Petróleo: el pastel de la muerte

Publicado el Agosto 4, 2006

Se fue la OXY  y el Ecuador daba visos de soberanía. Nada más ni nada menos que el propio imperio norteamericano recibió una lección de decencia por parte de nuestro pequeño Ecuador, al no dejarse robar impunemente el producto de su recurso más significativo económicamente, el petróleo.

 

Sin embargo, parece ser que el lugar de la OXY puede ser ocupado por infames intermediarios del negocio, secundados por infames miembros de la administración pública.

 

Poco puede esconder el presidente Palacio sobre la presión que recibe por parte de un pequeño grupo de intermediarios que se acostumbraron a tranzar con la autoridades petroleras, sin importarles la angustia de un pueblo pobre, al que no le llegan los beneficios de este recurso nacional, y que en contubernio con la propia presidencia de la república se llevan fortunas.

 

Sino, ¿cómo explicar la caída de la negociación con Venezuela? Solo un perturbado puede pensar que todo un pueblo se puede tragar el cuento de que Venezuela no daba cifras claras y que por eso no prosperó la negociación. Una negociación que por un lado, significaba importantes beneficios tanto en la venta del crudo, como para el canje con derivados,  ya que no era simplemente una negociación cualquiera, sino un acto de solidaridad de Venezuela con el Ecuador.

 

Sin embargo, la corrupción reinante en el círculo estrecho del gobierno y la administración de Petroecuador, parece estar seriamente comprometida con esta mafia de intermediarios, la gran mayoría comensales de la hacienda El Cortijo en el Guayas.

 

Es indispensable que el pueblo conozca los nombres de esos intermediarios poderosos, de esas compañías privadas y estatales a las que el ministro Robalino les manda invitación personal para que lleguen puntuales a la licitación del bloque 15.  Seguro que ahí van a estar personajes como el copiloto de Cynthia Viteri, flamante candidato a vicepresidente y representante de la derecha más recalcitrante, sectaria y pro yanqui.

 

Exigimos que salgan a la luz los nombres y milagros de estos “vivos” que viven en sus palacios, ajenos al dolor del pueblo y que han convertido al ejército y la policía  en guardias privados de sus empresas, forjadas con la sangre de los humildes de este país.

 

Igual cosa hacen las transnacionales como la Perenco de Francia, que ha conseguido no sabemos a qué precio, que el ejército y la policía se pongan a su servicio incondicional y que repriman, encarcelen ilegalmente y violen más derechos de los ciudadanos que  exigen a las petroleras el cumplimiento de sus obligaciones hacia la comunidad, como sucedió en Orellana hace pocos días.

 

Lo cierto es que el petróleo resultó ser el pastel de la muerte y la inmoralidad. Ha traído miseria a las comunidades aledañas, a los centros de producción, muerte por la contaminación ambiental escandalosa y ha destapado los más bajos instintos de  políticos, empresarios privados del sector energético y administradores del Estado, encabezados por Palacio y su Ministro de Energía, a quienes el pueblo debe juzgar y castigar, por traición a la Patria.

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