EDITORIAL

El triste presente de Venezuela y su muy preocupante futuro

En el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela se alcanzó una hiperinflación que llegó a 2 millones por ciento el año pasado y que este año será la más alta de la historia mundial. La crisis económica en que el gobierno ha sumido a los venezolanos tampoco tiene parangón y
se traduce en una falta crónica de alimentos y medicamentos: gente que come basura, niños que literalmente mueren de hambre, pacientes que mueren por falta de medicamentos, cortes de los servicios básicos por varios días y racionamientos extremos.

A todo lo anterior se suma, un éxodo enorme de millones de personas acogidassobre todo hacia los países de Sudamérica,constituyendo una crisis humanitaria de proporciones hasta ahora desconocidas en la región. Cientos de manifestantes asesinados por protestar. Miles de detenidos y torturados en las cárceles por la misma razón. Una corrupción gigantesca a nivel de los altos dirigentes del gobierno, incluyendo altos mandos de las fuerzas armadas, principal soporte del régimen.Un gobierno aferrado al poder, a golpe de fraudes electorales.Todo esto sucede en el país que hace no tantos añosfuera el más rico del subcontinente, destino de la inmigración desde muchos países y dueño de las más grandes reservas de petróleo del planeta.
El régimen de Maduro ha llevado a Venezuela a esta catastrófica situación.

Y a pesar de todo esto, la perspectiva de una intervención militar de los Estados Unidos, posiblemente con el apoyo de otros países de la región sería un muy mal desenlace para la crisis del país:

Una vez más el imperio asumiría su rol de policía del mundo que impone y antepone sus intereses a los de la población del país invadido. Por una parte, el costo en vidas humanas inocentes puede ser muy alto y siempre es irreparable. Por otra parte, hay que recordar que países como Irak, Libia o Afganistán están hoy peor que antes de las intervenciones militares norteamericanas y de la OTAN y que tampoco han alcanzado la paz.

Hoy por hoy Venezuela tiene dos presidentes: uno fruto del fraude y el otro el autoproclamado Guaidó. Ambos inconstitucionales. Unos 60 gobiernos han reconocido como presidente a este último. Guaidó está impulsando la ayuda humanitaria que llega principalmente de EEUU. Sin embargo, no se debe olvidar que, con ayuda humanitaria empezó el bombardeo de la OTAN a Serbia y la intervención militar en Libia.

¿Cuál sería una solución aceptable? Desde luego ni la intervención militar de EEUU ni que Maduro se quede en el gobierno hasta el 2025. Tal vez el planteamiento más adecuado es del expresidente uruguayo Pepe Mujica, difícil de lograr, por cierto: un llamado a elecciones en un plazo razonable en el que puedan participar todos los sectores políticos de Venezuela, los chavismos (en plural) y todas las oposiciones. Y que dicho proceso sea
necesariamenteorganizado y supervisado internacionalmente y que especialmente cuente con el apoyo de las Naciones Unidas.