EDITORIAL

De monitos, bonos, minería, precarización y otros demonios

Hace pocos días el Presidente Lenin Moreno decía lo siguiente: «La necesidad obliga, es por eso que ven en Guayaquil a un ‘monito’ de 5 años que se compró una cola y vasos y está vendiendo en las esquinas».

Sebastián Roldan, Secretario Particular de la Presidencia señalaba lo siguiente respecto al pago a los jubilados: “hacer un esfuerzo extra entre el Ejecutivo y la Asamblea para pedirles a los ecuatorianos un apoyo directo para poder pagar a los jubilados”.

Richard Martínez, Ministro de Economía y Finanzas, decía que, para dar solución a los pagos pendientes a los jubilados, se ha previsto la entrega de bonos, afirmaba “quien accede al bono también puede vender una parte de este y recibir los intereses y el capital restante. O puede vender todo el bono y obtener dinero en efectivo. El pensionista decidirá a quién venderle y con qué porcentaje de descuento.

Carlos Pérez, Ministro de Energía y Recursos No Renovables, afirmaba tajantemente ante la controversia por la oposición de varios sectores a la explotación minera, que: “en el país va a haber minería sí o sí …”.

Representantes de Uber Eats, (la cual terceriza entregas a domicilio), ante la protesta de sus trabajadores por la rebaja sustancial en el pago recibido por cada entrega, indicaba que: “Esta semana se realizó una reestructuración de la tarifa base que consiste en un monto variable al recoger, otro similar al entregar y un monto variable en función a la distancia recorrida”.

El Directorio del FMI, señalaba que se encuentran complacidos con los cambios en la política económica ecuatoriana y el cumplimiento del Acuerdo entre el Estado y el organismo internacional.

Todas estas expresiones y acciones no son producto del azar, no son una coincidencia, son el producto de un capitalismo salvaje y un neoliberalismo rampante, de la intervención directa de grupos de poder en las decisiones económicas y de la desregularización y flexibilización de normas económicas, sociales y laborales en beneficio de unos pocos y en perjuicio de todos los demás.

Conviene recordar las vigentes y acertadas palabras de Paulo Freire, quien en su libro Pedagogía del Oprimido, revelaba que el opresor se ha encargado de crear un ingenioso y hábil discurso manipulador y una imagen atractiva pero falsa del mundo, esto para que el oprimido no proteste y no se revele, para que se mantenga expectante y con la esperanza de algún momento disfrutar de todas las mieles y beneficios que supuestamente el capitalismo trae para todo el mundo. Pero como bien revela Freire, aquello no son más que mitos y leyendas, son simples propagandas y eslóganes que ofertan algo que jamás ocurrirá. Y mientras tanto, el pueblo engañado y jodido.