¿La Asamblea Constituyente va porque va?

Publicado el Febrero 6, 2007


A menos de un mes de haberse posesionado, el gobierno de Correa parece estar entrampado en un peligroso dilema: o cede al chantaje político de los de siempre o realiza la Asamblea Nacional Constituyente, con plenos poderes.

El chantaje. Es decir, ceder a la extorsión política de Lucio Gutiérrez y Sociedad Patriótica y a las presiones del resto de la partidocracia, representada en el Congreso, y convocar a una Constituyente “light”, con poderes limitados. Una Asamblea que posibilite la elección del mismo Gutiérrez y otros repudiables miembros de esa partidocracia. En fin, una Asamblea que no represente mayor cambio con el actual statu quo y que sea del agrado, o al menos sea aceptable para los sectores dominantes del país.

La Constituyente. Es decir, cumplir con lo ofrecido. Llevar a cabo una Asamblea Constituyente con plenos poderes para realizar verdaderos cambios en el país, cambios que permitan una mayor equidad y mejor distribución de los recursos mediante reformas económicas y tributarias, cambios que posibiliten eliminar la burocracia dorada, mandar a la casa a los corruptos congresistas, perseguir y sancionar implacablemente la corrupción y otros tantos clamores del pueblo ecuatoriano.

Suponiendo que el gobierno tiene la sincera voluntad de llevar adelante la segunda opción, desgraciadamente, no parece tener hasta ahora ni la capacidad, ni la experiencia, ni la imaginación, ni la habilidad suficientes para ponerla en práctica. Lo que presenciamos son quejas, lloriqueos y bravatas del primer mandatario y de algunos de sus ministros para ocultar las carencias del gobierno.

Señor Presidente Correa, la mayoría del pueblo lo apoyó para que lleve a cabo una Asamblea Constituyente que realice cambios radicales, que disuelva la institución más prostituída del país, que es el Congreso; que aseste un golpe de muerte a la partidocracia y que se aliñe con los intereses de la mayoría de los ecuatorianos, es decir, con los ciudadanos de a pie, con los pobres.  Es más, Usted cuenta aún con ese apoyo Señor Presidente. Póngase las pilas y cumpla con su principal ofrecimiento de campaña. Lleve acabo la revolución ciudadana de la que tanto nos habló.  

Aproveche la oportunidad histórica de convertirse en el primer presidente que, en muchos años, tome la bandera de lucha por los intereses populares y no la del servilismo y el compromiso con los intereses de las elites poderosas y de las empresas transnacionales. Servilismo y compromiso que han llevado al país a la bancarrota económica y moral. Servilismo por el cual Bucaram, Mahuad y Lucio Gutiérrez fueron echados del poder.

Señor Presidente: esperamos, todo el pueblo ecuatoriano espera, no siga el mismo camino de aquellos. Que no caiga en la traición y que elija mejor, el camino sincero del cumplimiento y la verdadera transformación, anhelos del pueblo que con su voto, en sus promesas confió.

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