Los medios del presidente
Publicado el Julio 12, 2012
Hace algunos días el presidente Rafael Correa prohibió a los ministros y demás funcionarios de alto nivel del gobierno conceder entrevistas a los medios de comunicación privados. Según el primer mandatario, la medida sería para evitar que estos medios se llenen los bolsillos de dinero con las mencionadas entrevistas.
El argumento presidencial resulta poco convincente. Los medios de comunicación obtienen el grueso de sus ganancias de la publicidad y de otros negocios como por ejemplo, en el caso de los periódicos, de la importación y venta de papel periódico. Más bien, el gobierno por medio de una publicidad masiva y agobiante en los medios privados, ahí sí está contribuyendo a llenar y seguir llenando de dinero los bolsillos de esos medios. Para ser coherente, debería suspender la publicidad gubernamental en dichos medios. Por cierto, la propaganda gubernamental también es masiva en los medios públicos.
Por lo tanto, el problema está por otro lado. El presidente ha identificado a los medios privados como los principales enemigos de su gobierno y no les ha escatimado todo tipo de críticas y ataques. No hay cadena sabatina que no sea aprovechada por el presidente para fustigar a lo que él llama prensa corrupta. El mandatario tiene razón al decir que los medios privados son empresas con fines de lucro. Todas las empresas privadas lo son.
Y ciertamente defienden sus propios intereses. Pero también tienen una función que es la de al menos permitir que la ciudadanía pueda contrastar la información oficial y tener fuentes alternativas. A través de los medios privados, pero no solo gracias a ellos, se han hecho públicos en este gobierno pero también en todos los anteriores, denuncias de corrupción, de malos manejos públicos, de irregularidades y de otras faltas cometidas por funcionarios del gobierno. Seguro que no todas las denuncias son ciertas, pero otras sí.
Para el gobierno resulta molesto, incómodo y hasta irritante los cuestionamientos, críticas y suspicacias provenientes de entrevistadores de medios que no están alineados con el régimen. Esto le puede quitar algo que es fundamental para el gobierno: el porcentaje de aprobación entre el electorado. Y el 2013 es un año electoral. Peor si sale a la luz alguna denuncia de corrupción. Por lo tanto, la medida de prohibición deja en claro un cálculo electoral del gobierno y su escasa tolerancia a la crítica.
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