Una oportunidad para una nueva sociedad

Publicado el Octubre 3, 2008

Preámbulo de la Constitución del Ecuador, aprobada por la mayoría de votos en el referéndum popular del pasado 28 de septiembre:

“Nosotros y nosotras,
RECONOCIENDO nuestras raíces milenarias, forjas por mujeres y hombres de distintos pueblos,
CELEBRANDO a la naturaleza, la Pachamama, de la que somos parte y que es vital para nuestra existencia,
INVOCANDO el nombre de Dios y reconociendo nuestras diversas formas de religiosidad y espiritualidad,
APELANDO a la sabiduría de todas las culturas que nos enriquecen como sociedad, como herederos de las luchas sociales de liberación frente a todas las formas de dominación y colonialismo, y con un profundo compromiso con el presente y el futuro
DECIDIMOS CONSTRUIR
una nueva forma de convivencia ciudadana,
en diversidad y armonía con la naturaleza,
para alcanzar el buen vivir, el sumak kawsay;
una sociedad que respeta, en todas sus dimensiones la dignidad de las personas y la colectividad;
un país democrático, comprometido con la integración latinoamericana –sueño de Bolívar y Alfaro- la paz y la solidaridad con todos los pueblos de la tierra y,
en ejercicio de nuestra soberanía, en ciudad Alfaro, Montecristi, provincia de Manabí, nos damos la presente
CONSTITUCION DE LA REPUBLICA DEL ECUADOR”

El texto de la nueva carta magna, más que artículos vacíos, reflejan aspiraciones de la mayoría de la población, de la que ha sido relegada, excluida y marginada. No propone dádivas sino derechos de las personas y los pueblos. La nueva Constitución no presupone buena voluntad o buen corazón de los gobernantes de turno, sino el sentido del deber y garantía que el Estado y sus instituciones tienen ante los derechos de la gente.

Ecuador tiene una nueva Constitución que, finalmente, es una oportunidad para construir una nueva sociedad, una patria diferente a la que quisieron acostumbrarnos las clases dominantes.

La nueva Constitución es un reto que nadie puede eludir. Cada persona consciente debe tener un espacio organizado para conquistar los derechos que contiene el texto aprobado. Ningún derecho vendrá por obra y gracia de ningún gobernante.
Cada derecho será una conquista social y política en cada parroquia, cantón y provincia.

Cada organización popular o ciudadana del campo y la ciudad deberá profundizar en la información del contenido de la nueva Constitución y darle significado en su lucha colectiva por la sociedad digna y democrática que la gente merece.
En todos y todas está la palabra y acción comprometidas con los derechos de todos y todas.

Archivado en la categoria Asamblea Constituyente, Comunicados, DESC, Derechos civiles y politicos, Derechos de los pueblos, Editoriales, Libertad de expresión, Participación, Temas |

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