Más allá de la Asamblea

Publicado el Septiembre 28, 2007

Franjas publicitarias en radio, prensa y televisión, caravanas, discursos, debates, visitas puerta a puerta terminaron por fin. Los candidatos y candidatas a la Asamblea Nacional Constituyente de Ecuador tendrán que esperar el escrutinio final de los votos por parte del Tribunal Supremo Electoral.

 

Las ofertas de cambio,  las promesas de defensa y transformación del país -unas sinceras, otras hipócritas-, unas esperanzadoras, otras desalentadoras; unas venidas desde caras nuevas, desde rostros de gente comprometida; otras repetidas desde caras conocidas, desde rostros de gente corrupta  y mojigata; unas hechas por movimientos ciudadanos organizados, otras por grupos de la vieja partidocracia. Todas, tendrán que esperar la voluntad soberana del pueblo.

 

Solo a partir de conocer los resultados finales de la elección, se conocerá también cuál es el camino mayoritario por el que quiere transitar el pueblo ecuatoriano, es decir, cuáles son las propuestas por las que opta la mayoría.

 

Pero, sean cuales fueran  las propuestas que obtengan mayoría, la verdad es que la perspectiva de hombres y mujeres, trabajadores y trabajadoras, desempleados y desempleadas va más allá de la Asamblea Nacional Constituyente.

 

Si los políticos de turno lograron interpretar  verdaderamente los reclamos y anhelos del pueblo ecuatoriano, entonces esa nueva Constituyente irá más allá del papel y la tinta, y las transformaciones propuestas deberán remover los cimientos -hasta ahora inamovibles- de una estructura de inequidades, de injusticias, de corrupción, de maltrato y explotación desde los grupos de poder hacia la mayoría de ecuatorianos y ecuatorianas.

 

Si los políticos lograron interpretar  verdaderamente los reclamos y los anhelos del pueblo ecuatoriano,  entonces esa nueva Constituyente irá más allá de elaborar y definir  una Constitución. Construirá los espacios realmente necesarios para que los anhelos y esperanzas de una sociedad justa, equitativa  y solidaria se hagan realidad.

 

Pero así mismo, si el pueblo ecuatoriano está realmente conciente que es necesario remover los cimientos de esta sociedad injusta, neoliberal-capitalista en que vivimos, el espacio de campaña de la Constituyente deberá ir más allá. Ese derecho ganado para lograr transformaciones legales, generadoras de cambios sustanciales en beneficio de la mayoría, deberá  trasformarse en  espacios de organización para controlar lo que se haga o se deje de hacer en la  Asamblea Nacional Constituyente, deberá traducirse en espacios de organización para defender las conquistas logradas y para alcanzar otras nuevas para todos y todas quienes hacemos el Ecuador.

 

Más allá de la Constituyente, es el momento de retomar la organización, es el momento de reagrupación del pueblo y de sus trabajadores; unidad en el barrio, en el sitio de trabajo, en el lugar de estudio con un objetivo: estar  unidos para nuevas batallas que se vendrán cuando los grupos, que por ahora ostentan el poder, pretendan echar abajo las conquistas económicas, sociales y  políticas, de soberanía nacional, que puedan generarse con la nueva Constituyente.

 

No necesitamos parches, queremos transformar el modelo de Estado que permita ir hacia un Ecuador plurinacional, multicultural, de niños, de niñas, de jóvenes, de hombres y  mujeres, de grupos sociales hasta ahora excluidos, de ancianos y ancianas que aspiramos vivir con dignidad y felicidad en nuestro país.

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