EDITORIAL

¿Por qué son peligrosos los movimientos antivacunas?

Desde hace un par de años ha tomado fuerza el movimiento “antivacunas”, y no solo en países desarrollados sino también en Ecuador; este movimiento se compone de padres y madres que se niegan a vacunar a sus hijas e hijos por considerar estas les pueden causar algún daño.
Sus orígenes se remontan a los resultados de un estudio fraudulento de 1998 que ya fue desacreditado, pues los datos eran incorrectos y las conclusiones falsas. Es más, como consecuencia de esto el médico líder del estudio, Andrew Wakefield, perdió su licencia médica.
Sin embargo, esta sanción en poco y nada restaura el daño causado, pues no solo han regresado enfermedades que ya habían sido erradicadas, como sarampión, polio, tos ferina, paperas, o incluso la rubéola, sino que han muerto varias niñas y niños no vacunados, en especial por el sarampión.
En un mundo globalizado como el nuestro se trata de un problema que no debe ser tomado a la ligera, de hecho, la Organización Mundial de la Salud tuvo que incluir a la “reluctancia a la vacunación” en la lista de amenazas a la salud. Un ejemplo reciente de la gravedad de la situación fue la muerte de Rotem Amitai, de 43 años de edad, quien trabajó como asistente de vuelo de una aerolínea israelí y falleció el martes 13 de agosto a causa del sarampión que contrajo el pasado marzo en un vuelo de Nueva York a Tel Aviv.
No vacunar a sus hijas e hijos es un acto de ignorancia, pero, sobre todo de egoísmo, pues no solo estaría en riesgo su núcleo familiar, sino también el de las personas que le rodean, así por ejemplo, una niña o niño puede infectar a otros 12 en un salón o un patio de juegos incluso antes de que aparezcan los síntomas visibles.
Países como Alemania están multando severamente a padres y madres que no vacunan a sus hijos, y si lo pensamos con detenimiento, esta negligencia podría considerarse como una forma de maltrato, con consecuencias legales. Vacunar a niñas y niños es hoy más que nunca una cuestión de salud pública, pero sobre todo de civismo, respeto a otras personas y convivencia en comunidad.