De la alegría, a la vigilia
Publicado el Octubre 4, 2007
Durante las últimas tres décadas, el pueblo ecuatoriano perdió poco a poco sus esperanzas en el futuro, al ver cómo se repartían el país los empresarios, los politiqueros profesionales y demás traidores agrupados en la partidocracia.
El apoyo contundente del pueblo ecuatoriano al partido de gobierno puede constituirse en una medida de que las acciones de gobierno responden a las expectativas populares. Sin embargo, esto no quiere decir que ya está consumada la estrategia para lograr los cambios fundamentales que el país requiere, al contrario, apenas empieza un proceso que puede llevar a cambios sustanciales y sostenibles.
La derecha política del Ecuador tiene armas que le funcionaron en anteriores ocasiones. Una de ellas es la desinformación sistematizada y permanente que canaliza la oligarquía y la vieja estructura partidista, a través de los medios de comunicación, comprometidos con estos sectores.
Sí, el pueblo celebra alborozadamente esta victoria, pero debemos alejarnos del triunfalismo y sobre todo mantener la vigilia sobre lo alcanzado y sobre quienes están involucrados directamente en la ejecución de las políticas propuestas por el gobierno y por diferentes actores sociales.
Por ejemplo, todavía no vemos mucha claridad en cuanto al manejo soberano del recurso petrolero o de las telecomunicaciones. Todavía vemos a un ministro de Educación al estilo de la partidocracia. Nos preocupa un presidente del Fondo de Solidaridad con excesivo poder, a tal punto que pone funcionarios, incluyendo a oscuros personajes del gutierrismo.
En todo caso, la maquinaria oligárquica de asalto al país se derrumba, desde el Congreso corrupto e inoperante hasta sus mercenarios de la comunicación. Hemos ganado una batalla, pero no crean que bajemos la guardia.
Estaremos vigilantes para que la nueva Constitución garantice el pleno ejercicio de nuestros derechos. Que nacionalice los sectores petrolero, minero, de generación y comercialización de la energía eléctrica, de las telecomunicaciones, del manejo del recurso hídrico. Esta Constitución deberá poner límites a la actividad financiera y bancaria, deberá despolitizar los organismos de control y asegurar la continuidad de los gobiernos que respondan a las necesidades de las mayorías.
Nada se puede lograr sin que el pueblo sea parte del equipo del cambio, sin su concurso es fácil que lo logrado tome rumbos diferentes y se pierda. La tarea debe continuar: defender y fortalecer lo alcanzado hasta derrotar definitivamente a las mafias políticas, económicas y sociales de nuestro país.
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