Un gran reto para la Asamblea

Publicado el Agosto 30, 2007

El derecho a la educación es un Derecho Humano fundamental, como resulta evidente. Se lo reconoce en los tratados internacionales firmados por el país y, desde luego, en la Constitución ecuatoriana. Sin embargo, la vigencia de este derecho en el Ecuador es inequitativa e injusta.

            Los problemas de la educación ecuatoriana son innumerables y están estrechamente vinculados al sistema socioeconómico imperante. Los gobiernos neoliberales de turno no han destinado recursos del Estado para la educación, desconociendo su importancia en el desarrollo socio-económico y humano.

            Hay cientos de miles de niñas y niños que no asisten a ningún centro educativo ya que se ven obligados a trabajar para ayudar económicamente a su familia. Solamente la mitad de los niños en edad escolar termina la primaria y la proporción de los que se gradúan de bachilleres es aún más baja.

            La oferta educativa pública es insuficiente, no logra cubrir la demanda. Eso se pone de manifiesto cuando, por ejemplo en el Guasmo guayaquileño, existen más centros educativos privados que públicos. Los salarios de los profesores secundarios son bajos, y más aún los de los profesores primarios. Muchas plazas para profesores quedan sin cubrir. Son numerosas las escuelas unidocentes en las zonas rurales, donde un solo profesor da clases a los alumnos de toda la primaria. Solamente en la provincia del Azuay se estima que 2 mil 500 profesores públicos han emigrado al exterior.

            La infraestructura educativa pública es deficiente y gran parte se encuentra en condiciones deplorables. El gobierno declaró en emergencia  al sector educativo público y asignó considerables recursos para la reconstrucción y adecuamiento de las escuelas y colegios. Sin embargo, este es solo un parche para un problema que es mucho más grande.

            El nivel educativo público, y también parte del privado es deficiente. Los estudiantes ecuatorianos  tienen las peores calificaciones en Lenguaje y Matemáticas, materias fundamentales,  entre estudiantes de América del Sur. El magisterio y las facultades que forman los profesores han sido controlados durante décadas por un partido político. Este período coincide con el deterioro del nivel educativo público en el Ecuador.

             Se exige que la Asamblea Constituyente de al tema educativo la importancia crucial que tiene. La asignación presupuestaria a la educación pública debe ser mayor. Los maestros deben recibir salarios dignos. Los alumnos deben recibir los materiales escolares y sobre todo, una educación de calidad, que llegue a todos los niños, niñas y adolescentes en edad escolar,  que les haga razonar y no  memorizar, que cree ciudadanos y ciudadanas con espíritu crítico y valores morales. Este es uno de los grandes retos de la Asamblea Constituyente.

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