Manual para derrotar al imperialismo
Publicado el Marzo 10, 2007
La segunda semana de marzo Quito y Manta albergaron a cientos de hombres y mujeres de varias partes del mundo, auto-convocados para buscar la forma de eliminar uno de los grandes males que hoy amenaza a la humanidad: la proliferación de bases militares extranjeras y la militarización de las sociedades.
Según informes oficiales, en el mundo hay setecientas treinta y ocho bases militares, sin embargo hay informes que señalan que son mil las bases existentes y casi todas son estadounidenses.
La presencia militar, muchas veces auspiciada por los grupos de poder político y económico de los países pero masivamente rechazada por los pueblos, tiene graves implicaciones para la vida de la naturaleza y de los habitantes del planeta. Constituye además un grave atentado al derecho de autodeterminación y soberanía de los pueblos.
Afortunadamente, el mundo ha visto experiencias de lucha exitosas, gracias a cuyos esfuerzos se ha logrado el desmantelamiento de algunas bases militares. He ahí la importancia de consolidar una Red Mundial que favorezca la resistencia, a través de un activismo pacífico que promueva acciones colectivas locales, pero insertas en una estrategia mundial. La amenaza es global y la respuesta tiene que darse igualmente a nivel de todo el mundo.
Podemos derrotar al imperio sin ganarle la guerra, sacando el conflicto de su cancha. No podemos desarrollar un aparato de guerra igual o superior al del imperialismo, ellos se han preparado para matar por más de un siglo.
Las victorias de los pueblos organizados se deben a la toma de conciencia, la presión
popular y la utilización de varias formas de activismo que van desde la investigación, la difusión de información, la incidencia en políticas públicas, las manifestaciones culturales. Todas ellas convencidas de que un mundo en paz, con equidad y solidario es posible.
Mediante estas estrategias, no convencionales para el guerrerismo norteamericano, dejamos al descubierto la infamia del imperio y sus funestos propósitos. Ya no hay justificación para la invasión a Irak o Afganistán, tampoco para el reordenamiento geopolítico mediante el cual pretenden controlar los recursos del planeta. Ahora tienen que actuar de forma descarada prevalidos de su poder económico y militar.
Nuestras batallas tenemos que librarlas dentro y fuera de nuestros territorios. Tenemos que desnudar la intervención estadounidense, que empieza por el apadrinamiento a partidos anti-populares y entreguitas a los intereses norteamericanos.
Tenemos que promocionar la desmilitarización de nuestros países, evitar el adoctrinamiento de nuestros soldados en centros regentados por el imperio; delimitar las funciones y alcances de los militares de nuestros propios ejércitos y generar acciones creativas a través de la comunicación, las artes, la cultura, los temas curriculares de nuestra educación.
La construcción de una gran Red Mundial Anti Bases, es una o la única oportunidad que tenemos los habitantes de este planeta para defender la vida y el futuro. No esperemos comprobar la sentencia de García de Márquez, quien afirma que: “si el mundo sigue como hasta ahora en su necedad por desarrollar esta descomunal guerra armamentista, en la Cuarta Guerra Mundial los hombres se enfrentarán con palos y piedras”. Tomemos muy en serio nuestra responsabilidad de construir un futuro de paz y justicia.
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