Mercenarios del Periodismo
Publicado el Mayo 26, 2007
El derecho a la libertad de expresión es uno de los fundamentales de toda sociedad, ya que es esencial en la lucha por el respeto y promoción de todos los Derechos Humanos.
En esa medida, el Estado es el mayor garante de que se cumpla éste, como el resto de derechos. Pero el ejercicio pleno del mismo, a través de los llamados medios de comunicación, no puede estar al margen de la propiedad y de los intereses a los que representa cualquier medio.
En las últimas horas surgió una polémica entre el máximo representante del Estado, el Presidente de la República, y un medio de comunicación escrita. Entre las declaraciones de uno y otro lado, surge una pregunta: ¿en función de quién actúa precisamente cada uno de los involucrados en la discusión?
El medio al que hacemos referencia ¿no se ha convertido acaso en vocero de los grupos de poder y en reproductor ideológico de los intereses que estos grupos defienden? A su vez, también se puede afirmar que hasta ahora, el gobierno mantiene una postura firme para enfrentar al poder tradicional. Esa ecisión ha provocado precisamente el cuestionamiento de varios de esos medios, prevalidos de la propiedad que tienen sobre los mismos.
Podría decirse inclusive que frente a la acción del actual gobierno, la oligarquía cada vez pierde más espacio y el pueblo, poco a poco, retoma las riendas de su presente y de su futuro inmediato. Para salir del aprieto, los medios representantes de esa oligarquía y sus voceros, pretenden reivindicar el derecho a la libertad de expresión, cuando en realidad son ellos mismos quienes han callado la verdadera defensa a los derechos de todos y todas, desde tiempos inmemoriales.
El último recurso del necio y el incapaz son la calumnia y el insulto. Eso no es libertad de expresión. Esas argucias de mala calaña para intentar deteriorar la imagen de una persona no caben, peor la imagen de quien pretende llevar adelante un proyecto nacional en beneficio de las grandes mayorías.
Los intereses individuales y mezquinos no pueden estar por encima de los verdaderos derechos de las personas y de los pueblos. Defendemos el derecho que todas y todos tenemos a expresarnos, y defendemos también la dignidad y soberanía de nuestro país. Defendemos todo proyecto que pretenda la recuperación de los recursos del Estado por sobre los intereses individuales o de quienes hacen el papel de mercenarios del periodismo.
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