participativos de la vida económica del país. Que vayan más allá de remodelación del sistema. Que busquen y lleven adelante cambios de estructura. Que aprendan a manejar el concepto de globalización en el sentido de la solidaridad, no en el del lenguaje neoliberal que corrompe y fragmenta a las comunidades.

No estamos donde empezamos. Pero nos falta mucho para llegar hasta nuestros sueños. El reto sigue vigente. Sólo la organización ciudadana, popular, estudiantil, de mujeres, etc. logrará alcanzar lo soñado.

Archivado en la categoria Editoriales | Deje un comentario

Deje un comentario

Si desea escribir un comentario relativo a este articulo, escriba en el siguiente formulario.

You must be logged in to post a comment.

Colectivo Pro Derechos Humanos • Powered by Wordpress.