2009: ¡Fuera! ¡Llucshi kaimanta! ¡Yanki, go home!

Publicado el Diciembre 20, 2008

“Ecuador es un territorio de paz. No se permitirá el establecimiento de bases militares extranjeras ni de instalaciones extranjeras con propósitos militares. Se prohíbe ceder bases militares nacionales a fuerzas armadas o de seguridad extranjeras”

(Constitución de la República del Ecuador, 2008. Artículo 5)

Para 2009, el territorio ecuatoriano se verá libre de la presencia de una base militar extranjera. La que está en Manta, utilizando las instalaciones ecuatorianas con finalidad logística y militar de un país extranjero, en este caso de Estados Unidos, deberá salir.

La salida de la base extranjera se debe a la caducidad de un convenio ilegítimo suscrito por el gobierno socialcristiano, sin respetar las normas constitucionales vigentes en ese momento, que exigían consulta y aprobación por el Congreso.

La base gringa se cierra porque el presidente Correa comprendió y asumió, en su programa de gobierno, la terminación del lesivo convenio que había sido rechazado desde su firma por los movimientos sociales y de derechos humanos.

Se van porque la mayoría de la población ecuatoriana dijo sí a una nueva Constitución que reconoce y garantiza la soberanía nacional, entre otras cosas, prohibiendo que las botas militares extranjeras, cualesquiera que sean, se ubiquen en ningún lugar de nuestro terruño.

La salida de la base militar gringa será un motivo de fiesta. El día que el último soldado estadounidense haya dejado Manta y cada pedazo de ese territorio haya pasado a control ecuatoriano, habrá que festejar respirando el aire libre de aviones militares gringos, acariciando la tierra soberana y libre de pisadas extrañas, sentándose en la playa con la mirada en el horizonte, conscientes que nadie más nosotros y nosotras mismas debemos cuidar.

Será un acontecimiento importante para el año que viene, habrá que ir preparando el bollo, la chicha y el mayto, el viche, la fritada, las bandas de pueblo y las vacas locas.

Será necesario el festejo porque es fruto de la lucha de las organizaciones populares, campesinas, indígenas, de mujeres y de jóvenes, con apoyo solidario de organizaciones hermanas de otros rincones del planeta. Este inmenso movimiento levantó la voz y el grito por la dignidad y contra la presencia de esa base extranjera.

La fiesta tendrá que darse porque, una vez más, tercamente, se recordará que la conquista de un derecho no es regalo de ningún gobierno ni de ningún presidente por sí mismo. El verdadero artífice de la salida de la Base de Manta es el pueblo organizado que levantó su palabra y exigió el derecho a la soberanía, la paz y la libertad.

El compromiso del actual gobierno para que se vayan los gringos de Manta se explica y se sustenta en la demanda levantada por el movimiento social desde hace una década, desde el primer día que llegaron los gringos con sus pertrechos y objetivos camuflados.

Fiesta necesaria porque todos los derechos que el pueblo de la ciudad y el campo tiene pendientes, serán conquistados así mismo: con la voz levantada y la acción organizada, no serán, pues nunca han sido, regalo de ningún gobierno.

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