La rebelión de una infiel

Por: Andrea Quijije, Organización de Mujeres La Merced

Un mito, lo que escuchamos como lo más importante en una pareja es la lealtad, que se suele confundir con fidelidad. Y pensamos que cuando se es infiel se pierde todo vínculo con la pareja y que se ha faltado a la relación, sobre todo sexual, pero ser infiel es la reacción a una carencia. Cuando una persona carece de algo en su vida, mira, busca, intenta dar respuesta a esa carencia, y eso es precisamente lo que sucede cuando se es infiel en la búsqueda de la pasión, del deseo, del disfrute, incluso del amor.

Cuando la monogamia como única alternativa las cosas más difíciles porque esta sociedad que “todo está bien”, que la “monogamia es el modelo perfecto” y lo terrible es que de generación en generación se va repitiendo esta ideología, que sería interesante conocer de dónde salió, ‘por qué la asumimos como única y verdadera, por qué se la promueve y se le da tanto valor, aun observando que existe una cantidad numerosa de personas infieles, divorcios, separaciones, violencia y hasta crímenes por esta causa.

Cada vez los profesionales en psicología tratan más casos de infidelidades y los terapistas familiares están llenos de infieles en sus consultorios, existen programas de televisión, de radio, con testimonios reales infieles, miles de textos publicados en periódicos, revistas, murales con mensajes para evitar ser infieles.

Si tenemos todo en la vista, entonces qué sucede con la propuesta y la teoría de la monogamia, por qué si es el único y verdadero, y no funciona, qué es lo que pasa entonces. Todas estas interrogantes nos deberían cuestionar. Tal vez sería la respuesta a muchas dificultades que la sociedad presenta en la relación de pareja, tal vez sea una luz roja que nos avisa el peligro de pensar que la monogamia es la exclusiva y mejor respuesta. Las religiones tienen mucho que ver en este discurso que para nosotras tal vez puede resultar hasta cruel, el obligar a una persona a callar sus sentimientos, sus deseos, a reprimir su derecho a disfrutar plenamente su sexualidad.

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