Ambigüedades en la política económica ecuatoriana

Publicado el abril 26, 2013

La visita a Alemania de Rafael Correa y una amplia comitiva de ministros y empresarios estuvo orientada fundamentalmente al aspecto comercial. Parece ser que esta visita representa un cambio por parte del gobierno, que hasta ahora había mostrado reparos a firmar tratados o incluso acuerdos comerciales con Estados Unidos y Europa, argumentando por ejemplo lo negativo que había sido para México la firma del TLC entre ese país, Estados Unidos y Canadá.

En efecto, la nación mexicana fue invadida por transnacionales de todo tipo atraídas por la mano de obra barata, perdió gran parte de su soberanía alimentaria  por el ingreso indiscriminado de alimentos norteamericanos y más de 2 millones de campesinos se quedaron sin su fuente de sustento, viéndose obligados a emigrar al vecino del norte. Luego de casi 20 años del TLC, México no ha salido del subdesarrollo y la pobreza, sufre de un problema de violencia atroz y sigue más lejos del primer mundo que en 1994.

Sin embargo, el gobierno ecuatoriano está descubriendo que su modelo económico, basado en recursos petroleros e impuestos y que privilegia el consumo, si bien no está agotado, muestra cada vez más sus limitaciones. Por otro lado, gran parte de esos recursos ya están hipotecados a largo plazo a bancos y empresas chinas para pagar los préstamos con altas tasas de interés que financian la construcción de proyectos hidroeléctricos, la refinería del Pacífico, puentes y carreteras.

Por eso, ahora intenta dar un giro y  muestra el interés por la inversión extranjera europea y por un incremento del intercambio comercial con Alemania, que es el principal motor de la Unión Europea.

Desde un punto de vista capitalista, Correa ha decido ser pragmático y él personalmente, como es su estilo, se convierte en el principal patrocinador de las inversiones europeas, aunque todavía no se haya establecido ningún acuerdo oficial. De esta manera, muestra su inconsistencia con el discurso nacionalista, y en cierta forma proteccionista, que mantenía desde hace varios años.  Lo que más reparos  crea entre los inversionistas para traer sus recursos al Ecuador es la inseguridad jurídica de un país donde cada año hay modificaciones a la ley tributaria y donde el mismo presidente de la república afirmó que metería las manos en la justicia y lo viene haciendo.

En este contexto, los resultados de esta visita y sus negociaciones todavía están por verse y todavía no se puede asegurar nada sobre si se cumplen los objetivos que se planteó el gobierno.

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