Testimonios de los Hibakusha (Sobrevivientes de la bomba atómica)

Publicado el noviembre 19, 2009

Cuando vino la bomba nosotros pensábamos que habían llegado por fin los enemigos, es decir los estadounidenses a tierra ya que hasta ese momento la guerra había sido solamente aérea. Entonces decidimos en la familia irnos a un refugio para ataques aéreos que estaba debajo de la catedral.

Cuando llegamos al refugio había mucha gente herida y con la ropa destruida por los golpes y porque les había costado mucho salir de los escombros, algunos seguramente murieron dentro de la catedral.

Mi papa nos dijo que nos calmáramos y que ayudemos a sacar los cadáveres para hacer espacio para la gente que quería entrar.

Mi mamá, por su parte, estaba preocupada por encontrar a mi tía de 19 años y a mi abuela.  Mi madre primero encontró a mi abuela y luego las dos empezaron a buscar a mi tía. Ellas estaban tan entregadas a la búsqueda que al fin la pudieron encontrar en un pequeño pueblo cerca de la fábrica donde trabajaba, a 10 Km. del hipocentro, de lugar donde cayó la bomba. Pero mi tía estaba totalmente herida, así que murió al segundo día después de la bomba.

Cuando llevamos a mi tía al cementerio se podía ver como estaba la ciudad, la mayoría de edificios estaban derrumbados y todavía salía humo porque se seguían quemando. Había cadáveres por todos lados, también gente herida que gemía por las heridas y también había lugares de cremación donde quemaban a la gente. El olor que tenía la ciudad en ese momento era insoportable.

Al día siguiente de eso, Japón se rindió oficialmente y con eso se terminó la segunda guerra mundial.

Mi papá había estado a 6 Km del lugar donde cayó la bomba. El no mostró ningún padecimiento hasta el final de ese año pero después todo el tiempo tuvo consecuencias en su salud, sufrió por 18 años hasta que finalmente murió.

Por mi parte, se me encontró anemia muchas veces y siempre estuve enfrentado a la idea de la muerte. Desde ese momento, nunca estuve en calma con respecto a mi salud

Solo fueron dos bombas las que se lanzaron en ese momento, pero esas dos bombas mataron un total de 210.000 personas al instante, solamente con la caída de la bomba atómica. También hubo cientos de miles de personas heridas.

Se dice que el 50 por ciento de la energía se fue en el primer impacto. El 35 por ciento se fue en la ola de  calor que fue después de la explosión y que terminó de quemar todos los cuerpos. Y el 15 por ciento restante, es una energía radioactiva que viene después de la ola de calor.

Después de los análisis, se dice que al momento de caer la bomba, la temperatura de la tierra más la temperatura de la explosión, es equivalente a la temperatura de la superficie del sol.

La radiación destruye las células humanas y modifica el ADN, por lo tanto, los daños son heredados a los hijos y nietos. Por esa razón, el terror de la amenaza hace daño a las familias enteras.

También se dice que en la actualidad hay un total aproximado de  23.000 cabezas nucleares en el mundo, pero a diferencia de las que le lanzó en Hiroshima, cada una de estas bombas es 1.000 veces más potente.

A pesar de las experiencias de Hiroshima y Nagasaki, la carrera armamentista nuclear se va haciendo cada vez mayor, sin tomar en cuenta el llamado por la abolición nuclear y por la no proliferación nuclear.

Toda la humanidad tiene dos caminos por delante, el uno implica olvidar y desechar las armas nucleares y el otro implica arriesgarnos a vivir el horror nuclear otra vez.

Al dar nuestro testimonio estamos exigiendo la abolición nuclear. ¡No más Hibakusha No más Guerra!

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