En respuesta a los editoriales discriminatorios y homófobos de José Mario Ruiz Navas

 

En el país hay 184 mujeres enjuiciadas por haber tenido un aborto,  36 en la provincia del Guayas desde el 2014.

Desde hace varios años el sacerdote católico José Mario Ruiz Navas es uno de los editorialistas del Diario El Universo, en ese espacio el religioso se ha pronunciado acerca de los más diversos temas del país, uno de ellos el “homosexualismo”.

El religioso ha escrito constantemente sobre la importancia del respeto al otro y la relevancia de dar un trato humano sin distinción, sin embargo, cuando se trata de las personas homosexuales, las opiniones del sacerdote demuestran que no predica con el ejemplo, dejando ver su profunda ignorancia en cuanto al tema, sus más rancios criterios y vetustos estereotipos, para la muestra algunas de sus frases:

– “Es irresponsabilidad negarse a abrir los ojos y mirar una realidad que pretende arrollar la humanidad en nuestro siglo: la realidad de los gais y lesbianas.” -“Una estampa de nuestra realidad actual está pintada por homosexualismo, aborto, sicariato, multifacética corrupción, falta de trabajo, pobreza, ladrones de cuello blanco (…)”

– “Negarse a equiparar una unión homosexual y un matrimonio no es discriminación injusta, como no es injusticia negar a un ciego licencia de conducir un automóvil.”

– “Tampoco es discriminación negarles el derecho de adoptar a niños huérfanos. Es respetar y defender a los niños. Porque lesbianas y gais no respetan a los huérfanos, pues pretenden presentarlos como trofeos; no garantizan atención estable, pues su unión dura relativamente poco tiempo; no pueden darles el aporte normalmente indispensable de los dos sexos.”                                                                                                              

El religioso olvida que si uno dice respetar al otro, tiene que reconocerle sus derechos humanos, como los derechos que tiene cualquier persona, incluidas las homosexuales, a libremente formar su personalidad, optar por su identidad y orientación sexual, formar una familia y que su unión sea reconocida legalmente. El sacerdote también olvida que respetar al prójimo implica no atacar su dignidad, ni discriminarlo, pero él discrimina cuando afirma que existe un grupo de personas nociva para la humanidad, o cuando equipara una identidad sexual con los delitos más atroces, o con sufrir una discapacidad, o cuando los considera incapaces para formar una familia y peligrosos para criar niños y niñas.                                                        

En otras palabras el sacerdote José Mario Ruiz Navas utiliza una columna de opinión en uno de los más importantes diarios del país para dar rienda suelta a un discurso lleno de homofobia, oculto bajo palabras condescendientes y amables, generalizaciones absurdas y afirmaciones sin sustento. Como organización solo podemos repudiar dichas expresiones que van en contra de los derechos humanos de las personas homosexuales y que en el fondo van en contra de un Estado democrático y laico.

EDITORIAL

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