Salud: sin reforma ni cambios a la vista
Publicado el Abril 9, 2010
El 7 de abril de cada año se conmemora el día de la salud. El lema propuesto por la Organización Mundial de la Salud es “Urbanismo y Vida Saludable”.
En Ecuador, más de la mitad de la población vive en las ciudades y, todavía, un alto porcentaje de familias se abastece con agua no segura. El manejo de la basura, de decenas de poblados, es caótico e insalubre y carecen de sistemas saludables para eliminación de excretas. Los vegetales son cada vez más contaminados de químicos pesticidas. La violencia, el alcoholismo, lo accidentes de tránsito, se multiplican. El aire es menos limpio y el planeta se va muriendo por la deforestación y contaminación generalizada.
Por otro lado, la vida humana, temporal y frágil, necesita atención en servicios de salud para por reparar el cuerpo. Es muy importante la prevención, pero todas las personas, tarde o temprano, requieren atención de salud de calidad, gratuita, permanente, integral y cercana. Garantizar este derecho, es la misión del Ministerio de Salud Pública y deber del Estado.
En nuestras ciudades, los hospitales públicos, con pocas excepciones, están cercados, acorralados, por una multitud de clínicas, consultorios, laboratorios y farmacias privadas. Es una oferta que compite con los servicios públicos y que tiene redes que arrastran a los usuarios y usuarias de los hospitales hacia sus servicios con ánimo de lucro. A veces, las redes son francas y descaradas. “Señora, vaya a mi consulta que ahí tengo lo que necesito para atenderle”. Otras veces, son veladas e hipócritas: “el aparato del hospital está dañado, vaya al frente, donde el fulano de tal, ahí le pueden hacer este examen de urgencia”. Por esas casualidades de la vida, todas las medicinas que faltan en los hospitales públicos, venden en las miles de farmacias que pululan a su alrededor.
En Manta, como un testimonio de este conflicto de intereses, se está construyendo una clínica privada de muchos pisos, de alta capacidad y de segura alta rentabilidad, frente al hospital público. De paso, para esta construcción, el municipio autorizó el cierre temporal de una calle muy transitada, lo que obligó a rodear varias cuadras para entrar al hospital público. Seguro, algunos de los profesionales del hospital público, tendrán su consultorio privado en esa moderna clínica de aluminio y vidrio. El conflicto de intereses está visto y palpable. ¿Quién regula la ubicación de lo privado?
En estos últimos años, hay cambios en la gestión del Ministerio de Salud, que ha retomado una rectoría del sector y que se está levantando de las cenizas que los anteriores gobiernos dejaron. Es verdad. Pero no se quiere ver o no hay voluntad de enfrentar la paradoja crucial de los servicios públicos de salud: la confrontación de intereses entre lo público y lo privado. Pequeñas mejoras garantizan que, al final, todo siga igual.
El gobierno, en estos tres años, ha invertido millones de dólares en el sector, pero persisten los problemas para la gente. Con esos fondos se han puesto parches en un sistema de salud con defectos estructurales que no cambian ni cambiarán por sí solos. Siguen los déficit de personal y la red de atención ambulatoria, subcentros y centros de salud, mejora pero la demanda los rebasa. La calidad de atención sigue siendo un lema en la mayoría de servicios públicos, no una práctica.
En el Ecuador, se evidencia la pelea entre salud como un derecho de las personas o como un objeto de mercado y lucro. En esta disputa, hasta ahora, el papel del Ministerio de la “revolución” y el gobierno, sigue siendo triste, ciego y mudo, al mejor estilo neoliberal: dejar hacer, dejar pasar. Un verdadero cambio en salud debe enfrentar esta paradoja. La temperatura no está en las sábanas.
En las ciudades se ve, de modo grosero y claro, la necesidad de una reforma profunda y real del sistema de salud pública. Los parches duran poco y alargan el problema. La realidad exige debate y participación de todos y todas para que, algún día, la salud sea derecho de todos y todas. La reforma de salud en el Ecuador pasa por cuestionar y debatir –con participación de la gente- el actual modelo de convivencia poco sana entre lo público y lo privado. Falta forjar una voluntad de cambio real, empezando por el gobierno y su ministra.
Archivado en la categoria Ambiente, Comunicados, DESC, Derechos sexuales y reproductivos, Editoriales, Salud, Temas |
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