EDITORIAL

El infierno en la tierra o lo que es lo mismo la cárcel de Turi

Por: Danilo Caicedo

Nos mantenemos a la espera de la resolución de habeas corpus solicitada por varias personas privadas de la libertad en la cárcel de Turi en Azuay. Ellos alegan diversos maltratos que podrían ser considerados tortura y tratos inhumanos o degradantes, en el proceso constan más de siete horas en video que demuestra la vida dentro de ese establecimiento penitenciario.

Algún radioescucha podría pensar que las personas privadas de la libertad están exagerando, bajo el argumento de que la vida en la cárcel no es ningún paseo por el parque, otro radioescucha con un criterio mucho más radical, podría pensar que esas personas se merecen el trato que les da la policía y el Estado, basado en el simple argumento de que son delincuentes sentenciados.

Si usted comparte uno de esos criterios, le pido, le ruego, le imploro que invierta unos minutos de su tiempo en conocer más del caso; observe los videos sobre el “profesional” operativo de la policía, mire las fotos de los cuerpos magullados de los privados de la libertad, lea las “dulces” frases que los policías les decían mientras les propinaban una paliza. Y luego pregúntese de nuevo si sigue manteniendo la misma opinión de antes.

De corazón espero que su opinión sea distinta, porque es un hecho innegable que en la cárcel de Turi se violaron gravemente derechos humanos, el hecho de que esas personas se encuentren privadas de la libertad no les quita su calidad de seres humanos, no faculta a la policía, aquí y en cualquier país del mundo, para realizar los vejámenes que hicieron.

No es una excusa afirmar que los presos son “escoria”, “desecho de la sociedad” como lo dijeron los policías mientras golpeaban y utilizaban gas lacrimógeno en los privados de la libertad que permanecían en el piso, boca abajo, absolutamente controlados y sin representar peligro alguno. Tampoco es justificación lo dicho por uno de los abogado de la policía “les pasan un poco de corriente y es tortura”, y por supuesto que tampoco es una excusa, aún en juicio, el argumento de los abogados de los Ministerios del Interior y de Justicia, al solicitar que el hábeas corpus no sea concedido pues los privados de la libertad no debían tener celular y poder grabar lo que les sucedía.

Como sociedad debe horrorizarnos lo sucedido en nuestras cárceles, tendría que causarnos repugnancia el que nuestra policía y nuestros ministerios justifiquen este tipo de actos. Como ciudadanos deberíamos pedir rendir cuentas y responsabilidades a nuestro Estado, cuyo más alto deber consiste en ¡respetar y hacer respetar los derechos! Tal como lo dice nuestra Constitución.

Y por último, deberíamos de tener miedo, mucho miedo, pues lo sucedido en Turi algún día bien podría sucedernos a nosotros.