Basta de parches, Haití demanda soluciones

Publicado el diciembre 3, 2010

Parece que debe haber alguna maldición o conjuro que permita que en un espacio y tiempo tan reducidos se acumulen tantos males, tanto dolor y tanta muerte como sucede en Haití.

Pero las maldiciones no caen del cielo. Y lo que no cuenta la historia es que este país, de mayoría de población negra, fue el primero en proclamar la independencia en América Latina y el Caribe en 1804. Fue el primero en tener un presidente negro y el primero en abolir la esclavitud de los descendientes de africanos. Tamaño atrevimiento fue muy mal visto por Francia, la antigua potencia colonial, y luego por los Estados Unidos.

A través de la historia, las fuerzas norteamericanas han ocupado en varias ocasiones y durante años enteros Haití, e incluso han gobernado al país más pobre del continente americano. País considerado por el imperio y demás países desarrollados como inviable, es decir que no puede gobernarse por sí mismo y no puede desarrollarse por sí solo, entonces debe tener un tutor permanente: las fuerzas militares norteamericanas.

Además, en Haití también están presentes los Cascos Azules de Naciones Unidas, provenientes de distintos países, incluido un contingente de 66 ecuatorianos y varios nepaleses. A estos últimos se les atribuye haber llevado el virus del cólera a este país,  lo cual  no ha sido comprobado hasta la fecha.

Hace nueve meses un terremoto cobró la vida de 250.000 haitianos y dejó damnificados al menos a 2 millones, destruyendo también la ya de por sí pobrísima economía. A esto se sumó la devastación provocada por un huracán. Ahora es el turno del cólera, que ya mató a más de mil personas y miles más están contagiadas. La ONU estima que se necesitan unos 160 millones para afrontar esta epidemia. Pero la comunidad internacional se hace la desentendida y los fondos adjudicados son totalmente insuficientes.

La situación haitiana pone en relieve una vez más la moral que rige a las potencias y a gran parte de la cooperación internacional: poner parches que respondan a  golpes mediáticos. La prioridad de los países ricos no es apoyar la vida, sino proteger las utilidades. El salvamento de los bancos de los Estados Unidos por parte del gobierno norteamericano representa unas 4.000 veces lo que se requiere en Haití para combatir la epidemia del cólera. Y ante la dejadez de la comunidad internacional, la población haitiana se sigue muriendo como moscas.

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