“La Patria ya es de todos (as)”: La Utopía

Publicado el Mayo 8, 2009

¿Quién cree que “La Patria ya es de todos (y todas)” es una realidad de hoy?. Aunque el lema se repita mil veces, todavía es un lema, un slogan.

En el mejor de los sentidos, que la patria sea de todas y todos es una utopía. Cabe mejor decir UTOPIA, con mayúsculas, para que no se confunda con ilusión alimentada por mentes febriles, ni con infantilismo de izquierda ni con pasatiempo teórico.

La utopía que merece la pena acariciar y pensar, es la de una Patria Nueva, en la que las personas vivan con reglas de juego que no son las del mercado ni las de la oferta y demanda. Utopía en la que las personas son iguales, viven como iguales, tienen las mismas oportunidades y condiciones para desarrollar sus capacidades.

Utopía que significa una organización diferente de la sociedad. Organización social con todos y todas participando, decidiendo, controlando. No puede haber utopía ni “la patria ser de todos (y todas)”, con las mismas reglas de antes y de hoy: el capitalista manda, el obrero obedece; el varón decide, la mujer cumple; el adulto dispone, el adolescente obedece; la cultura occidental es la mejor y las demás culturas son subordinadas.

Una organización nueva de la sociedad puede ser construida desde las bases que pone la Constitución de 2008. Que Ecuador tenga esa nueva carta magna no significa que ya estemos viviendo la sociedad que se aspira.

“La Patria ya es de todos (y todas)” no se cumple porque el presidente lo diga cada semana y cada día. Que se regrese a lo de antes no depende de la voluntad del presidente ni de sus ministros, depende que crezca la organización popular y que el Ecuador no siga confiando en los discursos baratos de los candidatos de turno. Y eso es lo que está pasando. Se ha forjado una corriente anti-correista, en todos los ámbitos sociales, que ha encontrado en el gutierrismo, un candidato que canaliza esa oposición. Y que los sectores populares apoyen esta candidatura, como ha pasado, es triste, absolutamente triste.

Hoy por hoy, la frase “La Patria ya es de todos (y todas)”, se ha gastado porque, todavía y a pesar de todo, la salud no es de todos (y todas), la educación no es de todos (y todas), el bienestar y el empleo no son de todos (y todas). Se ha gastado y suena como la vieja firma de los oficios estatales: “Dios, Patria y Libertad”. Vacía frase oficial de cierre.

Para que la Patria sea de todos (y todas) hay que recorrer un largo camino y el gobierno debe reconocer que no puede hacerlo solo. Tampoco lo podrá hacer con un movimiento oficialista formado por una fanesca de tendencias y pluri-caudillismos locales. Así no podrá canalizar el avance hacia la UTOPIA, con mayúsculas. Viejos terratenientes, ahora convertidos en asambleístas del oficialismo, ¿podrán apoyar una reforma de la propiedad de la tierra y una conservación de la naturaleza, base indispensable para levantar –golpe a golpe- la utopía?

La UTOPIA que se aspira, es el real cumplimiento de los derechos de las personas y de los pueblos, construida desde andamios, bases y techos de una sociedad diferente.  No habrá patria nueva sin participación real, activa, cotidiana, del pueblos organizado por sus derechos.

Ahora, es urgente, hay que dejar de creerse que “la patria ya es de todos (y todas), no es pero, quizás, será cuando se convierta en la utopía que también el actual gobierno quiera alcanzar.

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