La alternativa: vigilancia, unidad, organización y acción popular
Publicado el Marzo 17, 2007
Los acontecimientos de los últimos días evidencian la completa insensibilidad de los diputados, llamados “de mayoría” hacia la voluntad de la verdadera mayoría, que es la del pueblo ecuatoriano para que se realice la Asamblea Nacional Constituyente.
Decididos a boicotear la realización de la consulta, estos legisladores pretendieron destituir a Jorge Acosta, presidente del Tribunal Supremo Electoral. Es que no contaban con que Acosta se les volteara, menos aún cuando era “uña y mugre” de Lucio Gutiérrez. Sin embargo, los seudo-honorables no contaban con que el Tribunal Supremo Electoral no aceptaría la destitución de su presidente, peor la imposición arbitraria e inconstitucional de un presidente sumiso a los intereses de los grupos políticos de siempre.
Al borde de un ataque de nervios, los congresistas destituidos se reunieron en varios hoteles de lujo de Quito. Ante la desesperación por aferrarse a sus cargos, el día 13 de marzo, un grupo de diputados encabezado por Silka Sánchez, Gloria Gallardo y Fausto Cobo, decidió entrar a la brava al Congreso para retomar sus curules, y lo lograron. Sin embargo, no hubo sesión y ante el rechazo de la ciudadanía en los exteriores del Congreso, debieron salir en fuga, apiñados en sus lujosos vehículos 4×4.
El presidente del Congreso, Jorge Cevallos del PRIAN presentó entonces una solicitud para que el Tribunal Constitucional dirima el conflicto, pero el TC se abstuvo porque la solicitud fue enviada por el presidente del Congreso y no por los legisladores.
Dispuestos a todo para aferrarse a sus cargos, los destituidos presentan un recurso de amparo que es aceptado por los jueces de Rocafuerte y Flavio Alfaro, provincia de Manabí. Amparo evidentemente nulo ya que los jueces de Manabí no tienen jurisdicción en Pichincha, que es donde se produjo la destitución. Por último, deciden jugarse su última carta: reconocer a Acosta como presidente del TSE, llamar al diálogo al gobierno y hasta decir que apoyan la consulta. Solo les faltó ponerse de rodillas e implorar para que no sean destituidos.
Si tuvieran una pizca de dignidad, los ex - diputados deberían aceptar su destitución y las principalización de sus suplentes. La enorme mayoría de los ecuatorianos rechaza a estos diputados y, su intento por boicotear la convocatoria a la Asamblea Constituyente fue la gota que derramó el vaso de la paciencia del pueblo. Cada quien debe ser responsable de sus actos y debe atenerse a las consecuencias.
Por otra parte, el gobierno debería ser transparente en sus acciones. Reunirse a escondidas con los diputados alternos de los destituidos solo crea sospechas sobre que les estará ofreciendo. ¿Será que este gobierno tiene también su hombre del maletín? En fin, queda la duda de si el actual gobierno estará reeditando las odiosas prácticas de anteriores regímenes, las cuales dice combatir.
Creemos que la Asamblea Constituyente no significará la solución radical de los principales problemas de los ecuatorianos como son la pobreza, la injusticia social y la falta de acceso a la salud, educación, vivienda y trabajo dignos.
Sin embargo, la Asamblea Nacional Constituyente sí es una oportunidad para cambiar el marco legal que nos permita generar cambios profundos en beneficio del pueblo, que es lo que no quieren los diputados destituidos, y otros más, que sirven a los intereses de la oligarquía tradicional, de León y su Partido Social Cristiano, a la nueva oligarquía, la de Álvaro Noboa del PRIAN y, al populismo de alquiler, el PSP del traidor Lucio Gutiérrez.
Frente a las pretensiones de los grupos de poder anti-popular, solo queda una alternativa: la vigilancia, la unidad, la organización y la acción popular.
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