OPINIÓN

¿Régimen izquierdista?

Una característica muy presente en el gobierno de Rafael Correa es la incoherencia entre un discurso rimbombante de izquierda y un accionar favorable a grupos privilegiados tradicionales y nuevos. El discurso de izquierda fustiga a todos los grupos de lo que ha dado en llamar la larga noche neoliberal, en la cual encasilla a todos los gobiernos anteriores que estuvieron en el poder desde 1979, y que serían los causantes de todos los males del país. De hecho, este discurso ha logrado el apoyo de una buena parte de la población que vio la posibilidad de un verdadero cambio de rumbo con la llegada al poder del actual gobierno. Es más, hasta se implementó una nueva Constitución que permitiría llevar a cabo esta transformación y que recogía los planteamientos y anhelos de numerosos organizaciones sociales.
Sin embargo, la firma del TLC con la Unión Europea, la decisión de empeñar el oro en la firma Goldman Sachs, principal responsable de la crisis mundial del 2008, el retorno del Ecuador al redil del FMI y del Banco Mundial, los utilidades récord de poderosos grupos económicos durante el actual gobierno, la explotación del petróleo en el Yasuní después de todo el montaje para supuestamente dejar lo bajo tierraevidencia claramente la incoherencia del discurso seudo izquierdista del gobierno que- eso sí- es repetido por cierta parte de la izquierda que hoy está muy endulzada disfrutando de las mieles del poder.
Este accionar no solo es un viraje ideológico sino también la consolidación de nuevos grupos económicos aparecidos gracias a la asignación de capital desde el Estado y aliados con grupos del poder oligárquico tradicional.
Es así como, mediante consulta popular primero y luego con enmiendas aprobadas por la Asamblea Nacional, se ha ido desmantelando la Constitución de Montecristi, eliminado lo que tenía de significado social y transformador para que en cambio, ésta permita consolidar lo que ya se vive en la práctica, un gobierno autoritario, que criminaliza la protesta social, intolerante a las críticas y cuestionamientos y que ha limitado mucho la libertada de expresión. Y para completar este panorama, aspira a la reelección indefinida que perenniza los vicios de todo sistema donde la maquinaria del Estado está al servicio de un grupo en el poder, del que puede usufructuar al máximo y con un mínimo de transparencia.