El presidente tiene la palabra
Publicado el Diciembre 2, 2006
Rafael Correa fue electo Presidente del Ecuador, superando en más del 15% a su opositor Álvaro Noboa.
El presidente electo es un economista de 43 años, que antes de una fugaz participación como ministro de Economía, se había desempeñado como profesor universitario y consultor. A pesar de su inexperiencia política, consiguió formar una alianza y en su primera campaña electoral llegar a la presidencia. En cambio, para el abogado Noboa de 56 años, dueño de más de 100 empresas y el hombre más rico del Ecuador, fue su tercera campaña presidencial y su tercera derrota aunque en todas llegó como finalista. Este resultado nos recuerda a las elecciones de 1979, en que el joven, inexperimentado y casi desconocido Jaime Roldós Aguilera venció al fogueado político y ex –alcalde de Quito, Sixto Durán- Ballén.
Con fines electorales, Correa cambió su discurso con tintes radicales de la primera vuelta, que incluía ataques a la dolarización por otro en la segunda vuelta, en el cual aseguraba que mantendría la dolarización y declaraba que no era para nada comunista como le acusaba su contendor. En la segunda vuelta, Correa cayó en la vorágine del baratillo de ofertas electorales como: planes de vivienda, bajar las tarifas eléctricas, subir el bono de la pobreza, bajar el precio de la urea, etc. Eso sí sin llegar al extremo de las 300 mil casas por año ofrecidas por Álvaro Noboa, ni a su indignante práctica de regalar dinero. Con todo, la campaña de la segunda vuelta fue particularmente sucia y demagógica.
Una vez electo, ahora viene lo más difícil para Correa. Cumplir con las ofertas de campaña, lograr el establecimiento de la Asamblea Constituyente, manejar la relación con un Congreso opositor, mejorar la situación económica de las mayorías de los ecuatorianos, combatir las lacras de la corrupción y la impunidad extendidas por todas partes. ¿Podrá hacerlo? Ciertos planteamientos como el no al TLC y a la base de Manta son encomiables, pero el Ecuador es un país de gente pobre y empobrecida, sin casi acceso a la salud, con una educación deficiente, sin acceso al crédito, con un elevadísimo nivel de subempleo y desempleo. ¿Podrá llevar adelante su proyecto de micro-crédito o se quedará en ofrecimiento de campaña?
Por otra parte, nos preguntamos ¿quiénes financiaron su campaña? Una campaña con bastantes recursos económicos que incluso superó el máximo permitido por la ley, a menor nivel que el de la campaña de Noboa es cierto, pero una campaña que llegó a rayar en el despilfarro. ¿Qué sectores del poder económico financiaron su campaña y sobre todo invirtieron esa plata a cambio de qué?
El pueblo ecuatoriano desea que el gobierno de Correa no sea un gobierno servil de los intereses de sus financistas de campaña como lo fueron el de Jamil Mahuad o el de Abdalá Bucaram. Tampoco quiere un gobierno traidor como el de Lucio Gutiérrez. Creemos que Rafael Correa ha demostrado sensibilidad social y por eso, esperamos que realice al menos algunas reformas que puedan paliar en algo la desesperada situación de la mayoría de ecuatorianos y no ponerse al servicio de las élites dominantes, del imperio y de las transnacionales, como ha sido la tónica de todos los gobiernos desde el retorno a la tan cacareada democracia. Economista Rafael Correa, usted tiene la palabra.
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